“Hay un tema clave y es que el Gobierno y la sociedad no se pueden demandar paciencia, porque ya ha habido mucha”, dice Secco
“Hay un tema clave y es que el Gobierno y la sociedad no se pueden demandar paciencia, porque ya ha habido mucha”, dice Secco

Luis Secco, que conoce muy bien el ADN del Gobierno y del que participó en el primer año como uno de los asesores principales del presidente del Banco Nación en ese entonces, Carlos Melconian, había anticipado casi un año atrás "el costado riesgoso del programa económico", porque "los desequilibrios macroeconómicos no se resuelven rápido".

Y finalmente, lo que el Gobierno se resistió a atacar más enérgicamente con políticas más agudas para revertir los severos desequilibrios acumulados -en particular en el frente externo- lo hizo el mercado con una devaluación del peso del 50% y un salto cambiario del 100%,  que forzaron la búsqueda del auxilio financiero del Fondo Monetario Internacional.

Pero no alcanzó el primer convenio y, en menos de un trimestre se debió a recurrir a un refuerzo de las condiciones crediticias y aceptar, en contrapartida, la receta de ortodoxia extrema de déficit fiscal primario cero y emisión monetaria cero.

Los primeros resultados en esos dos frentes revelan sobrecumplimiento, pero con un costo elevado en términos de recesión y caída del poder de compra de los salarios.

Con ese escenario, Infobae entrevistó a Luis Secco para analizar la  situación actual, las perspectivas para el nuevo año, así como algunas recomendaciones de política económica.

– ¿Cómo ve el panorama económico? En la semana, el presidente del Banco Nación, Javier González Fraga, dijo: "Salimos del quirófano y estamos en en el proceso de rehabilitación posoperatorio". ¿Es una buena metáfora o todavía estamos dentro de la sala de operaciones?
– Es una buena metáfora y una buena pregunta, porque en realidad la operación continúa. La cirugía sería el ajuste y el bisturí, uno de los instrumentos utilizados, es la tasa de interés;  para curar al paciente, la economía a Argentina. Creo que ya lo peor pasó , pero cuando uno se pone a debatir sobre si se está aún en el quirófano pasó a terapia intensiva, o si le dieron el alta y ya está en su casa, mira la variación del índice de riesgo país.

La explicación técnica alerta sobre la incertidumbre política, que se refleja en la diferencia de rendimiento de los bonos de corto plazo, hasta el fin del mandato de Mauricio Macri, y vigencia del acuerdo con el FMI, que es más baja que los largos. Eso indica la duda sobre si va a haber disponibilidad o no de divisas para pagar la deuda de los vencimientos posteriores.Por otro lado, están los que dicen "no es eso", es el riesgo político; la diferencia no es que no hay recursos para pagar la deuda sino que después del 2020 no sabemos quién viene. Y hay otros que creemos que, si bien todo lo anterior es cierto, la estabilidad macroeconómica no se logró.

– Y aparte, con ese escenario, la economía aún estará un año con el pulmotor de la asistencia financiera del FMI; y le cambió la ecuación a los fondos de inversión, porque en esas condiciones consideran que quedaron excedidos en la tenencia de bonos argentinos…
– Claro, el respirador artificial que le pusieron al paciente (la economía) cuando lo están operando aún no se desconectó. Se salió de la terapia intensiva, pero aún se está con el suero, con el respirador puesto (FMI).

El respirador artificial que le ponen al paciente cuando lo están operando aún no se desconectó. Se salió de la terapia intensiva, pero aún se está con e suero, con el respirador puesto (FMI)

– Una de las preguntas que se hace el mercado es: ¿El paciente -la sociedad- aguanta ese proceso? Porque viene muy golpeado por el arrastre de varias crisis, los ajustes de tarifas, la devaluación y los salarios que quedaron viejos…
– Y la operación fue tan larga que el mercado también se pregunta si el cirujano aguanta, porque opera bajo estrés. Hay un tema clave que el Gobierno y la sociedad no se pueden demandar paciencia porque ya ha  habido mucha.

