Trabaja hace 30 años por el judo y recibió una condecoración sin precedentes para el deporte argentino

En una charla con Infobae, Oscar Cassinerio, presidente de la Confederación Argentina de Judo, contó por qué fue galardono con una mención de parte del Emperador de Japón. Además analizó el presente de la disciplina y destacó el valor de Paula Pareto para la difusión del deporte

El embajador de Japón le entregó a Oscar Cassinerio una condecoración sin precedentes para el deporte argentino
El embajador de Japón le entregó a Oscar Cassinerio una condecoración sin precedentes para el deporte argentino

“Somos un equipo”. Eso es lo primero que remarcó Oscar Cassinerio después de recibir una mención sin precedentes para el deporte argentino. El pasado jueves 4 de febrero, en el edificio de la Embajada de Japón en la Argentina, el presidente de la Confederación Argentina de Judo fue condecorado por el Emperador del país asiático en agradecimiento a su apoyo para el desarrollo deportivo y cultural.

“Quedé helado con la designación por promover lo que practiqué toda mi vida y por el trabajo realizado durante 30 años por el judo”, le dijo el cordobés a Infobae.

“Fue una ceremonia muy restringida que se tuvo que realizar en la primera del 2020 pero por la pandemia se postergó. Soy el único argentino que recibió la condecoración del Sol Naciente de Rayos de Oro y Plata, que es el máximo galardón que entrega el Emperador de Japón por motivos culturales, de desarrollo”, agregó.

“Es un gran honor para mí, pero la condecoración es extensiva a todos los judocas de la Argentina. A todos los maestros, profesores, a la familia del judo argentino. Si bien es cierto que uno trabaja hace tanto tiempo, lo compartí con orgullo”, confesó Cassinerio, que recibió la mención en manos del embajador Nakamae y estuvo acompañado por su esposa y por Ariel Sganga, parte integral del equipo nacional de judo.

¿Quién es este hombre que está camino a los 70 años y que hace tres décadas es el encargado de dirigir los destinos del judo en Argentina? Un apasionado por la disciplina que descubrió cuando volvía del colegio en su ciudad natal.

Siempre me paraba a ver frente a una academia, que fue la primera de judo en Córdoba, el instituto Romo. Su tatami daba a la calle con un gran ventanal y miraba a los chicos hacer judo. Y me quedaba parado como una hora. Y cuando llegaba a casa, me retaban por llegar tarde. Así fue que un día, el dueño de ese negocio se acercó al almacén de mi papá a comprar algo y le dijo: ‘Por qué no traer a tu hijo’ y así empezó todo”, recordó el dirigente que también es presidente de la Confederación Sudamericana y vice de la Panamericana.

Cassinerio junto a la condecoración del Sol Naciente de Rayos de Oro y Plata
Cassinerio junto a la condecoración del Sol Naciente de Rayos de Oro y Plata

Cassinerio le dijo a Infobae que está transitando sus últimos años como encargado de tomar decisiones desde un cargo ejecutivo. En estas tres décadas, el trabajo estuvo apuntado en el desarrollo de un deporte que tiene poca difusión, pero que logró instalarse y expandirse por todo el país.

“Hemos tenido grandes resultados deportivos, y logramos que en todo el país exista el judo. Todos tienen tatamis internacionales”, dijo, pero al mismo tiempo, ya se focaliza en el futuro de la disciplina que lo llevó a recorrer el mundo.

— ¿Cuál es su próximo objetivo como hombre relacionado al judo?

— El proyecto federal fue una revolución dentro del judo argentino, en donde unió a todos en una misma mesa de decisiones, sirvió también para el desarrollo en las provincias. Hay que adecuar el estatuto a las nuevas normas internacionales. Y lo tenemos que adecuar. Tenemos que seguir convocando a todos los danes (rango que marca la categoría del judoca o maestro) del país a que hagan su congreso, porque ninguno de los cargos nacionales actuales como el de Laura Martinel o Ariel Sganga son puestos a dedo. El congreso lo decide. Nosotros podemos nombrar colaboradores, pero sólo eso. Son elegidos cada dos años. Pretendemos continuar la reforma estatutaria y adecuarlo a los estándares internacionales, como por ejemplo los judocas no votan. Bueno, una parte de la directiva tiene que estar integrada con representantes de los atletas. Hay que incorporar a los árbitros a los técnicos. Toda la comunidad del judo tiene que tener la posibilidad de votar. Por eso mi intención es terminar estos cuatro años e irme con un nuevo estatuto aprobado por todo el país. Es más, mi mandato en la Confederación Sudamericana termina en 2024, justo cuando termino acá en Argentina, y en la Panamericana igual.

