El próximo capítulo de la batalla del Gobierno contra los laboratorios

El PAMI está en campaña para reducir el costo de compra de los medicamentos (Getty Images)
El PAMI está en campaña para reducir el costo de compra de los medicamentos (Getty Images)

Mono es un prefijo que indica uno. Es tan funcional que se combina para formar muchísimas palabras. Hay pintorescas como monóculo, el lente que solía usar el Pingüino de Batman.

Otras que definen creencias y prácticas sociales de miles de millones de personas como monoteísmo o monogamia, aunque también tipos familiares no tan comunes como la monoparentalidad.

Algunas remiten a la infancia como monopatín, o a las clases de botánica como las flores monocotiledóneas. Está mononeuronal, que se usa en alusión despectiva, y está monosabio, que es un personaje de las corridas de toros.

Mercados con pocos oferentes

Esta disquisición monográfica y un poco monocorde sobre el prefijo mono sirve para introducir dos vocablos de la jerga económica. Uno es monopolio, palabra muy utilizada aunque a menudo de manera incorrecta cuando se la emplea para referirse a la existencia, no de uno, sino de unos pocos vendedores, que es una situación a la que le corresponde la denominación oligopolio.

Monopolio es una palabra que a menudo de manera incorrecta cuando se la emplea para referirse a la existencia, no de uno, sino de unos pocos vendedores, que es una situación a la que le corresponde la denominación oligopolio

Los mercados donde hay monopolio u oligopolios deben ser muy controlados y regulados por las leyes, de manera de evitar los abusos de precios de quien tiene la exclusividad de oferta de un bien o de un servicio, o de quien ejerce la ventaja de pertenecer a un selecto grupo de vendedores.

Industria oligopólica

La industria de los medicamentos es una típica actividad oligopólica. Es un negocio que en la Argentina factura alrededor de USD 5.000 millones y que está dominado por unos pocos grandes jugadores sobre un total de 250 laboratorios. Los dos líderes (Bayer y Roemmers) venden el 25% del total y entre los primeros seis (se agregan Roche, Gador, Pfizer y Novartis) alcanzan en 50 por ciento.

Los primeros seis laboratorios captan el 50% de los mercados

La otra palabra del léxico económico con prefijo mono es mucho menos conocida, rara vez usada y suena feo. Se trata de monopsonio, término que define a una situación donde hay un solo comprador. En algún sentido es la inversa del monopolio.

Para sorpresa de muchos, el Gobierno ha comenzado a darle pelea al oligopolio de los laboratorios. El round más reciente, adelantado por esta columna hace varias semanas, fue la negociación acerca de los medicamentos que compra el PAMI, un organismo que destina a ese fin alrededor de $30.000 millones por año.

Recorte de gasto público

El acuerdo al que se llegó establece descuentos del 5% en los precios vigentes a fines de febrero (mayor para los remedios especiales), ajustes futuros por debajo de la inflación y la entrada de manera escalonada en el tiempo de precios máximos.

Según las estimaciones oficiales, con el nuevo esquema el PAMI reducirá el gasto en $5.000 millones por año respecto a lo que hubiera gastado con los viejos términos, y además significará un ahorro anual en el copago que realizan los jubilados en mostrador de $1.500 millones (cada jubilado gasta de su bolsillo un promedio de $500 por mes).

Un aspecto poco difundido del acuerdo es que limitó las facultades de Farmalink, la gerenciadora que crearon los laboratorios para intermediar con el PAMI en aspectos logísticos y de negociación de condiciones. A partir de ahora, por ejemplo, el PAMI podrá diferenciar el trato que le da a laboratorios chicos, medianos y grandes.

A partir de ahora, por ejemplo, el PAMI podrá diferenciar el trato que le da a laboratorios chicos, medianos y grandes

Esos resultados fueron posibles porque el Estado hizo valer el poder que le da ser el comprador del 40% de la facturación de los laboratorios. Con alguna licencia puede decirse que el PAMI hizo valer su condición de monopsonio, o si se quiere de oligopsonio.

Ya había tenido lugar un primer round con el llamado a licitación para la compra de medicamentos hemofílicos, con la particularidad de que la convocatoria fue hecha conjuntamente por el PAMI, el Ministerio de Salud, la Superintendencia de Servicios de Salud y IOMA, la obra social de la provincia de Buenos Aires.

El resultado de aunar poder de compra, es decir de agrandar el oligopsonio, fue impactante: por el mismo suministro que el año pasado había significado una erogación conjunta de $1.800 millones, la licitación de este año fue ganada por dos laboratorios (Pfizer y CSL Behring) que ofertaron en total $313 millones.

La tercera vuelta

El tercer round que se viene es el de los medicamentos oncológicos, un rubro en el que se gasta varias veces el importe que en hemofilia.

La idea, nuevamente, es llamar a licitación, pero la novedad en gestación es el interés que han manifestado un par de grandes obras sociales sindicales para sumarse a la movida y aprovechar la fuerza del conjunto. Incluso el dueño de una de las empresas de medicina prepaga ha preguntado por la factibilidad de no quedar afuera.

¿Se terminarán enfrentando en oncología un verdadero monopsonio con el oligopolio de los laboratorios? Sería un apasionante caso de laboratorio

Toda esta movida está en línea con alguna de las recomendaciones que figuran en un completísimo informe elaborado por los investigadores del Centro de Estudios para el Cambio Estructural (CECE) Roberto Bisang, Juan Pablo Luzuriaga y Mariano San Martín.

El estudio titulado El Mercado de los Medicamentos -2017 señala que "por su elevado poder de compra, el Estado debería tener un rol más efectivo como regulador de precios, particularmente en medicamentos oncológicos y en medicamentos de alto costo".

Además subraya "la necesidad de incorporar al PAMI y a las otras obras sociales como parte de un modelo de regulación de mercado", y la conveniencia de "compras conjuntas y centralizadas por parte del Estado, similar a las desarrolladas en varios países".

Si se la entiende como uno contra uno, Gobierno vs. laboratorios, no está mal presentar la pelea como una monomaquia, que según la Real Academia significa "combate o duelo singular, de uno a uno".

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