Los funcionarios y las cámaras de supermercados se reunieron en el Ministerio de Economía.
Los funcionarios y las cámaras de supermercados se reunieron en el Ministerio de Economía.

De un lado de la mesa, los ministros y funcionarios. Del otro, los referentes de las principales  cámaras y cadenas de supermercados del país. El corazón de la reunión era conversar sobre el precio de la leche, luego de una semana en que las botellas de aceite comenzar a faltar en las góndolas por versiones de que su precio se triplicaría.

Pero estos dos temas no fueron los únicos en la lista. El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay, el de Producción, Francisco Cabrera, y el de Agricultura, Ricardo Buryaile, encabezaron un encuentro en el que buscaron dejarle en claro a los supermercados que deben poner un freno a las ofertas y promociones confusas.

Con todo, el Gobierno planteó que detrás del "3×4", "6×4" y del 70% de promociones como "70% de descuento sobre la segunda unidad" se esconde el valor real de los productos, y esto confunde a los consumidores. La secretaría de Comercio, a cargo de Miguel Braun, fue tajante con este pedido, y los supermercados prometieron presentar una propuesta en conjunto para abordar esta problemática.

Del sector privado, asistieron representantes de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), la Cámara Argentina de Supermercados (CAS) y de las cadenas Carrefour, Jumbo, Walmart, La Anónima y Josimar.

La idea es transparentar precios -ante todo de los alimentos- en un contexto en el que el consumo internocae. Los supermercados no se sintieron cómodos con este pedido, porque entienden que los descuentos y promociones son parte de sus estrategias comerciales. "La gente no responde si no ofrecés promociones, se acostumbró a comprar así", dicen desde una cadena de supermercados.

¡Viva el cerdo!

Leche, aceite, promociones y descuentos no fueron los únicos temas que los funcionarios llevaron a la mesa, y los supermercados también recibieron un pedido especial: estimular la venta de carne de cerdo, dándole más visibilidad en las góndolas para que el consumidor la elija.

Los comercios estuvieron de acuerdo, y la razón de este pedido no se ocultó. El Gobierno busca quiere tener más cabezas disponibles de carne vacuna para exportar, y recuperar las posiciones a nivel mundial que perdió el país luego de las restricciones a las exportaciones.

Los argentinos consumen 13 kilos de carne de cerdo por año, y 55 kilos de carne vacuna

La Argentina exportaba 579 millones de toneladas en 2005, según cálculos de la consultora abeceb.com, en base al Indec. Esas cantidades nunca se volvieron a alcanzar en la última década, y en 2013 fue 60% inferior a la de ese año. Dos años después, se exportaron 200 millones y la tendencia no cambió para el primer semestre de 2016, con 109,4 millones de toneladas de carne vacuna vendidas al mundo.

La Argentina perdió posiciones en el ranking mundial de exportadores de carne vacuna.
La Argentina perdió posiciones en el ranking mundial de exportadores de carne vacuna.

Esto no sólo repercutió en la economía argentina por una menor entrada de dólares, sino que también el país perdió posiciones en el ranking mundial de exportadores de carne bovina. Cayó del 2º al 12º puesto en el ranking mundial, según el relevamiento que hace el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).

Los precios que hablan

Si bien ahora se busca darle un nuevo impulso al consumo de cerdo, la suba en los precios de la carne vacuna marcaron un principio de cambio cultural, y los argentinos ya consumen 13 kilos de carne porcina por año, según datos oficiales del ministerio de Agricultura.

La bondiola es uno de los cortes más demandados en los supermercados según fuentes del sector, y su precio ronda los $125 el kilo.

Más del 70% de lo que se consume es carne fresca, y aunque los 13 kilos por año no es un número que sorprende, sí es importante su evolución: los argentinos consumían sólo cinco kilos anuales hace 16 años. En cambio, el consumo de carne vacuna per cápita pasó de los 66 kilos en el 2000 hasta los 55,2 kilos en 2016, según datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

La carne porcina que los argentinos llevan a su mesa es mayormente nacional. Juan Luis Uccelli, presidente de la Asociación Argentina Productores de Porcinos, aseguró que la importación "no llega al 3,5% de la producción nacional".

Sin embargo, el sector atraviesa un momento crítico. La quita de retenciones al maíz le generó mayores costos, y los representantes del sector se quedan por el aumento del precio del gasosil, la suba de las tarifas de luz y de gas, como así también de un mayor ingreso de cortes congelados desde países limítrofes.