El camino hacia la recuperación de la confianza de los mercados tiene demasiados obstáculos para la Argentina. El riesgo país que había caído hasta los 600 puntos básicos hace un par de semanas volvió a niveles de 675 puntos. El resultado es que títulos como el Bonar 24 volvieron a rendir 11% en dólares, dejando en claro que los inversores no están con deseos de incorporar riesgo argentino en sus carteras.

Como consecuencia de esta situación, no sólo el Gobierno sino también las provincias y las empresas quedaron más lejos de la posibilidad de emitir deuda en el mercado internacional. Esto significa que los potenciales emisores de bonos deberán seguir recurriendo a fondos propios para hacer frente a sus vencimientos de deuda. Y por supuesto se complica mucho acceder a financiamiento de mediano o largo plazo para invertir.

Los mercados se alejan de opciones riesgosas y los bonos argentinos salen castigados. Pero la incertidumbre electoral se empieza a apoderar de los inversores, afectando a la deuda local mucho más que al resto de los emergentes

Se suponía que el paquete millonario del FMI permitiría aliviar las inquietudes de los inversores sobre la situación de la deuda argentina. Pero sólo lo consiguió para los plazos más cortos.

Hubo dos efectos que se conjugaron ayer que le pegaron duro a los bonos argentinos, que fueron los siguientes:

. Wall Street volvió a sufrir una pesada caída y los principales índices ya se pusieron negativos en el año (Dow Jones, S&P 500 y Nasdaq), borrando las ganancias que habían acumulado en el año. Esta debilidad llevó a que los inversores salieran a vender activos de riesgo en todo el mundo y los emergentes siempre resultan afectados. Hasta la estrepitosa caída del Bitcoin puede enmarcarse dentro de este fenómeno. Sin embargo, la deuda argentina siempre se ve más afectada que el resto.

. La incertidumbre política local también se refleja en los precios de los bonos. Aunque todavía faltan 11 meses para las elecciones, es indudable que las dudas respecto a quién gobernará a partir de diciembre de 2019 van teniendo un impacto cada vez mayor.  De hecho, los bonos que vencen a lo largo del año próximo rinden menos del 5%, pero saltan ya a más de 9% a partir del 2020. Semejante brecha sólo se explica por la falta de claridad sobre el futuro político del país. Y quienes pensaban que era virtualmente imposible que Cristina Kirchner vuelva al poder, ahora ya no están tan seguros.

Los bonos argentinos cayeron entre 2,5% y 3% en la jornada de ayer, en lo que probablemente haya sido la peor jornada de los últimos dos meses. Sucede que la mayor estabilidad cambiaria e incluso la baja de las tasas en pesos habían generado un mejor clima en la deuda argentina. Pero esto se evaporó en los últimos días, a partir del deterioro del clima externo.

El Bonar 24, que es uno de los títulos emblemáticos para los que buscan opciones relativamente conservadoras, es un buen reflejo de lo sucedido en estas últimas jornadas. Había llegado a niveles de USD 102, pero ahora regresó a la zona de USD 95, tras haber caído 1,7%

Pero la merma fue todavía mayor en títulos más largos, que vencen desde el 2025 en adelante. En todos los casos los rendimientos se ubican por encima del 11% en dólares. "Los bonos argentinos ya cotizan como si fueran CCC en la categoría de las calificadoras, es decir incluso por debajo de su rating actual", explicó Leo Chialva, de Delphos Investment.

Otro factor que juega en contra es que los fondos internacionales poseen muchos bonos argentinos -adquiridos en los últimos dos años- y no tienen espacio para seguir acumulando. Es más, la mayoría busca vender ni bien los precios muestran signos de recuperación.

Y algo parecido sucede con los inversores argentinos, que compraron deuda local masivamente luego del blanqueo como una manera de recuperar el impuesto pagado. Ahora, sin embargo, no sólo no consiguieron recuperar aquel pago sino que acumulan pérdidas adicionales.

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