Más allá de su trabajo en la región, Cassinerio también aporta su experiencia en la máxima entidad que tiene la disciplina en el mundo. Allí seguirá los próximos tres años y luego le dejará su lugar a las nuevas generaciones de dirigentes. “El presidente de la Federación Internacional me propuso ser parte de su Comité Ejecutivo para seguir vinculado en la máxima autoridad del judo en el mundo. Y le dije que sí, eso sería también en 2024. Tengo 69 años, logré todo lo que quise en mi vida, pude llevar a la Argentina como equipo lograr los resultados. Me voy con orgullo. Voy a seguir vinculado al deporte, pero no en el ejecutivo. No en la conducción o la toma de posiciones o representación internacional”, explicó.

Pareto hizo historia en Río 2016 al ser la primera mujer en una competencia individual en ganar la medalla de oro (Nicolás Stulberg)
Pareto hizo historia en Río 2016 al ser la primera mujer en una competencia individual en ganar la medalla de oro (Nicolás Stulberg)

— Más allá de la histórica consagración en Río 2016, ¿cuál es el efecto que ha tenido Paula Pareto en el crecimiento del judo en nuestro país?

— Creo que en cualquier deporte, los atletas necesitan tener un espejo donde mirarse. Una foto. ‘Yo quiero ser igual que él’. Paula es el espejo donde todo judoca del país se mira. Además, es en la historia de nuestro deporte, la más grande judoca. No sólo por sus resultados deportivos, sino por el ejemplo que significa para la juventud. Porque ella practica el deporte en el alto rendimiento y estudia para lograr ser profesional. Y siguió compitiendo para lograr su especialización. Es un ser humano excepcional. Es un ejemplo para todos, por la conducta que tiene dentro y fuera del tatami. Por lo que representa cuando lleva nuestra bandera y porque cada vez que gana, se lo dedica a todo el judo. A eso, sumale su calidad humana. Ella firma cuanto autógrafo le piden. Gracias a todo lo que ha logrado, nos ha dado publicidad en la Confederación Argentina. Y a nivel internacional, ni hablemos. Cuando vas al edificio de la Federación Internacional la podes ver en una galería en un mural gigante. Ella no lo dice, no lo publica. Nada. Esa es Pareto, la humildad, su nivel de comportamiento, su esencia, es un ejemplo. Y no sólo para los judocas del país, sino para los deportistas.

Dentro de los avances que logró la disciplina en nuestro país, ¿qué impulso le dio la oportunidad de tener unos Juegos Olímpicos de la Juventud como fue Buenos Aires 2018?

— Claro que sirvió. Y mucho. Los jóvenes tuvieron sus Juegos Olímpicos. Porque no es fácil llegar a ser Pareto. Tenemos campeonatos mundiales juveniles todos los años. Y a partir de eso, crecimos en la búsqueda de jóvenes talentos en todo el país. Los chicos se sienten incentivados en poder competir en grandes eventos de este nivel.

Además de ser un apasionado por el judo, Cassinerio tiene en su haber tres títulos universitarios. Pero más allá de su formación académica y de su trabajo fuera del tatami, sabe que haber pasado por esa vidriera cuando tenía apenas 10 años cambió su vida para siempre.

“Existen dos tipos de valores. Los que vienen de casa, que son los que te enseñan tus padres. El de saber las normas, el respeto. Pero el judo me agregó otros valores: rectitud, obediencia, el reconocimiento a los mayores, el que a veces hay que saber ceder para vencer. El judo es una forma de vida. Es un deporte que te forma para la vida. Y yo lo tengo en la sangre

SEGUIR LEYENDO: