Mauricio Macri (Nicolás Stulberg)
Mauricio Macri (Nicolás Stulberg)

Dos pérdidas. Con los datos oficiales sobre salarios que el Indec difundió ayer se llega a la conclusión de que sólo en el mes de marzo de este año los asalariados en blanco del sector público y del sector privado perdieron poder de compra por 44.000 millones de pesos respecto a un año atrás. Otra vez para que quede claro: sólo en un mes perdieron 44.000 millones de pesos. Esa pérdida se elevaría muchísimo si se calculara la pérdida acumulada mes a mes, teniendo en cuenta que en el último año los salarios vienen perdiendo la carrera contra la inflación. Y subiría aún más si se agregara lo que ha perdido el tercio de los trabajadores no registrados.

Por otro lado el ministerio de Hacienda sostuvo anteayer que el paro le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de pesos. Se trata de dos números muy parecidos: 44.000 millones perdieron los asalariados en blanco en un mes, y 40.500 millones habría perdido la economía por un día de paro, según el gobierno.

Pero más allá de ese parecido casual, entre ambos números hay una diferencia sustancial. Mientras los 44.000 millones de pérdida de poder adquisitivo es una cifra que surge de cálculos muy sencillos e inobjetables basados en datos oficiales, los 40.500 millones de pérdida por el paro resultan de un razonamiento absurdo y falaz.

Hacienda sostuvo que el paro de esta semana le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de peso (Adrián Escandar)
Hacienda sostuvo que el paro de esta semana le generó a la economía una pérdida de 40.500 millones de peso (Adrián Escandar)

A los 44.000 millones se llega de la siguiente manera. Según la información del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) en marzo de 2018 la remuneración promedio de los 6,2 millones de trabajadores registrados del sector privado era de 29.146 pesos. Asumiendo que los 3,1 millones de trabajadores del sector público cobraban lo mismo, se tiene que la masa salarial de esos 9,3 millones de trabajadores sumaba en marzo del año pasado 270.000 millones de pesos.

Si esa masa salarial hubiera aumentado desde entonces hasta marzo pasado al ritmo de la inflación (54,7 por ciento), hubiera alcanzado los 417.000 millones de pesos. Pero como el Indec informó ayer que el aumento de ese período fue de 38,2 por ciento, la masa salarial fue de 373.000 millones de pesos.

El Gobierno intentó desacreditar la medida de fuerza del miércoles pasado con un argumento inconsistente y falso

La diferencia entre haber mantenido el poder de compra y lo que realmente ocurrió es de 44.000 millones de pesos. Nuevamente, es la pérdida de un solo mes.

Por su parte, el Gobierno intentó desacreditar la medida de fuerza del miércoles pasado con un argumento inconsistente y falso. A través de un comunicado del ministerio de Hacienda pretendió mostrar que el paro del miércoles implicó una pérdida para el país de 40.500 millones de pesos, equivalente al 0,22 por ciento del Producto Bruto Interno del año.

La lógica en la que se basa es tan sencilla como que lo que se deja de producir ese día constituye una pérdida. Es una idea fácilmente comprensible que se acomoda a un sentido común superficial. Pero más allá de que sea correcta en algún caso, como conclusión global para el conjunto de la economía es una burda falacia. Capaz de confundir y engañar a muchos, pero impropia de gente que sabe economía.

Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda (Bloomberg)
Nicolás Dujovne, ministro de Hacienda (Bloomberg)

Es indiscutible que para el conductor de un taxi, para una línea de colectivos o para el sistema ferroviario, casi todos los viajes que no se hicieron el día del paro no se harán nunca, y eso significará que esas actividades habrán perdido producción que no recuperarán.

Pero ese razonamiento válido para esas actividades y algunas otras (por ejemplo un restaurante que no abrió), no opera en absoluto para el grueso del resto de la economía.

Valga como ejemplo el de una empresa de alimentación que fue paralizada por completo. Es obvio que lo que no pudo producir ese día, lo compensará de alguna manera con tal de abastecer su correspondiente demanda. Puede ocurrir que lo tenga que hacer con un turno extra pagando un plus salarial. En ese caso lo que habrá perdido la empresa es un poco de rentabilidad, y los trabajadores compensarán parte de lo que se les podría haber descontado por la falta, o perdido por incumplir el presentismo.

Pero para la economía el impacto es poco relevante.

Suponer que lo que no se produjo el miércoles resta al Producto Bruto porque no se lo va a producir nunca más, es tan absurdo como creer que si un trabajador que adhirió al paro aprovechó el día para salir de compras o ir al cine, estaría aumentando el consumo y el PBI. Su nivel de consumo está determinado por sus ingresos, así como lo que produce una empresa está básicamente en función de lo que le demanden.

Qué pasó con el consumo eléctrico

Además, hay otros datos bien objetivos que revelan que el impacto del paro sobre el nivel de actividad global es muy inferior al que sostiene el Gobierno. Por ejemplo, observando qué sucedió con el consumo de electricidad.

El miércoles a las 17 horas la gerencia de Análisis y Control Global de Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista S.A.) emitió un informe de situación firmado por el gerente de Operaciones Daniel Kaller dando cuenta que hasta ese momento la caída en el uso de energía eléctrica era de apenas el 6 por ciento comparado con el miércoles de la semana anterior. Cierto es que se trató de un día algo más frío que el miércoles previo, lo que pudo haber incidido en un mayor consumo, pero de todos modos la caída no fue muy significativa.

El consumo eléctrico en el día del paro fue similar al del mismo día de la semana anterior
El consumo eléctrico en el día del paro fue similar al del mismo día de la semana anterior

Alguien podría contra-argumentar que la ausencia laboral aumentó el uso residencial y bajó mucho el consumo de electricidad para la producción. Sin embargo, otro informe de Cammesa diluye esa especulación. Hubo una diferencia máxima de 2.000 Megawatts a las 8 de la mañana, que se fue  reduciendo hasta casi equipararse a partir de las 13 horas. Es decir que en los típicos horarios de mayor actividad productiva la menor demanda osciló entre un 5 y un 13 por ciento.

Esos porcentajes dejan en ridículo la estimación de que el paro implicó una pérdida equivalente al 0,22 por ciento del PBI anual.

Estimando que un día laborable normal se produce el 0,40 por ciento, el dato que revoleó el Gobierno del 0,22 por ciento de pérdida del PBI anual implicaría que el paro destruyó definitivamente la producción de más de medio día

El ridículo también se desprende del siguiente razonamiento. Si el nivel de actividad económica fuera el mismo todos los días del año, cada día representaría el 0,27 por ciento (100 / 365). Por supuesto que eso no es así, dado que los feriados y fines de semana se produce muchísimo menos. Estimando que un día laborable normal se produce el 0,40 por ciento, el dato que revoleó el Gobierno del 0,22 por ciento de pérdida del PBI anual implicaría que el paro destruyó definitivamente la producción de más de medio día.

Por lo absurdo del razonamiento ya explicado y por las cifras de Cammesa, los números del Gobierno sobre el paro no cierran por ningún lado.

Los que sí cierran son los de la pérdida de poder adquisitivo. Que se traducen en cierre de fábricas, cierre de comercios y cierre de planes a futuro.

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