Nicolás Dujovne con Christine Lagarde, la directora gerente del FMI (Reuters)
Nicolás Dujovne con Christine Lagarde, la directora gerente del FMI (Reuters)

Con las negociaciones abiertas y la diplomacia presidencial recogiendo apoyos que pueden ser cruciales cuando este viernes el directorio del FMI trate el caso argentino, en despachos oficiales se esperanzan diciendo que "el Fondo de hoy no es el mismo de antes", una idea que los funcionarios repiten a coro. Sugieren con ello que el organismo aprendió de las crisis del pasado y no le impondrá ahora a la Argentina el tipo de condiciones que cimentaron su mala imagen en el país, asociada a ajustes sin anestesia, recortes y recesión. La clásica "receta".

En el propio FMI resaltan también el cambio. Hubo autocrítica después del 2001 argentino y sobrevino luego la crisis griega. Pero en el organismo se atajan. Eso no quiere decir que la Argentina vaya a tener ahora un tratamiento distinto, más flexible, ni que haya contemplaciones especiales por la situación política o por el contexto regional. Sobre los avances de la negociación del crédito stand by que pidió el Gobierno hace una semana la respuesta es siempre la misma: "Sin comentarios". No se puede adelantar
nada. El hermetismo pactado con el equipo que conduce Nicolás Dujovne se mantiene sin fisuras.

Sin embargo, hay atenuantes que pueden jugar a favor del país. Según pudo saber Infobae, las crisis dejaron en el organismo evidencias de que las medidas que aplican los cinco grandes (Estados Unidos, la UE, China, Japón y Gran Bretaña) impactan sobre las políticas de otros países. Hubo un aprendizaje en ese sentido, que llevó a una modificación en los monitoreos y a considerar esos efectos colaterales. En esa categoría podría caer la reciente suba de tasas en EE.UU., que operó como una aspiradora de dólares.

Roberto Cardarelli presentará el primer borrador del programa al Directorio Ejecutivo (Fondo Monetario Internacional)
Roberto Cardarelli presentará el primer borrador del programa al Directorio Ejecutivo (Fondo Monetario Internacional)

Hubo también cambios en el diseño de los programas de ayuda, se flexibilizaron algunas líneas de crédito y se comenzó a poner una mirada en realidades como la protección social y la equidad de género, ya que en el Fondo consideran que son temas que pueden tener impacto económico. Y a estas modificaciones se debe sumar un cambio importante en la gobernanza del organismo, con una reforma en 2010 que trasladó el 6% del poder de voto a los países emergentes, como reflejo de su creciente peso en la economía global.

“En el FMI quieren utilizar el caso argentino para reivindicarse de pasados errores”, dijo a Infobae una fuente cercana a las negociaciones

¿Pueden estos cambios trasladarse a la letra chica del acuerdo stand by? ¿Cuál será el monto del crédito y qué condiciones se pactarán? De las respuestas depende la continuidad del gradualismo. El lunes el FMI dio una señal cuando dejó trascender en Washington que  "no pondría como condición" para un acuerdo un tipo de cambio más alto. Hizo la aclaración para atemperar los rumores y cuando en Buenos Aires el mercado ya empujaba el dólar hacia los 25 pesos. La devaluación del día terminó en 7,5%.

"En el FMI quieren utilizar el caso argentino para reivindicarse de pasados errores", dijo a Infobae una fuente cercana a las negociaciones. En el organismo no comentan este tipo de especulaciones. Hay una hoja de ruta para el acuerdo y piden paciencia. Decenas de funcionarios trabajan en el arreglo casi sin descanso. El Fondo adelantó que quiere un arreglo en el corto plazo.

Presentación al Directorio, el primer paso

Infobae pudo saber que no hay que esperar ningún anuncio tras la "reunión informal" del viernes. Se trata de un encuentro del que no saldrá una decisión, en el que el directorio del FMI va a ser informado por el equipo que lidera el italiano Roberto Cardarelli sobre los últimos datos económicos del país y los movimientos del mercado, y explicará con más detalle el pedido argentino.

Hasta ahora hubo sólo contactos iniciales, el directorio del FMI todavía debe darles a los técnicos el mandato para pasar a la negociación formal entre ambos equipos y a partir de ahí se abre un período de tiempo que puede variar, según pudo averiguar Infobae. El Fondo no ofreció precisiones, pero Dujovne habló de seis semanas, quizá menos.

Una vez que termine esa negociación, los técnicos del FMI llevarán el programa acordado al directorio para su firma y aprobación. Es el paso final y casi nunca es rechazado. Cuando los funcionarios del organismo elevan el acuerdo al directorio, es porque creen que se llegó a un buen arreglo. Recién en ese momento se conocerán los detalles. En términos argentinos puede parecer una eternidad.

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