Alberto Abad dejó de ser hace poco menos el titular de la AFIP. Pero a los pocos meses de haber abandonado la función pública se lo nota con ganas de seguir aportando. Y su "caballito de batalla" ahora pasa por la institucionalidad.

En una entrevista con Infobae, Abad advirtió que la gran pelea que debe enfrentar la economía argentina pasa por el combate a la informalidad. "En algunos casos la explicación es la presión tributaria, pero también hay muchos negocios que se arman pensando directamente en evadir", explica. Sabe de lo que habla luego de haber estado tantos años al frente del organismo recaudador (con un largo intervalo durante el gobierno kirchnerista).

Y en la conversación surge inevitablemente el escándalo de los cuadernos de la corrupción: "Se puso en marcha una maquinaria sofisticada tan gigantesca que se fue de madre. Ahora viene la etapa más difícil que es seguir la ruta del dinero. Pero durante mi gestión fuimos los primeros que denunciamos el circuito de las facturas truchas, que son claves para el pago de retornos".

Abad considera que un buen ejemplo para avanzar hacia una mayor institucionalidad es avanzar en una negociación política para el financiamiento de la campaña: "Todos los sectores tienen que sentarse para establecer cómo serán los aportes a los partidos políticos antes de la elección presidencial. Todo debe ser 100% bancarizado, es la única forma para que haya transparencia total".

El titular de AFIP fue galardonado por la Fundación Konex por el rubro "administradores públicos" y recibirá su diploma el martes próximo. "A la gestión pública más de 35 años, ha sido mi pasión laboral. El lugar donde me sentí más satisfecho con mi labor es en el sector público, con épocas oscuras y épocas brillantes, pero siempre a gusto".

-¿Qué opina de la crisis que atraviesa la Argentina?

-El país está pasando un momento difícil, es de público conocimiento. Sobre todo desde una visión financiera. Esto generó la necesidad de tomar una serie de decisiones con implicancias económicas, financieras, políticas y sociales. Es un momento importante para que las dirigencias, no solo las políticas, sino la económicas, las sociales, empresariales y las sindicales, transiten un camino más inteligente de diálogo para poder atender estos fenómenos con una mayor capacidad institucional. Por ejemplo, hay que preparar la nueva campaña electoral,  que sea más seria, más transparente.

“Se montó maquinaria para pagar retornos en el Estado muy sofisticada, quizás única en el mundo por su magnitud. Los empresarios involucrados deberán dar explicaciones por evasión y posiblemente lavado de dinero”.

– ¿Esa mejora institucional pasa a ser un aspecto central para recuperar la confianza?

Creo que es el factor clave. Somos expertos en el corto plazo y perdemos la visión de largo plazo. Pensar que la solución del problema institucional que tiene la Argentina se resuelve con un acuerdo con el FMI claramente es no ver el bosque y quedarse con el árbol. Se trata de una  herramienta para resolver un problema de balanza de pagos y de corrida financiera. Pero hay que apuntar a la solvencia fiscal, planteando el impacto social y cómo se dará la discusión del Presupuesto. Se abre un espacio de discusión política, de diálogo, donde intervienen tanto el Gobierno nacional comostado central como las provincias.

-¿Por qué volvemos a caer una y otra vez en crisis, todas parecidas?

-El ciclo es una demostración del corto plazo. Si uno mira los países que funcionan bien, son países que se han institucionalizado, con mucha menos distancia entre el diez por ciento más rico y más pobre. Allí funcionan mucho mejor las instituciones, donde la oposición y el oficialismo se sientan a discutir y a gobernar, y en muchos casos lo hacen frente a la propia sociedad.

-Sin embargo, el Gobierno que usted formó parte tampoco ha mostrado hasta ahora una gran vocación de diálogo. Sólo ahora que tiene más necesidad por la crisis. ¿Qué opina?

