A solas con Gerardo Werthein: “Hubiera sido más fácil cancelar los Juegos Olímpicos, pero ese no es nuestro espíritu”

En el día en el que debía comenzar Tokio 2020, el titular del COA y miembro del Comité Ejecutivo del COI expuso sus sensaciones en diálogo con Infobae. La proyección hacia la cita internacional del próximo año, el trabajo para apoyar a los atletas y el legado que dejó Buenos Aires 2018

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(Prensa COA)
(Prensa COA)

Gerardo Werthein cumple con la cuarentena en Capilla del Señor, a casi 80 kilómetros de Buenos Aires. Allí, donde todos los años se desarrolla la tradicional competencia ecuestre y las jornadas terminan con destacados shows musicales interpretados por artistas internacionales de la talla de Fito Páez o Diego Torres, el titular del Comité Olímpico Argentino (COA) trabaja full time entre reuniones por Zoom, llamadas telefónicas y el contacto permanente con los atletas.

Es una fecha particular para él. Hoy tendría que estar en la ceremonia inaugural de Tokio 2020, pero la pandemia de coronavirus afectó el calendario de la cita internacional que se llevará a cabo entre el 23 de julio y el 8 de agosto del próximo año. “Todos estábamos listos para los Juegos Olímpicos, porque es una celebración que trasciende a lo deportivo. Es un evento que une al mundo sin discriminación social, racial, línea política u orientación sexual. Es un evento en donde se une el mundo de una forma pacífica y especial”, le dijo a Infobae del otro lado de la línea telefónica.

La llama todavía no se encendió en Japón, pero el espíritu olímpico se mantiene vivo en el dirigente que se esfuerza las 24 horas del día en virtud de los protagonistas que buscarán una medalla en la capital asiática. Su cercanía con los deportistas fue una de las claves para impulsar el reinicio de los entrenamientos. Durante los tiempos de aislamiento estricto organizaba encuentros virtuales para acompañar a los atletas en los momentos más duros.

Con Santi Lange, Ceci Carranza y tantos otros que se fueron sumando compartimos varias sesiones de spinning a través de una aplicación para que no se sintieran solos”, explicó. Pero el 24 de julio dejó una cicatriz que terminará de cerrar el próximo año, cuando la fiesta deportiva más importante del planeta suba el telón. “Todos esperábamos estar en Tokio, pero las circunstancias que nos impuso la madre naturaleza nos obligaron a adaptarnos con mucha más fuerza de la que necesitábamos. Creo que los que más sufrieron fueron los atletas, porque estaban haciendo la puesta a punto para la máxima competencia y de pronto se encontraron en cuarentena. Fueron muchos meses de frustración, pero ellos demostraron la fortaleza y la entereza que tienen”.

A través de las redes sociales se pudieron observar los entrenamientos caseros que fueron desarrollando los distintos intérpretes de las diversas disciplinas. “Comenzaron con los elementos que tenían a mano y otros que les pudimos acercar para que pudieran mantenerse en actividad. Después empezamos a analizar los protocolos para que el deterioro no tuviera daños irreversibles. Fue un gran trabajo en conjunto gracias al Ministro de Turismo y Deportes, Matías Lammens, al Ministro de Salud, Ginés González García, el ENARD, el COA y todas las asociaciones involucradas para lograr que nuestros atletas pudieran volver a la actividad en una burbuja controlada. Algunos estaban en el exterior, otros en el interior y otros en el AMBA, pero se tomaron muchas medidas de precaución para evitar contagios y tener el mínimo riesgo”, detalló el directivo.

Uno de los casos más resonantes fue el de Delfina Pignatiello, quien manifestó su preocupación en su cuenta de Instagram y puso en duda su carrera profesional en la natación. Según la mirada de Werthein, “Delfi la estaba pasando muy mal y sufrió mucho”. “Para una joven como ella, que es una gran persona y una gran atleta, fue fundamental el trabajo que hicimos con el Ministerio de Deportes y el Ministerio de Salud para que pudiera volver a entrenar. Todos pasamos por momentos de angustia. Fue lo que nos tocó, pero lo importante es cuidarse y cuidar a la familia”, detalló el titular del COA.