El Gobierno ha logrado mantener viva la expectativa de algo mejor hacia delante, cada vez menos, como lo reflejan la mayoría de las encuestas. Pero habiendo esa expectativa, se dice, bueno, había que hacer este ajuste, se lo postergó. Se está haciendo lo que hay que hacer y ya vendrán tiempos mejores. Eso es lo que ve una parte de la sociedad. Otra, por el contrario, dice '¿cuánto tiempo más de esto?' A quien no lo está pasando bien no se le puede pedir paciencia .

El Gobierno, me parece, que a causa de esa impaciencia de una parte importante de la opinión pública no tiene que reaccionar con impaciencia. La paciencia es un atributo al cual no puede renunciar. ¿Por qué? Porque el ajuste está en marcha, no es que se completó.

– ¿Cuál es la alternativa?
– En términos estrictamente de dinámica económica, hay que intentar desde todo punto de vista de cumplir con el acuerdo y de no desperdiciar lo que ya se hizo con el ajuste. Un ejemplo: a nadie le gusta que el salario de los argentinos haya caído como lo hizo en 2018, pero no había otra forma. Porque si se busca recuperarlo rápidamente se vuelve a la situación anterior. Inexorablemente había que hacer otra cosa. Creo que la competitividad cambiaria es un atajo, no es una solución a nada.

– Pero tampoco se debiera renunciar a mantener un tipo de cambio real alto…
– Seguro, porque sino hubiese sido necesario avanzar hacia una reforma laboral y bajar los impuestos al trabajo. Probablemente eso sería más duradero, es lo que habría que hacer, pero también el Gobierno se maneja con la realidad en la hay muchas cosas que cuesta hacer, por la falta de consensos, desde el punto de vista  político y económico. Pero lo peor sería volver a fojas cero para tener que hacerlo de nuevo más adelante. Eso requiere paciencia, hasta que se logren los resultados.

– ¿Qué resultados?
– La Argentina había acumulado 3 desequilibrios muy evidentes: el fiscal, el externo y la solvencia del balance del Banco Central. Se podría haber mejorado, llegó tarde…

– ¿Llegó tarde o el Gobierno debió destinar un tiempo a hacer lo que se hizo como arreglar con los holdouts, empezar a recomponer los precios relativos de las tarifas y solucionar la herencia de la venta de dólares a futuro? ¿Eso llevó un poco más de tiempo de lo que se hubiera pensado?
– Sí, pero buena parte de esas cosas estaban plenamente completadas a los 8 meses de Gobierno. La pregunta es ¿qué hizo desde entonces? Desde el último trimestre de 2016 hasta fines de 2017. Lo que se avanzó fue bastante poco.

“Desde el último trimestre de 2016 hasta fines de 2017 se avanzó bastante poco”, sostiene el economista
“Desde el último trimestre de 2016 hasta fines de 2017 se avanzó bastante poco”, sostiene el economista

– ¿Se enamoró el Gobierno de los primeros resultados y se concentró en pensar en las elecciones de medio término?
– Creo que hubo un poco de complacencia, que se recargó con el triunfo electoral de fines de 2017, pero que lo llevó a la crisis de 2018, luego de la imagen de fin de ese año en la Casa Rosada con la foto del jefe de Gabinete junto al presidente del Banco Central y los ministros de Hacienda y de Finanzas. Mirelo del lado fiscal, la Argentina había acumulado un déficit más alto que el de 2015 cuando se decía que era el Gobierno del ajuste.

– Eso fue una fuerte contradicción…
– Claro, el Gobierno del ajuste fue el de no ajuste. Infobae lo reflejaba bastante bien con todos los columnistas y sus notas. ¿Dónde estaba el ajuste? El déficit externo en lugar de caer subía, el déficit fiscal no bajaba (aumentaba) y  el Balance del Banco Central, pese a que se le sacaron algunos pasivos, no mejoraba. Esos 3 desequilibrios, lejos de reducirse y de mostrar una dinámica más sana, había caído en una situación de que era la contraria.

El Gobierno del ajuste fue el de no ajuste. Infobae reflejaba bastante bien con todos los columnistas y sus notas

¿Qué hizo el presidente Mauricio Macri en el discurso de Apertura de las Sesiones Ordinarias, el 1 de marzo de 2018? "Estamos creciendo; la inflación converge lentamente, pero baja. La puesta en escena del 28 de diciembre de 2017 fue eso, decir que no hacía falta ser tan duros, y llamaron "plateistas" a quienes manifestaban sus críticas a la política económica.

Ahora, la situación es la contraria porque parte de los desequilibrios que se estaban acumulando,  lejos de reducirse, estaban en aumento, y ahora están cayendo. Podrá gustar o no cómo se está haciendo el ajuste fiscal.  El ajuste en el sector externo es un poquito más lento del que se hubiese deseado, la reacción de las exportaciones es pobre y la caída de las importaciones es brutal por la disminución del nivel de actividad…

– Sin embargo, en las exportaciones se ven aumentos de las manufacturas industriales (y más aún del sector energético) y bajas de las agropecuarias por el arrastre de una pésima cosecha y la caída de los precios internacionales de las materias primas. ¿Cabe esperar que el próximo año sea mejor, con más impulso del agro y consolidación del sector energético?
– Eso es fundamental. Si no hay financiamiento externo no queda otra alternativa que reducir drásticamente el déficit de la cuenta corriente de divisas . Por tanto, cuánto más rápidamente reaccione al cambio de los precios relativos, como la devaluación, menos ajuste real habrá que hacer. Pero lo que gatilla todo es la restricción de divisas. Y cuánto más percibido es que ese cambio no es duradero, el ajuste se hace vía cantidades no vía precios.

Además, están algunos otros ajustes que en la Argentina son fundamentales: la caída de los flujos de turismo y el atesoramiento de divisas, que el Banco Central lo ataca con la suba de las tasas de interés resultantes del cerrojo monetario. Eso está funcionando, como se  observa en la disminución de la compra de dólares y aumento de los depósitos. Por tanto, el ajuste externo opera por la fuerza.

El ajuste externo opera por la fuerza

– ¿Esto es que superada la necesidad se de lugar a un relajamiento de política, más aún de cara al año electoral, cuando lo aconsejable sería consolidarlo?
– Claro, por eso le hablo de no caer en la complacencia. Si hay un mínimo atisbo de que el Gobierno cede o cesa en su voluntad o predisposición a cumplir con el ajuste, creo que los mercados van a castigar rápidamente y lo reflejarán en la suba del índice de riesgo país. Por eso este no baja, porque se advierte todavía que está esa sospecha.

Además, como le decía, está el desequilibrio fiscal que es muy importante y es donde, me parece, que el Gobierno se siente más cómodo en mostrar los números. Pero está claro que la inflación forma parte del proceso de ajuste. Hoy se ve la ventaja de que la recaudación crece al ritmo de las suba de los precios. El gasto está un poco por debajo y se va logrando la convergencia al déficit primario cero en términos de PBI.

– ¿Comparte las advertencias que hacen algunos economistas sobre la sustentabilidad del régimen jubilatorio y los subsidios a los servicios públicos? Porque después del déficit primario cero habrá que seguir con la reducción del rojo financiero que genera el pago de los intereses de la deuda pública…
– La expectativa está en que en un segundo gobierno de Mauricio Macri se pueda avanzar con algunas de esas cuestiones más sensibles. Pero también se despierta una gran incógnita vinculado con la dinámica política porque aún en el caso de la reelección los politólogos dicen que no logrará tener mayorías en el Congreso. Por lo tanto, va a tener que seguir negociando y consensuando este tipo de reformas. Es una de las causas por la que no cae el índice de riesgo país.

“En el caso de la reelección, los politólogos dicen que el Gobierno no logrará tener mayorías en el Congreso. Por lo tanto, va a tener que seguir negociando y consensuando este tipo de reformas. Es una de las causas por la que no cae el índice de riesgo país”, asegura Secco
“En el caso de la reelección, los politólogos dicen que el Gobierno no logrará tener mayorías en el Congreso. Por lo tanto, va a tener que seguir negociando y consensuando este tipo de reformas. Es una de las causas por la que no cae el índice de riesgo país”, asegura Secco

– ¿No comenzar a resolver ese tema que para muchos economistas resulta crucial para poder aspirar a ser un país normal y previsible puede condicionar la salida de la recesión?
– Va a ser todo más amarrete. No sólo la recesión, sino la desaceleración de la inflación también. Y esto también hay que tener en cuenta que si desinfla muy rápido la suba de los precios, se genera el problema de la indexación con un rezago de un semestre de las jubilaciones y planes sociales porque pasarían a aumentar más que los recursos tributarios, por lo que exigiría un esfuerzo mayor de ahorro en otras partidas del Presupuesto. Por eso, se hace muy imprescindible impulsar, no sólo por una necesidad coyuntural, una reforma del sistema previsional.

En la Argentina generalmente pensamos que el tiempo de las reformas estructurales exige como paso previo la estabilidad macroeconómica. Sin embargo, están quienes piensan que no sólo hay que bajar la inflación y eliminar o reducir los desequilibrios fiscal y externo, sobre todo cuando no se tienen mayorías parlamentarias. También hay quienes argumentan que además se necesitará contar con el respaldo del conjunto de la sociedad, que acepte los cambios propuestos y la eliminación de privilegios.

Y la verdad es que es muy difícil que se den todas las condiciones ideales para hacer las reformas estructurales. Pero me parece que si se sigue esperando ese escenario ideal de liderazgo, mayorías, equipos técnicos, consenso social y parlamentario nunca se va a avanzar. Por eso creo que el Gobierno debería ser más audaz para impulsar las reformas estructurales y marcar la agenda del líder. Es lo que se dice mostrar y ejecutar la hoja de ruta.

Es muy difícil que se den todas las condiciones ideales para hacer las reformas estructurales, si se espera eso nunca se va avanzar

– Cómo dice Carlos Melconian, la meta de déficit fiscal primario cero no es un punto de llegada, sino de partida para avanzar hacia otros desafíos, como los que usted plantea…
– Eso debería ser explícito. Es decir, hacer explícita la estabilización macroeconómica y la agenda de reformas estructurales.

– ¿Por qué cree que no se explicita? ¿Se explica cuál sería el costo de no seguir ese camino?
– Todo surgió a partir de su primera pregunta: ¿Cree que la Argentina va a salir realmente de la recesión, y rápido? Esa duda suya, es la mía, la de un inversor, la de la gente. ¿Cuánto va a costar?. Incluso los más optimistas dicen va haber una ve corta (V), la recesión no va a ser tan larga. Pero cuando se hacen las estimaciones se parece más a una U. Es decir, no se advierte una recuperación rápida y perceptible de la actividad económica.

– ¿Cree que es tan necesario que esa U tenga una base corta o es preferible que tengo una base relativamente larga pero sólida para que, cuando llegue el momento de empezar a crecer, lo haga en forma sustentable?
– Si usted me preguntara si el equipo económico tiene los instrumentos para aspirar a una V, le diría que no. Salvo la recuperación de la confianza y de las expectativas. Y más allá de que la reactivación se materialice, me parece no va ser tan rápida como en la salida de otras crisis. Todavía hay algún signo de incertidumbre.

– ¿Es para preocuparse que la recuperación no sea tan rápida como en otras épocas?
– Claro que me preocupa.

– ¿No lo ve como el costo necesario que hay que pagar para, justamente, volver a crecer sobre la base cimientos bien hechos? ¿Es el tiempo que se necesita para que la losa se solidifique?
– A esa imagen la agregaría, haga bien los cimientos, prolijo, pero después tiene que seguir levantando el edificio. Y el inversor quiere ver que se va levantando ladrillo por ladrillo, y losa por losa, los caños, el revestimiento, el diseño de interiores y la obra final. Es decir, quiere ver el plano, la agenda del proceso de la hoja ruta, el programa, el paquete de medidas previsto para cada etapa de avance. El Gobierno insinúa como sigue, pero no mucho más .

– ¿Por qué cree que no lo hace o no lo dice? ¿Es porque cree no será bien leído?
– Creo que hay temores preelectorales. No tanto la idea de que no hayan pensado nada. Hay gente capaz en el Gobierno. Usted usó una palabra importante: "Audacia". Eso es lo que un poco se requiere. Hacerse cargo de los conflictos porque el cambio es sinónimo de conflicto. Ahora, con los reclamos sociales pareciera que está dispuesto a hacerle frente. Es una señal  importante de que está dispuesto a concretar una agenda que no sea sólo de urgencias macroeconómicas, como fue la reforma tributaria. Por eso, todavía hay un gran signo de pregunta respecto de lo que viene.

Habló también del desequilibrio monetario. En el Banco Central dicen: "Nuestro mantra es cumplir a rajatabla con el  objetivo de expansión monetaria cero e, incluso, se está sobrecumpliendo porque el mercado se lo está permitiendo". ¿Cómo ve  esa política que hace que la  tasa de interés baje gradualmente y el tipo de cambio no acompañe el ritmo de la inflación pese a que puede perjudicar al proceso exportador?
– Es una de las políticas monetarias más duras de la economía argentina, más que la de la Convertibilidad, que no fue tan extrema, porque si había remonetización (demanda de dinero) permitía emitir. Por eso, tiene sus costos. Claramente, si usted plantea '¿habría que bajar más rápido las tasas interés en el sector productivo?', le dirían que sí. Pero desde el punto de vista de la política macroeconómica ya vimos lo qué pasó. Por eso, no sería tan condescendiente en reducir más aceleradamente las tasas de interés de referencia del mercado.

Se podrían hacer otras cosas para acelerar la recuperación más rápido y también la desinflación, pero es lo que se pudo hacer. Es lo que hay y hoy me parece que ir con un relajamiento de la política monetaria no sería del todo conveniente.

“Me parece que se podrían hacer otras cosas para acelerar la recuperación más rápido y  la desinflación, pero es lo que se pudo hacer. Es lo que hay y hoy me parece que ir con un relajamiento de la política monetaria no sería del todo conveniente”, señaló Secco
“Me parece que se podrían hacer otras cosas para acelerar la recuperación más rápido y  la desinflación, pero es lo que se pudo hacer. Es lo que hay y hoy me parece que ir con un relajamiento de la política monetaria no sería del todo conveniente”, señaló Secco

– ¿Qué se debería hacer, dadas las restricciones que fue mencionando?
– Comenzar a pensar un poco fuera de la caja fiscal y de divisas, sin abandonar la búsqueda de ambos equilibrios. Es decir, en un programa nuevo, empezar base cero. Por que eso es lo que daría un margen de acción y generar expectativas que puede ser pensado como un cambio de régimen, y aspirar a un shock de confianza.  Con políticas que apunten a un Estado más solvente, como bajar impuestos, asumiendo un costo inicial de recaudación, pero alentando un horizonte para la inversión. Ahora se obtuvo un financiamiento de USD 57.000 millones del FMI pero sin comprometerse a un cambio fiscal estructural.

– Pero aún con el objetivo de los déficit fiscal primario cero y expansión monetaria cero, más el préstamo del FMI para afrontar todos los vencimientos de este año y el próximo, el inversor reacciona negativamente porque su posición quedó excedida de bonos de la Argentina.
– El Gobierno le podría responder: "Los dólares para pagar los próximos vencimientos acá están, me los adelantó el FMI". Con los cambios estructurales la economía volverá a crecer al 6% o 7% y, por lo tanto, no tiene de qué preocuparse; más aún porque el sector privado estará con una presión tributaria más aliviada.

La Argentina necesita ser viable en materia fiscal. Para eso requiere achicar el Estado y reducir los impuestos, porque ese es el compromiso con la sociedad. Y también de otras cosas; como hacer la reforma laboral y la previsional, alargando la edad jubilatoria y equiparar gradualmente el tiempo de retiro para hombres y mujeres para poder ser competitivos y sustentables.

Y, además, empezar a pensar en un proyecto de país de largo plazo, que contemple los cambios en el sistema educativo y las necesidades de las empresas. Es decir, volver a tener una idea de progreso concreta para la Argentina y salir de este clima de crisis recurrente y donde todo lo que se hace es evitar la próxima.

Fotos: Martín Rosenzveig