“Se han dado ciertas señales en el kirchnerismo sobre posturas que se mantenían radicalizadas, que en algún momento se fueron modificando. Y sin haberlo hecho explícitamente hubo una autocrítica hacia adentro”
“Se han dado ciertas señales en el kirchnerismo sobre posturas que se mantenían radicalizadas, que en algún momento se fueron modificando. Y sin haberlo hecho explícitamente hubo una autocrítica hacia adentro”

Los arrepentidos no sólo aparecen en los casos judiciales cuando está cerca de apretar la soga el cuello, sino también en la economía, cuando los técnicos consideran que pueden hacer aportes para sacar a la Argentina del alto endeudamiento; la pobreza; la incapacidad para generar divisas genuinas; y la elevada capacidad ociosa en la industria que hace que se demore la llegada de inversiones.

Ese parece ser el caso de Agustín D'Attellis, un economista que estuvo alineado a la GranMakro, bajo el gobierno kirchnerista, hasta que se apartó cuando consideró que se abusó de las políticas por el lado de la demanda (keynesianismo), mientras se descuidaron las políticas del lado de la oferta (inversión), y se usaron intensivamente las reservas en divisas del Banco Central para cancelar deuda. Tras haber dicho en una entrevista con Infobae seis meses atrás: "estoy inclinado a asesorar a políticos del Peronismo Disidente", como Sergio Massa, ahora se muestra dispuesto también a "volver" a las filas del kirchnerismo.

Claramente, un factor determinante de ese posible regreso al kirchnerismo ha sido lo que considera "el fracaso del gobierno de Cambiemos", y del que sólo proyecta "todas herencias negativas".

Aclara D'Áttellis: "por ahora simplemente soy uno de los tantos economistas que son consultados esporádicamente por Alberto Fernández", el ex Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y ahora precandidato a presidente con Cristina Fernández de Kirchner, quien lo postuló, como vice.

– Hace 6 meses, cuando lo entrevisté, me dijo que estaba trabajando en el Peronismo Disidente ¿Qué cambió para que vuelva a las filas del kirchnerismo, o al menos que acepte ser consultado por el precandidato a presidente por esa agrupación, Alberto Fernández?
– En la última etapa del kirchnerismo fui muy crítico por adónde llegó en materia de política económica.

– Alberto Fernández también le hizo muchas críticas al kirchnerismo, y hasta cuestionó con dureza a la persona de la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner…
– Por eso mismo, me parece que se han dado ciertas señales sobre posturas que se mantenían radicalizadas, que en algún momento se fueron modificando. Y sin haberlo hecho explícitamente hubo una autocrítica hacia adentro, claramente, que permitió empezar a analizar las cosas de otra manera; que ciertas posturas habían sido erradas; a darse cuenta de errores del pasado. Eso era lo que estaba esperando. Veía que algunos pilares de esas políticas habían comenzado a debilitarse y se debían modificar. Sí se hizo ese trabajo de autocrítica, y ahora se espera cambiar los errores del pasado con una postura mucho más amplia, dialoguista; de recepción de otros sectores, y que están en línea con lo que creo que hay que modificar, bienvenido sea.

Ahora se espera cambiar los errores del pasado con una postura mucho más amplia, dialoguista; de recepción de otros sectores, y que están en línea con lo que creo que hay que modificar, bienvenido sea

En mi caso, Alberto Fernández me había convocado a trabajar cuando él armó el Grupo Callao, con Matías Kulfas; Cecilia Todesca y yo, como economistas, pero también Fernando Peirano en ciencia y tecnología y otros 3 o 4 técnicos más, a principios de 2018. Mi vínculo fue más fuerte en 2017, con la campaña de Florencio Randazzo, donde participé como jefe del equipo económico. Y el propósito era crear un equipo de trabajo porque decía que Cristina había cambiado, que tenía otra posición, hacer autocrítica.