Sin adelantarse a los hechos que impone la nueva normalidad, el dirigente señaló cómo será la preparación individual y colectiva de los argentinos para la próxima cita olímpica. “Por el momento están en una pretemporada. Hay que tener en cuenta que no están en contacto, porque aún no están dadas las condiciones y tampoco hay competencias. La segunda fase será cuando mejoren las circunstancias del Covid, que nos permitan establecer los entrenamientos en contacto. Si se supera esa etapa, podremos dar otro paso haciendo testeos continuos para impulsar distintas actividades, como campamentos regionales por deportes, donde se podrán hacer algunas competencias para que puedan entrar en ritmo. Todo dependerá de cada disciplina, porque algunas que ya están clasificadas se podrán ir trasladando al exterior, a una zona libre de Covid”, detalló.

Tokio 2020


Una de las medidas indispensables para que no se establezca la desventaja deportiva se basó en la reprogramación de los torneos preolímpicos, dado que en Europa hay muchos deportes que volvieron a la actividad, mientras que en la región latinoamericana aún continúa el aislamiento. Además, las competiciones que brindan plazas olímpicas por ranking como el tenis o el tiro se mantienen suspendidas, del mismo modo que los torneos internacionales en los que son necesarios sellar una marca olímpica, como el caso de la natación.

En el fútbol, en tanto, el COI estableció un cambio fundamental para la edición de Tokio, dado que “se extendió a 24 años el límite de edad de los jugadores profesionales”. Sin embargo, en el país continúa la incertidumbre sobre la fecha que marcará el regreso de los partidos oficiales. “Estamos en contacto permanente, pero no es lo mismo poner en marcha nuestra actividad, porque tiene un número más limitado de deportistas. La AFA está trabajando para que vuelva lo antes posible y, por lo que estuve leyendo, van a comenzar a entrenar los equipos que participen de la Copa Libertadores; pero todavía están analizando los protocolos”, subrayó Werthein.

Una de las escenas más vistas en el último mes se remitió a los estadios vacíos, mientras se resolvían las principales ligas del viejo continente. Por lo tanto, el interrogante planteado sobre la presencia de público en la capital de Japón se instaló de inmediato. “Sería entrar en un terreno de futurología y especulaciones. Hay que esperar hasta octubre, para ver cómo evoluciona la segunda ola de la pandemia. Nosotros somos muy optimistas con las vacunas y nuestro espíritu es hacer los Juegos Olímpicos con público, pero por encima de nuestro deseo está la seguridad de todos; por eso, como COI, nos mantenemos bajo los consejos que nos brinda la Organización Mundial de la Salud”.

Otra de las consecuencias que dejará la pandemia se relaciona a una crisis económica global en la que también el deporte se verá afectado. En este sentido, la organización de la edición del 2024 también podría sufrir algunas alteraciones. “Falta mucho para París. Por el momento tenemos que pensar y hablar de Tokio. París tiene su proyecto y sabemos el impacto económico que tendrá el mundo, pero habrá que hacer algunos ajustes en todos los ámbitos; y el deporte no va a estar exento. Tal vez se reduzca el número de delegaciones por países, porque habrá que cuidar más los recursos. Probablemente haya menos sponsors, producto de los recortes que realicen las empresas privadas. También se podrán reducir los salarios de los deportistas, como pasó con el fútbol. El deporte es un eslabón muy importante para la economía mundial por todo lo que implica, como los clubes, la indumentaria y el impacto que genera a nivel global. Habrá que concentrarse en lo indispensable, como ya lo venimos haciendo en Tokio, donde se optimizarán al máximo los recursos”, destacó.

