Juan Pablo D´Antiochia, gerente general de Worldpay en América Latina. (Martín Rosenzveig)
Juan Pablo D´Antiochia, gerente general de Worldpay en América Latina. (Martín Rosenzveig)

"Pagar con tan sólo apoyar el teléfono celular en una terminal hoy en la Argentina parece ciencia ficción". Con esa frase, el empresario Juan Pablo D'Antiochia busca resumir el atraso que tiene hoy el mercado de pagos a nivel nacional, y al mismo tiempo, la puerta que se abre para que nuevos competidores lleguen al país.

El gerente general de la empresa Worldpay adelantó en una entrevista con Infobae que la mayor procesadora de pagos de Europa entrará a competir en el sector de adquirencia, luego de que la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) acusara a Prisma -licenciataria de Visa- de posible abuso de posición dominante y obligara a 14 bancos a un proceso de desinversión en la compañía.

"El contexto y el timing contribuyen indudablemente a la entrada de nuevos jugadores, pero nos empujó más el contexto innovador del Banco Central: abrió las reglas de juego para nuevos segmentos y dio una previsibilidad a largo plazo. Eso es clave para un modelo de negocios", aseguró el ejecutivo, quien ahora está en Buenos Aires pero viaja de forma frecuente a San Pablo y México, donde están las otras oficinas de la región.

Antes de fin de año, la empresa promete que comenzará a operar en el mercado de la adquirencia, uno de los sectores donde la CNDC veía comportamientos monopólicos por parte de Prisma, y específicamente comenzarán con e-commerce, como la oferta de servicios de películas on demand. "Netflix y Spotify procesan doméstico en Brasil: procesan reales y liquidan reales. ¿Por qué acá no podrían hacerlo?", ejemplificó.

Pero ¿qué es específicamente el mercado de la adquirencia? "Somos una especie de medio campo. Hacemos la transacción del dinero que va del banco emisor del consumidor (el que compra) a la cuenta del banco de la empresa o comerciante (el que vende)", resumió D'Antiochia, para agregar algo de claridad a una operación que se da día a día, pero no se hace evidente porque no se ve. Por ese servicio, la empresa cobra un arancel al comercio.

El arancel hoy está regulado por la Ley de Tarjetas de Crédito que establece topes máximos, y no se pueden pasar esos valores. "Con la competencia, la idea es que los aranceles vayan disminuyendo con el paso del tiempo". El arancel al crédito bajó de 3 a 2,5% en 2017, y descenderá de forma progresiva hasta un techo de 1% en 2019.

Ése no fue el único cambio. Antes, el 90% de ese arancel iba para los bancos emisores y el 10% restante a los adquirentes que ofrecen los pos, esos aparatos por los que pasan las tarjetas. La ecuación ahora será 70/30, y ahí se explican dos escenarios: el primero, la llegada de nuevos jugadores. El segundo, que la competencia se abre porque antes Prisma se quedaba con el 100%, al tener el mercado de adquirencia y de procesamiento. La CNDC incentivó que eso no suceda en el futuro.

"El contexto regulatorio te genera el incentivo para entrar", amplía el ejecutivo, quien no adelantó el número de inversión de este desembarco ante la consulta de Infobae. Y agregó: "Se podría haber acelerado antes, pero la práctica tiene que ver con la falta de opción. Lo que se va a notar rápidamente es el tema de soluciones diferentes para los pagos".

La innovación no hay que inventarla: ya existe y hay que traerla a la Argentina. Como se contaba al principio, que se pueda pagar con tan sólo apoyar un celular en una terminal -sin firmar, sin sacar un documento- es tan sólo uno de los escenarios.

Las terminales tradicionales  de puntos de venta o pos hoy se conectan vía telefónica en la Argentina. "Eso atrasa 20 años a lo que ocurre en el mercado", dijo el ejecutivo de Worldpay. "Sirve para algunos segmentos, pero tiene un costo fijo por mes que es caro". Los aparatos que se conectan al celular sería más económico, pero la solución es que te procesen todos los pagos de todas las marcas de tarjeta de crédito.

Hay sistemas más avanzados que se están estudiando, como aplicaciones que se bajan al teléfono y utilizan tecnología de comunicación de corto plazo -son sensores que tienen los celulares- que tienen la capacidad de leer las tarjetas NFC (Near Field Communication, o comunicación de campo cercano), con la misma tecnología. "Se apoya la tarjeta en el celular y  toma el pago. Los datos van encriptados de principio a final".