El ex presidente de la Sociedad Rural Argentina comentó en una charla con Infobae los principales detalles de las negociaciones con el Gobierno y cómo se conformó la Mesa de Enlace, que significó juntar por primera vez a las principales asociaciones del agro y la ganadería.

-¿Cómo se encuentra el campo respecto a 10 años atrás?

—Yo salgo de la Presidencia de la Rural justo dos meses después del voto de Cobos. Terminaba mi mandato en septiembre del 2008. Tuve después de esa decisión de Cobos solo uno o dos meses de la Rural. Ahora cuando hablo con los dirigentes les digo que aprovechen la ventaja que tienen de poder dialogar, de poder sentarse en una mesa con la gente que está hoy a cargo del gobierno porque yo en esos seis años creo que me pude reunir una sola vez para hacer un reclamo del campo, sacando el momento que nos recibió como comisión de enlace durante la protesta. Como presidente de la Rural creo que pude hablar una vez con ella para ir a llevarle una protesta.

-¿Cuándo se enteró usted del sistema que lanzaba el gobierno, el famoso sistema de retenciones móviles que iban aumentando en función del aumento del precio de la soja? ¿Qué pensó en ese momento?

— Bueno, lo que pensamos en primer término era estudiar a ver qué eran las famosas retenciones móviles, cómo iban a incidir. Digamos que iban a incidir muy fuertemente porque se medía el valor del impuesto de acuerdo al precio de los cereales y era una cosa muy indefinida, difícil de entender. (Martín) Lousteau, que en ese momento fue el que largó las retenciones, siempre dijo que con ese sistema lograba para el campo algo mejor de lo que se le pensaba sacar, pero el productor no lo entendió nunca.

— ¿Se pudieron juntar ustedes con Lousteau para que les explicara cómo era el sistema?

No, con Lousteau no nos juntamos nunca. Nosotros tuvimos un solo interlocutor del gobierno durante los cuatro meses que era Alberto Fernández, un hombre con el que se podía hablar, al que le podíamos llevar propuestas. Pero lo que pasó es que no tuvimos respuesta a nuestro reclamo. Siempre era una posición muy dura en no moverse de éste impuesto.

— ¿Hubo un preacuerdo con él?

— La propuesta era siempre el rechazo a la medida. Nunca llegamos a tener la posibilidad de presentar una propuesta superadora de lo que significaba ese impuesto. Pero nunca un técnico del Gobierno se reunió con nuestros equipos. Nunca lo hicieron. Al estar las cuatro entidades, teníamos un equipo de economistas importante pero nunca nos lograron convencer, y ellos también se convencieron de que el impuesto era favorable para el sector.

— Tuvieron una reunión con la entonces presidente Cristina Kirchner. ¿Recuerda cómo fue?

— Bueno, tras los muchos pedidos que le hicimos para tener la posibilidad de hablar con ella nos invitó a la Casa Rosada, a su despacho. Fuimos los cuatro, nos sentamos en la mesa larga que hay en el despacho del presidente y nos dijo: "Bueno, le doy a cada uno cinco o diez minutos para que me cuente cómo está incidiendo y qué es lo que pasa con este impuesto que ustedes están rechazando tan terminantemente". Pudimos comentarle en esos cinco o diez minutos la realidad del sector sobre el tema, que las retenciones ya habían subido poco antes de que ella asumiera el gobierno.

— ¿Qué les dice Cristina a ustedes?

— Y bueno, Cristina habló después de que los cuatro ocupáramos esos diez minutos para darle nuestra opinión de por qué era el rechazo y demás. Fue con una posición muy terminante, como es ella, en ninguna de sus declaraciones se avenía a tener un debate o a sentarnos nuevamente. Pero no hubo maltrato, lo quiero decir. Fue la defensa de su posición, por qué lo hacía y ella decía que tenía la necesidad. Pero realmente no estaba muy metida en el tema.

(Gentileza: 5 días)
(Gentileza: 5 días)

— ¿Usted coincide que se trató de aplicar un impuesto recaudatorio?

— La mayoría coincide que esto fue de alguna manera con un fin recaudatorio, o sea que al Gobierno en ese momento le empezaban a hacer falta dólares para empezar a repartir subsidios y todo lo demás. Y echó mano de esas retenciones móviles que les podían dar unos 1.500 millones de dólares de golpe y sacárselas al campo, que tuvo un gran repunte a principios del gobierno de Néstor.  El sector había empezado el milenio con buenas perspectivas, venía bien. Las desinteligencias con Néstor empieza con el cierre en el 2006 de las exportaciones de carne.

— Ahí empieza el conflicto ¿no?

— En ese momento estaba Néstor. Él incluso nos dijo que iba a cerrar las exportaciones, y las cerró pero tuvo que abrirlas al poco tiempo. Decía que nosotros queríamos vender la carne al exterior y sacarle al consumidor local la posibilidad de comer carne.
Algo de lo que no lo pudimos convencer fue de que el campo tenía la posibilidad de tener carne para el consumidor local y también para la exportación.
La exportación en ese momento, en el 2006, tenía muy buenos precios. Pero Kirchner tenía el convencimiento de que si exportábamos más carne a esos precios en el mercado internacional iba a subir la carne e iba a dejar sin poder comprarla al consumidor local.

— ¿Qué les dijo Moreno en ese momento?

— Y, lo mismo, que queríamos desabastecer el sector.Moreno no entendía la realidad de que lo que se exporta no es lo mismo que consume el mercado interno. Los cortes eran muy diferentes. El consumidor local come asado y otros cortes que no son los preferidos de la exportación. Pero él estuvo siempre con ese criterio, con ese don de mando que tiene que quiso comandar la reunión ésta. Y bueno, al final la dio por terminada y nos dijo: "Bueno, acuérdense, no desabastezcan", y cortó la reunión.

— ¿ Cómo se enteró usted de la 125?

— Estaba acá en Buenos Aires. Nos reunimos inmediatamente, al día siguiente o a los dos días. Lo que decidimos en esa primera o segunda reunión fue el cese de comercialización de los productos del campo. Estaba en la Sociedad Rural, tratando de conocer cómo iba a incidir esto.

— ¿Usted le cree la historia esa a Lousteau que dice que lo de Moreno era peor y por eso apareció lo de él?

— No sé, nunca me puse a pensar. Pero creo que conociendo la personalidad de Moreno seguro que en algunas cosas o algunos temas debe haber querido meterse. Porque ahora cuando lo escuchamos hablar de economía y aparentemente él se tiene mucha fe en sus conocimientos económicos.

—  ¿Qué análisis hace de la Mesa de Enlace?

— Fue la clave para la caída de la 125. No solamente no trabajábamos juntas sino que las distintas ideologías las separaban. La unidad de la Mesa de Enlace fue para mí el tema crucial que logró que la gente y los productores nos acompañaran totalmente. Porque a cada reunión que íbamos, cada movilización, cada asamblea, en las mismas rutas, uno pronunciaba la palabra unidad y era impresionante la adhesión que tenía. Por eso yo creo que hoy se ha desaprovechado eso, esa unidad que existió durante ese momento porque eran ideologías distintas. La Mesa de Enlace fue clave para bajar finalmente la 125.

— ¿Quedó amigo de todos?

— Sí, sí. Muy amigos. Bueno, Buzzi lo dice siempre, quizás la más extrema era la Federación Agraria que eran los productores más chicos con la Rural que generalmente… Una opinión que ya ahora ha terminado.

— ¿Se juntaron ahora después de diez años o siempre se juntan?

— Existe la continuidad de la comisión de enlace, se reúnen. Pero no tienen el espíritu que tuvimos nosotros en ese momento de trabajar juntos. Siempre me extrañó, no había liderazgos, no había interés en protagonismos en ninguno de los cuatro.

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