– ¿Ese grupo de trabajo es homogéneo o heterogéneo, porque los nombres que lo integran tuvieron diferentes roles y participación en los 12 años del kirchnerismo, pero en diferentes tiempos, porque se fueron retirando o desvinculando?
– Para mí es bueno que sea un equipo de consulta heterogéneo, hasta cierto punto. Por ejemplo, en el caso particular de Guillermo Nielsen, Alberto Fernández, lo nombra como un interlocutor con el mercado, porque fue el que negoció la deuda en default en 2005, cuando era Jefe de Gabinete. Después, en términos de lineamientos de política económica se sabe que él y mi forma de pensar estamos en las antípodas. Guillermo Nielsen ha dicho siempre estar más cerca de las ideas liberales radicalizadas del ajuste del gasto público impulsadas por economistas como Javier Milei, Diego Giacomini, y otros de ese canal de pensamiento; mientras que para mí es necesario revisar cuestiones con los aspectos tributarios, la cuestión impositiva, y no que en una economía en recesión se apliquen ajustes por el lado del gasto. Si analizan los nombres que trascendieron en los medios que son de consulta de Alberto Fernández, junto con los integrantes del Grupo Callao: Matías Kulfas, Cecilia Todesca, yo y Fernando Peirano, y otros como Emmanuel Álvarez Agis; Augusto Costa, todos compartimos una visión de la economía, pero no con la de Nielsen. Pero todos tienen alguna experiencia de gestión y de cómo hacer las cosas, y eso es bueno.

“Junto con los integrantes del Grupo Callao: Matías Kulfas, Cecilia Todesca, yo y Fernando Peirano, y otros como Emmanuel Álvarez Agis; Augusto Costa, todos compartimos una visión de la economía, pero no con la de Nielsen. Pero todos tienen alguna experiencia de gestión y de cómo hacer las cosas, y eso es bueno”
“Junto con los integrantes del Grupo Callao: Matías Kulfas, Cecilia Todesca, yo y Fernando Peirano, y otros como Emmanuel Álvarez Agis; Augusto Costa, todos compartimos una visión de la economía, pero no con la de Nielsen. Pero todos tienen alguna experiencia de gestión y de cómo hacer las cosas, y eso es bueno”

– En las conversaciones que tuvo en los últimos tiempos con el precandidato a presidente por el kirchnerismo ¿cuáles han sido las inquietudes y los pedidos de propuestas?
– Para ser sincero, desde que se anunció la fórmula presidencial, el único cruce que tuve fue el de felicitaciones, porque hoy la agenda está muy cargada por la política; pero está previsto tener un encuentro. Lo que veníamos trabajando desde antes eran los grandes temas macroeconómicos, en el sentido de dada la herencia que vamos a tener qué habría que hacer, cuáles serían los principales lineamientos por dónde se debería ir.

– ¿Qué herencia supone que dejará el Gobierno para el próximo presidente; buenas y malas, o serán todas malas?
– En el aspecto macroeconómico las herencias de este Gobiern serán todas malas. Vamos a recibir una economía muy endeudada, con una carga de la deuda muy fuerte y mayormente en dólares; en el frente financiero hay un riesgo país que hoy por hoy con 900 puntos básicos tiene que ver con la percepción de default que tiene el mercado de la Argentina; un proceso de fuga de capitales muy fuerte que no se atiende con medidas regulatorias, no hablo, que quede claro de cepos ni nada de eso, sino de medidas regulatorias contra los fondos especulativos como tienen muchos países, como Chile; y una economía que no modificó sustancialmente su condición de competitividad, y entonces hoy no logra generar dólares de manera genuina, lo cual complica muchas las cosas, porque después de un salto cambiario de más del 100% en el primer cuatrimestre de 2019 la variación de las exportaciones fue negativa.

En el aspecto económico la herencia que deja el Gobierno serán todas malas

– Cayó en dólares por la caída de los precios, en cantidades aumentó más de 10%. Pareciera que Cambiemos enfrenta las "desgracias" de los gobiernos no peronistas, inundaciones, sequías, caída de los precios de las materias primas; pero el balance en cantidades del comercio exterior es ahora claramente positivo…
– En cantidades es cierto, pero con un perfil de primarización de las exportaciones, es decir aumentan las cantidades exportadas de productos primarios con bajo valor agregado. Ese es otro problema de la Argentina tiene que cortar la dependencia de las materias primas; y nada indica que vendrá una recuperación importante en los precios de los commodities, todo lo contrario. Con lo cual no se ha generado un boom exportador de otros productos, todo lo contrario. Y el saldo negativo es producto también de la marcada caída de las importaciones por la brutal recesión. Por el lado de la Inversión Extranjera Directa tampoco hay un ingreso genuino de dólares. Y tampoco va a ocurrir con un uso de la capacidad instalada en la industria del 50% o menos en algunos casos.

Por eso la herencia de una economía con problemas de competitividad; con un proceso de salida de capitales generalizado; fuerte carga de endeudamiento en dólares; y con las fuentes de financiamiento agotadas; cuando lleguemos el año que viene, cualquiera sea el que tome el timón de la economía, se va a encontrar con agotado el crédito del Fondo Monetario, porque la Argentina tiene el 60% del total, y los inversores internacionales no creo que vuelvan a prestar, hasta que el país pueda mostrar capacidad y voluntad de pagar.

– Pero del Gobierno le pueden llegar a decir que tiene puntos de coincidencia con esa lista, aunque trabaja para revertirlos. Y le preguntaría ¿si no es con endeudamiento, cuál era la alternativa frente a la pérdida de grados de libertad que había dejado la gestión anterior: la emisión y poder desembocar en hiperinflación, o el ajuste brutal del gasto público, y caer en una híper recesión?
– Primero,creo que la herramienta del endeudamiento es válida. Por eso critico que en la última etapa del gobierno anterior se utilizaran reservas para pagar deuda, en una economía que tenía una estrangulación externa que había derivado en el cepo cambiario, era un capricho, en lugar de buscar refinanciar y acceder a los mercados internacionales. Es cierto que estaba el conflicto con los fondos buitres que, de alguna manera, había que destrabar, pero era necesario.

El problema de este Gobierno fue que recurrió al endeudamiento de una manera muy voraz, muy fuerte, sin atender ninguno de los problemas estructurales; y habiendo desmantelado todo el aparato regulatorio: de capitales especulativo, y de todo lo que tiene que ver con la administración del comercio. De ahí que se terminó en un flujo de ingreso de dólares por endeudamiento que se iba en fuga de capitales; en cuenta turismo que llegó a tener un resultado negativo de más de USD 10.000 millones al año; y en importaciones en la primera etapa, antes de que la economía ingresara en una etapa recesiva. Ese es el problema que vamos a heredar de acá en adelante.

“El problema de este Gobierno fue que recurrió al endeudamiento de una manera muy voraz, muy fuerte, sin atender ninguno de los problemas estructurales; y habiendo desmantelado todo el aparato regulatorio: de capitales especulativo, y de todo lo que tiene que ver con la administración del comercio”
“El problema de este Gobierno fue que recurrió al endeudamiento de una manera muy voraz, muy fuerte, sin atender ninguno de los problemas estructurales; y habiendo desmantelado todo el aparato regulatorio: de capitales especulativo, y de todo lo que tiene que ver con la administración del comercio”

– ¿Estar muy cerca del equilibrio primario de las finanzas públicas, que implicó un recorte de casi 5% del PBI, no cree que derivará en menores necesidades de financiamiento, y que contribuye a mejorar la capacidad de pago de la deuda?
– No, porque los intereses no eran lo que son ahora.

– Porque se estiró el default y no se pagaban todos los intereses a los bonistas no residentes en el país…
– Con los fondos buitres había un problema, pero con el resto de la deuda regular, se pagó a rajatabla siempre. Creo que la prioridad de quien vaya a gobernar a partir del 10 de diciembre de 2019 será lograr un acuerdo, en principio con el Fondo Monetario de extensión de plazos, porque se ve el perfil de vencimientos, sobre todo a partir de 2021 y 2022 es impagable, USD 20.000 millones por año.

– ¿Eso es a partir de 2022 y 2023, los próximos 2 años no es tanto. Usted decía que con el FMI la Argentina estaba al borde de agotar la capacidad de tomar más deuda, pero ahora dice que habría que ir al Fondo, y reestructurar vencimientos?
– No, lo que digo es que habrá que repactar el perfil de vencimientos, lo que no va a hacer el FMI es liberar fondos nuevos, es decir adicionales a los USD 57.000 millones ampliados en septiembre de 2018. Y eso va a permitir tener más grados de libertad de política económica.