-En parte es cierto. La política está retrasada, está en deuda con la sociedad. Si uno mira los espacios políticos, incluso están vacantes. También creo que hay un problema de dirigencias. Acá hay sectores que en un determinado momento,  por distintas situaciones económicas, tienen una superutilidad, no es lo mejor, coincido con el presidente de que no es la mejor herramienta, pero se genera un cambio precisamente por estos tumbos que estamos dando, y hace que un sector perciba una renta extraordinaria por efecto de una situación cambiaria.

Arrepentirse por haber blanqueado es algo típico nuestro. El proceso de exteriorizar tenencias es un compromiso ético de cada uno consigo mismo, si uno se arrepiente de estar a derecho tiene problemas de institucionalidad”.

-Hasta que después el dólar se vuelva a atrasar, perdemos la herramienta de recaudación, volvemos a caer en déficit ¿Cómo evitamos eso?

-Para mí lo evitamos desde varios puntos de vista. Primero, el único dólar que sirve en Argentina es el dólar de la exportación. El dólar del FMI sustituye nuestra ineficiencia como sistema organizado para crear riqueza. Lo que tenemos que estar pensando es cómo creamos riqueza. Porque tenemos distintas áreas de desarrollo en las cuales tenemos competitividad.  El tipo del acuerdo del Fondo está pensado como un dólar para ajustar una necesidad financiera de corto plazo. Nosotros tenemos que crear riqueza, que se convierta en exportación, que signifiquen dólares que vengan del resto del mundo para nosotros.

-¿Es decir evitar nuevamente el atraso cambiario producto de la especulación financiera?

-En parte eso y además tener una visión estratégica. Nosotros tenemos varios corredores estratégicos de desarrollo en Argentina. En la agroalimentación, somos competitivos, Tenemos desarrollos de biología para todos los sembradíos. Estamos recuperando posicionamiento en las carnes. Tenemos en la zona de la minería sustentable un potencial muy fuerte. Una industria automotriz de importancia a nivel latinoamericano en relación con Brasil. La prestación de servicio de alto valor agregado, que están dando jóvenes profesionales argentinos al resto del mundo.

El saludo de Macri a Abad en su despedida de la AFIP en marzo de este año (Maximiliano Luna)
El saludo de Macri a Abad en su despedida de la AFIP en marzo de este año (Maximiliano Luna)

-Pero ahora hasta los servicios tendrán que pagar retenciones cuando vendan al exterior…

-Por eso dije que es una transición. Cuando uno toma decisiones de ese carácter, no es sintonía fina, algunos se ven más impactados que otros. A su vez, por el modo de ser de los argentinos, las dirigencias ponen por delante los intereses sectoriales por sobre los intereses generales. En estos momentos hay que dejar el interés particular y verlo con una visión más amplia. Sobre todo cuando hay más de un 30% de la población que no tiene defensa de nada. Al que se queja por el tema de las retenciones yo lo entiendo, pero sobre un valor de venta mucho más alto, y ¿cómo se defiende el que solo le pega la inflación? Veamos las cosas con una visión de equidad social.

-En relación al tema de los cuadernos de las coimas, ¿qué hay que hacer con toda esa plata negra que circuló y cuál tendría que ser el castigo?

-Desde el punto de vista de mi experiencia personal, nunca vi que la Justicia tomara el tema con el ímpetu que lo está tomando. También asociado a que se produjeron una serie de situaciones que desataron una tormenta perfecta y que las pruebas de esta corrupción son tan gigantescas, tan evidente a los ojos, que nadie podría hacer algo que no fuera en ese sentido. Acá también hay problemas que son de comportamiento institucional. En mi primera gestión en AFIP hicimos las primeras denuncias  por las facturas truchas, o apócrifas. Recuerdo que en el caso Skanska hicimos la denuncia y mucha gente se dio cuenta que la factura apócrifa era la herramienta básicas para todos estos procesos. Se trata de un instrumento que permite generar negro para poder pagar estos retornos por afuera del sistema. Igualmente esto tomó una escala y una sofisticación tan gigantesca que se fue de madre. Es casi único a nivel mundial. Me parece que la Justicia avanzó mucho en la primera etapa, ahora falta cerrar el ciclo, que a veces es el más difícil, que es el ciclo de la trazabilidad, es decir, seguir la ruta del dinero. Pero este mecanismo de los arrepentidos va a ser útil. Ahora si pensamos que la sanción de la Justica va a ser la herramienta para resolver este tema, la estamos mirando cortita. ¿Detrás de todo esto que hay? La economía tiene un 40% de informalidad. El gran problema que tenemos los argentinos es que nos cuesta mucho trabajo aceptar las reglas del juego de la formalización. Cada uno tiene sus explicaciones. Una explicación puede ser la presión tributaria. Pero el otro tema es que se convirtió en cultural. La aproximación de la gente al armado de los negocios es con o sin impuestos. Ahora incluso los negocios entre privados funcionan con retornos, ni siquiera interviene el Estado.

-¿Es correcto que se separe a las empresas de los empresarios que admitieron coimas, que es la postura del Gobierno?

Acá hay problemas de evasión impositiva y de lavado de activos. La tarea de la Justicia es enmarcar legalmente todo esto. Va a ser un ejercicio complicado y novedoso. Espero que las sanciones se produzcan, y por eso comentaba lo del financiamiento de la política, me parece que la gran discusión institucional que se viene ya en argentina, es el tema del financiamiento de la política.

-Todas las campañas están contaminadas por aportes en negro, ¿cómo se hace?

– Estoy empezando a ver un poco el tema, creo que hay varios frentes. Desde una visión práctica diría que hay un proyecto de Ley que está en discusión para replantear el financiamiento de la política. Uno elemental es el de la bancarización. No puede haber ningún aporte a un partido político que no pase por una cuenta bancaria. La otra gran discusión, que se da a nivel mundial, es si las empresas pueden o no financiar las campañas políticas. Considerando los tiempos, cercanos a las elecciones, la ley no va a llegar. Se tienen que sentar los actores principales, los partidos políticos y los empresarios para definir las reglas de juego, pero está claro que es clave la bancarización de los aportes. Al menos eso permitirá la trazabilidad del dinero. Acá estamos bancarizando el ingreso de un fondo a un sistema, pero la otra fase es la rendición de cuentas de esos ingresos. Si los propios actores, es decir las empresas, los sindicatos, el gobierno, los partidos políticos no acuerdan diez principios básicos y actúan en consecuencia,  vamos a tener una campaña con cero aporte empresario. El financiamiento terminará siendo del Estado vía el aporte que hace por la cantidad de votos, o por los espacios publicitarios.

-Entre la crisis financiera y el escándalo de los cuadernos, mucha gente manifiesta estar arrepentida de haber blanqueado. ¿Qué piensa?

-A mí no me lo dijeron. Te diría que no hacía falta que pasara esto para saber que algunos están arrepentidos. Este es el otro fenómeno de los argentinos. El proceso de exteriorizar tenencias es un compromiso ético de cada uno consigo mismo, si uno se arrepiente de estar a derecho tiene problemas de institucionalidad. Creo que son los dolores de una sociedad que todavía es adolescente. Había un miembro de la Corte Suprema sueca que decía "cuando pago impuestos, compro civilización". Nosotros hemos financiado nuestra ineficiencia como sociedad con la emisión, con endeudamiento o con los impuestos. Dentro de todo, el menos nocivo de todos, son los impuestos. Cuando fuimos por la inflación llegamos a la hiper. Cuando fuimos por el endeudamiento llegamos al default. Síntesis, es un desafío institucional. Somos un país más y tenemos que ser consistentes, trabajar mucho, esforzarnos bastante y decir qué podemos hacer nosotros por el país y no que va a hacer el país por nosotros.