Diego Simeone puede jactarse de haber participado de tres Copas del Mundo; todas con un cuerpo técnico diferente (Alfio Basile, Daniel Passarella y Marcelo Bielsa). Y a todas, con diferentes matices y circunstancias, Argentina llegó con ilusiones de vuelta olímpica.
Siempre una barrera se interpuso entre el gran sueño y la Selección. ¿Tendrá en el futuro el Cholo una revancha como entrenador? Sus 47 años le abren la posibilidad de par en par.
“En Estados Unidos 94 nos fuimos muy tristes porque teníamos una Selección fantástica“, comienza con el desglose de sus experiencias mundialistas. “Del medio hacia adelante estaban Abel Balbo, Maradona, Caniggia y Batistuta, más Fernando (Redondo) y yo; no sabías dónde jugaba cada uno. La suspensión de Diego (Maradona) nos toca cuando estábamos bárbaros. Y perdimos contra Rumania que fue nuestro mejor partido”, rememora.
En Francia 98 lo más importante fue el partido con Inglaterra, volver a jugar con ellos después del partido de Diego (Maradona) en el 86″, se salta cuatro años. “El primer tiempo fue fantástico; Javier (Zanetti) hizo un gol de zurda, así que vámonos”, bromea. “Y se vio la jerarquía de grandes futbolistas en el campo. Después llegó un alargue eterno, el suspenso, los penales… Y la liberación de ganarles“, describe.
“Llegamos hasta cuartos de final. Al partido famoso contra Holanda. En el momento en el que mejor estábamos, apareció una genialidad que no nos dejó meternos entre los 4. Ese equipo tenía talento y fuerza“, se lamenta por aquel gol del delantero Dennis Bergkamp que decretó la eliminación de Argentina.
El golpe más shockeante resultó con lo sucedido en Corea-Japón 2002. Porque la Selección de Marcelo Bielsa había arrasado en Eliminatorias, tenía un estilo de juego definido, había exhibido detalles interesantes en los amistosos previos. Pero las lesiones mellaron el rendimiento, que no estuvo a la altura en la cita mundialista. Y Argentina se marchó en primera ronda.
El 2002 fue el dolor de lo impensado e increíble. En un grupo que con Bielsa trabajó con estabilidad, que alcanzó resultados y gestión fantástica… Y con cuatro puntos, perdiendo un partido, quedaste afuera en primera fase“, dice, y en sus palabras se advierte una angustia remanente, una cuenta pendiente que solo se supera con el regreso a la Selección, que a su tiempo llegará, inevitable.