Habrá que repactar el perfil de vencimientos, lo que no va a hacer el FMI es liberar fondos nuevos, es decir adicionales a los USD 57.000 millones ampliados en septiembre de 2018. Y eso va a permitir tener más grados de libertad de política económica

– En ese escenario, es consciente de que el FMI le va a decir yo le puedo dar facilidades ampliadas, extendidas, y refinanciar vencimientos, e incluso le puede ofrecer fondos frescos, pero pare eso el manual del organismo exige compromisos de reformas estructurales: fiscal, tributario, previsional, laboral…
– Ahí creo que está la clave: transformar el crédito stand-by en uno de facilidades extendidas y que implica estirar los vencimientos, es lo que se viene en la próxima etapa, con este Gobierno o de la oposición. ¿Cuál es la diferencia? qué la gestión actual lo va a hacer con la agenda que impone el Fondo: reforma previsional, flexibilización laboral, y todo lo que tiene que ver con las políticas de ajuste. En cambio, un nuevo gobierno deberá gestionar alargar los plazos de pago, pero no fondos frescos, porque creo que habrá que iniciar un proceso, otra vez, de empezar a quitarse al FMI de encima, y en ese marco de negociación plantarse frente al organismo con una agenda propia de política económica.

Un ejemplo, aunque no es plenamente comparable porque es un país con una estructura muy distinta a la Argentina, es ver lo que pasó con Portugal en los últimos años, que también había acudido a los créditos del Fondo Monetario, se plantó, después de las elecciones de 2015, con un gobierno más de centro-izquierda, se plantó al FMI con una solicitud de libertad para ejecutar políticas económicas de acuerdo a su soberanía, y transitó un camino que lo llevó de nuevo a tener crecimiento.

– ¿Usted, y el Grupo Callao que creó Alberto Fernández, quieren hacer eso? ¿No le parece contradictorio, porque justamente Portugal hizo un ajuste notable, mucho más exigente del que hizo Cambiemos, y del que, según dijo, están dispuestos a hacer ustedes?
– Primero, no son dos casos completamente comparables. Y segundo, me refiero al camino de haberle puesto un límite a las políticas exigidas por el FMI, no seguir por el mismo camino. Porque está el otro efecto, que fue Grecia, que tuvo una crisis monumental, el PBI desde que ingresó al Fondo cayó 25%, sólo en una economía en guerra ocurrió eso. Hubo en Portugal políticas del sector público de estímulo de la demanda de corte keynesiano, recuperaron el poder adquisitivo del salario y de jubilaciones; bajaron tarifas del transporte público.

– ¿Cree que en la Argentina se puede hacer eso, no volvería a debilitar la inversión en infraestructura; correr el riesgo de caer de nuevo en hiperinflación?
– Creo que se puede hacer. En el marco de todo esto será muy necesario convocar a un gran acuerdo económico y social. Porque no hay forma de salir de esta crisis, de reencauzar la economía a la senda de crecimiento si no se conforma un modelo económico, con las grandes empresas, los formadores de precios, representantes de las pymes y de los trabajadores, con un acuerdo transitorio de precios y salarios para frenar la dinámica inflacionaria.

“Será muy necesario convocar a un gran acuerdo económico y social. Porque no hay forma de salir de esta crisis, de reencauzar la economía a la senda de crecimiento si no hay un acuerdo de precios y salarios “
“Será muy necesario convocar a un gran acuerdo económico y social. Porque no hay forma de salir de esta crisis, de reencauzar la economía a la senda de crecimiento si no hay un acuerdo de precios y salarios “

– Usted cree, como dice "con un kirchnerismo renovado", que hizo autocrítica, que va a ser capaz de generar consensos, cuando muchos de sus dirigentes y líderes están sometidos a juicios por supuestos hechos de corrupción, bolsos llenos de dineros que se tiraban en un supuesto convento; con muchos anuncios de obras públicas que no se ejecutaron, o se hicieron muy deficientemente y con sobrecostos, y que terminó con corsé de la economía y pérdida de las elecciones generales y de medio término?
– Creo que parte del cambio que ha habido tiene que ver con eso, como los supuestos actos de corrupción puntuales que está investigando la justicia, hay ex funcionarios detenidos. Pero en materia de política económica cuando se analicen muchas de las cuestiones que hoy se están ejecutando en la Argentina, me parece que hechos de corrupción, de sobreprecios, van a existir también, por tanto eso no es algo que juegue dentro de la política económica.

Y con una postura más aperturista, más dialoguista, en la idea de Alberto Fernández, cabeza de fórmula, va esa línea, y de buscar tender lazos que antes el kirchnerismo les cerraba las puertas, del establishment, del campo, de las empresas industriales, del sector financiero, debería lograr esa mesa de acuerdo, para poder trabajar sobre las expectativas; cortar la dinámica de paritarias vinculadas a la inflación esperada, que siempre es alcista, de un tipo de cambio que está mirando hacia delante con una proyección inflacionaria altísima; poder recortar las tasas de interés y recuperar el instrumento del crédito para estimular sectores estratégicos.

– ¿Ese gran acuerdo es posible, cuando se viene de una semana en el que la CGT llevó adelante un paro general de actividades, en el que reclamó que el Gobierno que cree empleo, que recupere el salario, que incentiven la demanda. ¿Usted cree realmente que eso depende del Poder Ejecutivo Nacional, o también, principalmente, del Poder Legislativo y de las provincias, que dicten normas pro empleo, pro inversión y bajen los impuestos, así como también de las empresas?
– Todos. Por eso creo en la necesidad de lograr un consenso, donde aporten todos los sectores. El Gobierno impulsó una reforma tributaria que es la nada misma.

– La votó un Congreso donde el Gobierno era y sigue siendo minoría.
– Sí, pero impulsó acuerdos para votarla.

– ¿Con un nuevo gobierno en el que cualquiera que resulte elegido se perfila que tendrá minoría legislativa, cree que se podrá lograr buenas reformas tributarias, previsional, laboral, del Estado, o habrá temas que no se deberán tocar?
– Si, hay que tocar todo, porque en la Argentina se vienen ocultando temas que se van acumulando a lo largo del tiempo y luego generan restricciones de las que no hay forma de salir. El tributario es uno. Es otra crítica del pasado, durante la etapa kirchnerista también veía que era muy necesario encarar una reforma impositiva, y las que andaban dando vuelta, terminaban cajoneadas, porque cuando se modifican algunos tributos se afecta la coparticipación federal, donde nunca se puede avanzar porque requiere un acuerdo marco de las 24 jurisdicciones. No alcanza con mayorías simples o especiales, sino el voto afirmativo de todos.

Hay que tocar todo, porque en la Argentina se vienen ocultando temas que se van acumulando a lo largo del tiempo y luego generan restricciones de las que no hay forma de salir. El tributario es uno.

– ¿Cómo cree que se podría superar esa restricción?
– Bueno, producto de esta crisis, es lo mal que la está pasando la Argentina. Lo reflejan los indicadores de actividad, con 11 meses de caída; del consumo con 9 meses en fuerte retroceso; la baja utilización de la capacidad instalada en la industria; el empleo; la pobreza, en niveles alarmantes. Y requiere que la clase política se ponga a la altura de las circunstancias, para poder salir adelante.

– ¿Qué característica debería tener una reforma tributaria?
– Que sea progresiva, que permita financiar al Estado y a la vez pueda mantener un rol activo para que sea impulsor de un proceso de desarrollo de largo plazo. Si no se trabaja sobre esos aspectos; si no se logra una reforma previsional para que sea sostenible en el tiempo, que sea solidario; no creo en un esquema, como propone el Fondo Monetario de volver a un régimen privado de capitalización.

– ¿En materia previsional que es lo que recomendaría, cree que debería diferenciarse a quienes ingresaron por el resultado de aportes y contribuciones durante la vida activa, de quienes lo hicieron a través de mecanismos especiales y generosas moratorias, bajo el paragua de la cobertura plena a los mayores?
– Sin duda una diferenciación tiene que haber, pero que no sea dejando afuera a aquel que no haya hecho aportes en su momento. Un gran logro del kirchnerismo fue haber logrado, a través de moratorias un conjunto de personas que estaban fuera del sistema. Se que hay un grupo importante de funcionarios de este Gobierno que están en contra de eso; que ceee que parte del problema fiscal de la Argentina tiene que ver con la carga de gastos que implican esas moratorias. Yo entiendo que la mayoría de esas personas fueron víctimas de un modelo económico que los excluyó; de trabajadores que no hicieron sus aportes; de todo un sistema que funcionó flexibilizado en los hechos, y que hoy el Estado no les puede dar la espalda.

– ¿Usted está seguro de que se le quiere dar la espalda, o simplemente de sacarlos del régimen de movilidad jubilatoria, y que sus haberes, a partir de la garantía de un nivel mínimo, esté vinculado con partidas presupuestarias asociadas a las expectativas y realidad de los recursos tributarios, de manera de desenganchar el sistema previsional de las políticas de asistencia social? Es decir, ¿Cómo se financia uno y otro?
– Al final del camino al ser un sistema solidario tampoco hay mucha diferenciación. Aunque creo que el tratamiento no debiera ser el mismo para quién hizo aportes, del que no. Pero si tiene que quedar claro que por una cuestión de ordenamiento fiscal el Estado argentino no le puede dar la espalda a quienes fueron víctimas de un sistema económico de exclusión. Esto es importante dejarlo en claro. Además, hay que entender la lógica del círculo virtuoso que representa la transferencia de recursos a un sector que vuelca todo al consumo interno. Por eso tiene que estar pensado como una política del lado de la demanda.

Fíjese que una de las políticas después de la crisis del 2001-2002 fue de corte keynesiano, del lado de la demanda. La crítica que le hago a eso es que no se trabajó del lado de la oferta, y entonces se llega a 2015 sin recursos, y con políticas de estímulos al consumo que chocaba contra una restricción que era una oferta que no lograba generar inversiones por todos los problemas estructurales había acumulado.

Mientras que ahora veo a un Gobierno que puso el foco en crecer por el lado de la inversión, pero no lo logró, los brotes verdes nunca aparecieron; llevó al uso de la capacidad instalada a niveles bajísimos. Entonces, hoy es necesario de encauzar la política económica por el lado de la demanda. No hay ninguna duda. Pero habrá que estar atento de no cometer los errores del pasado y trabajar a la vez con políticas de oferta, para que cuando las políticas de demanda lleven a que se recupere el empleo y el salario real, y la utilización de las industrias se acerquen a los niveles óptimos, empiece a trabajar en correr esa restricción.

“Veo a un Gobierno que puso el foco en crecer por el lado de la inversión, pero no lo logró, los brotes verdes nunca aparecieron; llevó al uso de la capacidad instalada a niveles bajísimos. Entonces, hoy es necesario de encauzar la política económica por el lado de la demanda”
“Veo a un Gobierno que puso el foco en crecer por el lado de la inversión, pero no lo logró, los brotes verdes nunca aparecieron; llevó al uso de la capacidad instalada a niveles bajísimos. Entonces, hoy es necesario de encauzar la política económica por el lado de la demanda”

– Cuándo el Banco Central intentó bajar fuertemente las tasas de interés, habían del 60% al 44%; y el tipo de cambio caído de $42 en septiembre a $38 en enero-febrero, el mercado dijo "esto no es sostenible" y volvió a comprar dólares, en lugar de dar paso al consumo y la inversión…
– Pero, ¿por qué ocurrió eso? Porque apareció el dato de la inflación de enero por arriba de lo que el mercado esperaba, fue 2,9%, y comienza una dinámica que lleva la suba promedio de precios a 4,7% en marzo. Por eso creo que en el marco de un gran consenso social y económico necesario lo importante es anclar las expectativas, para que posibilite bajar las tasas de interés.

– ¿Usted cree que ese acuerdo se puede lograr en medio de un proceso electoral, o sólo a partir del 10 de diciembre? En ese caso, ¿cuestionar duramente la gestión del Gobierno y hablar de fracasos, sin reconocer logros, no cree que derivará en un deterioro mayor de las expectativas y la economía que heredará el próximo presidente, con la consecuente pérdidas de grados de libertad para hacer lo que propone?
– Al contrario, creo que ese riesgo lo estaba asumiendo el propio Gobierno cuando le venía dando la señal al mercado financiero de que si asumía un gobierno de la ex presidenta íbamos a un default voluntario; que iban a expropiar recursos, y otros temores, que explicaban la suba del riesgo país a más de 900 puntos. La jugada que hace Cristina Fernández de Kirchner, con una visión más dialoguista, de mayor apertura, y nueva fórmula, no tuvo reacción tuvo en el mercado financiero, la calma fue absoluta. Por eso me parece que el mercado financiero no está viendo con preocupación estos discursos que se plantean desde la oposición; por el contrario, los está viendo como una posibilidad de poder salir de esta situación de estanflación.

Si tiene claro el mercado que este modelo económico fracasó, todos están perdiendo plata, el asalariado, los jubilados y las empresas. Y ven a un Gobierno que no reconoce errores, que dice que "el camino es por acá" y que "hay que seguir con lo mismo". Creo que el dato de inflación de mayo, que se dará a conocer una semana antes del cierre de listas para las PASO, será determinante de la suerte del Gobierno.

Fotos: Martín Rosenzveig