En 2018 el conjunto de las manufacturas de origen agropecuario e industrial generaron exportaciones por USD 43.412 millones e importaciones por USD 58.602 millones (Presidencia)
En 2018 el conjunto de las manufacturas de origen agropecuario e industrial generaron exportaciones por USD 43.412 millones e importaciones por USD 58.602 millones (Presidencia)

El último año cerró con una contracción de la producción fabril en diciembre del 14,7% respecto de igual mes de 2017, la más intensa en 6 años, y 5% en el acumulado de los 12 meses respecto de lo que fue el período de mayor actividad del conjunto de las manufacturas en el trienio, según el Estimador Mensual Industrial del Indec.

Fue la consecuencia de la fuerte corrección de precios relativos, como se define al salto que se registró desde fines de abril en el nivel del tipo de cambio de pesos por dólar; la escalada de las tasas de interés, y la pérdida de capacidad de compra de los salarios por la aceleración de la inflación.

Y si bien el EMI registró la desaceleración de la tasa de caída respecto al mes previo a 1,7%, luego de la baja de 5,5% en noviembre, las expectativas para el primer trimestre de 2019 mantienen un sesgo claramente contractivo en comparación con el pico anotado en igual período del año anterior, se advierten una señal de mejora en las proyecciones de la balanza comercial.

En 2018 el sector acumuló exportaciones de manufacturas de origen agropecuario y netamente fabril por USD 43.412 millones, muy lejos de los USD 56.466 millones que generó previo al pico al cepo cambiario que se anunció a fines de octubre de 2011, aunque sus efectos se expresaron plenamente entre 2012 y 2015, mientras que las importaciones totales, en ambos casos excluidos energía y combustibles, sumaron USD 58.602 millones.

El EMI registró la desaceleración de la tasa de caída respecto al mes previo a 1,7%, luego de la baja de 5,5% en noviembre, las expectativas para el primer trimestre de 2019 mantienen un sesgo claramente contractivo en comparación con el pico anotado en igual período del año anterior

De ahí surgió un déficit de USD 15.190 millones, tras el saldo neto negativo récord de USD 19.587 millones del año anterior que estuvo alimentado por la conjunción de las inundaciones que afectaron la oferta de insumos de origen agropecuario para su procesamiento y exportación con valor agregado, contrajeron las exportaciones de ese origen; mientras que las importaciones estuvieron indirectamente impulsadas por la reactivación interna que requirió de mayor demanda de insumos foráneos, y también por el atraso cambiario.

Ese escenario comenzó a cambiar en los últimos meses, más allá de las preocupaciones que acusan algunos industriales por la decisión del Gobierno de imponer una retención de $3 por dólar para las exportaciones con valor agregado, luego del salto del tipo de cambio desde menos de $21 hasta mediados de abril de 2018 a un récord nominal de casi $42 por dólar; por la clara mejora de la competitividad cambiaria; la reactivación de la demanda proveniente de Brasil; y la recuperación de las cosechas y del stock ganadero.

El escenario comenzó a cambiar en los últimos meses, más allá de las preocupaciones que acusan algunos industriales por la decisión del Gobierno de imponer una retención de $3 por dólar para las exportaciones con valor agregado

"Los resultados medidos mes a mes mejoraron en noviembre y diciembre últimos comparándolos con los exhibidos hasta octubre, lo que parece mostrar que comenzó en ese momento a tener efecto el estímulo surgido de la devaluación del peso", explica Marcelo Elizondo, director de la Consultora DNI y Presidente del Capitulo Argentino de la Internacional Society for Performance Improvement (ISPI).

Y agrega, el especialista: "de mantenerse las nuevas condiciones se podría augurar para 2019 exportaciones con resultados anuales que traspasen los USD 70.000 millones".

Mientras que la prolongación de la faz recesiva que se inició en el segundo trimestre del año anterior hasta el primero del corriente año, determinan una fuerte contracción de la demanda de importaciones, no sólo de insumos, y de bienes de inversión, sino más aún de consumo, como es el caso de los automotores.

Del balance de las expectativas de los industriales para el período enero a marzo, respecto de igual período de 2018, surge la posibilidad de notable disminución del abultado déficit comercial

De ahí que del balance de las expectativas de los industriales para el período enero a marzo, respecto de igual período de 2018, surge la posibilidad de notable disminución del abultado déficit comercial, como ha sucedido en las últimas recesiones de 2002 y 2003, junto a sus efectos inerciales; y en 2009, por crecimiento de las exportaciones y caída de las importaciones.

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