Además, Werthein remarcó el funcionamiento financiero del COI con el fin de contribuir a las distintas entidades que componen el órgano internacional: “El COI comercializa los derechos de TV y los contratos con los sponsors. Actúa como un gran ente de recaudación que luego reparte todos esos recursos entre los atletas, los entrenadores y los distintos comités olímpicos del mundo. Pensá que de los 206 que hay en la actualidad, unos 140 o 150 dependen exclusivamente del aporte que le brinda el COI, a través de la Solidaridad Olímpica. Lo mismo sucede con muchas federaciones, porque no todas son la FIFA. Es una estructura deportiva mundial que se cuida mucho. Cuando se postergaron los Juegos, algunos me preguntaban si no habíamos tardado mucho en anunciarlo, y la realidad es que lo más fácil hubiera sido cancelarlos y cobrar el seguro... Pero ese no es nuestro espíritu. Estamos para organizar los Juegos, y postergarlos tenía una serie de implicancias sobre cómo afectaba en todos los involucrados del mundo. Había que trabajar para que no se desestructurara su sustentabilidad, hablar con Tokio para ver cómo hacíamos con la disponibilidad de la Villa y los escenarios deportivos, que en algunos casos son provisorios. Además, había que esperar cómo evolucionaba la pandemia”.

Después de 10 años trabajando como miembro del Comité Olímpico Internacional, en las últimas horas Gerardo Werthein fue electo para integrar el Comité Ejecutivo, lo que significó “un gran privilegio”, gracias a la confianza de sus colegas. “Estar en una mesa donde se toman las decisiones más relevantes del deporte mundial es un logro que trasciende lo personal. Es un logro para América y para mi país. Hemos trabajado en la reinserción de la Argentina en el mundo cuando postulamos para los Juegos Olímpicos de la Juventud. Eso representó un antes y un después en la historia olímpica. Demostramos que tuvimos una visión mucho más innovadora y mucho más urbana a un costo muy inferior a lo que cuesta un Juego Olímpico. Fue inspirador para muchos países. Cuando miremos los Juegos de París, en 2024, vamos a ver que muchas ideas fueron tomadas de Buenos Aires 2018, porque habrá mucha actividad en las calles, muy cerca de los monumentos”.

Aquellos antecedentes en la Ciudad fomentaron la ilusión de volver a albergar una cita olímpica, pero en la actualidad la economía local apagó de inmediato la llama: “Es muy difícil ganar una sede. Trabajamos mucho para tenerla en 2018, lo que fue algo histórico para la Argentina, y nos hubiera gustado mucho planear unos Juegos de Invierno en conjunto con Chile, porque son los únicos países que tienen deportes de invierno en esta parte del mundo, pero en ese momento no lo encontramos viable. También analizamos organizar los Juegos Olímpicos de la Juventud de Invierno, que es un evento mucho más pequeño, pero eran otros momentos y había otras circunstancias. Por ahora no está en la imaginación de nadie, porque las prioridades son otras”.

Ese baño de realidad es una muestra más de la honestidad con la que trabaja Werthein. Apela a su experiencia para saber en qué momento proyectar y en cuál apelar a los recursos más austeros. En Haras El Capricho continúa ideando nuevos mecanismos para beneficiar a los deportistas que se nutren a través del ENARD y el COA.

En una cuarentena de más de 125 días, configuró una estrategia para volver a una nueva normalidad a través de los clubes de barrio, que “son fundamentales para evitar el sedentarismo y la obesidad”. Está convencido de que “la gente tiene que empezar a moverse para reactivar la economía, manteniendo las medidas sanitarias de precaución”. Y por sobre todas las cosas, muestra optimismo de cara a la creación de la vacuna que termine con la pandemia. Como él mismo aseguró, “hay que ser optimista, porque los pesimistas nunca llegaron a ningún lado”.

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