Marcio es paulista pero vive aquí en Salvador desde 2010. Dice tener 25 años pero aparenta al menos 30 por esas incipientes "patas de gallo" que asoman en su rostro. Con su mano derecha sostiene una camiseta de Argentina con el número diez y la leyenda "Messi". Es uno más de los tantos "messistas" que caminan por las calles de Salvador exhibiendo tatuajes con la imagen de Lionel o camisetas del Barcelona o de Argentina con su nombre.

La palabra "Messi" asoma entre los argentinos y los brasileños como una suerte de saludo universal, algo así como "la" contraseña para que unos y otros rompan el hielo en una conversación. Lo que antes era "¿Argentino? Maradona", ahora es: "¿argentino? Messi".

El rosarino es para muchos el mejor futbolista del mundo esencialmente por el fútbol que regala y por los goles que anota con la camiseta del Barsa. Con Argentina, en cambio, solo celebró con la Selección Sub-20 (en el Mundial de Holanda 2005) y con la Sub-23 (en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008).

Messi se prepara para perseguir su primer título con la mayor (@Argentina)
Messi se prepara para perseguir su primer título con la mayor (@Argentina)

De ocho torneos que jugó con la Selección mayor, llegó a cuatro finales y todas finalizaron en desencanto. En el medio también hubo lugar para otras decepciones, como cuando José Pekerman no lo puso ni un minuto en la caída ante Alemania, por los cuartos de final del Mundial 2006, y para los golpes fuertes, como el aciago paso por Rusia 2018, con la eliminación ante Francia en octavos de final y un recorrido previo lleno de polémicas en torno al equipo y a su figura.

A esta Copa América, Messi llega cobijado por el renovado clima que se respira en el plantel argentino pero a su vez con un último antecedente deportivo en el Barcelona que lo llenó de desazón: la goleada 4-0 sufrida ante Liverpool en una de las semifinales de la Liga de Campeones tras haber ganado 3-0 el choque de ida en el Camp Nou.

"Nunca lo vi mejor que ahora", afirma un integrante de la delegación argentina, entusiasmado con que Messi se transforme en el buque insignia de una Selección ganadora. En todo caso, el posible éxito del equipo para quebrar la racha de 26 años sin títulos a nivel mayores dependerá del conjunto en general más que de lo que el talento sobrehumano de Messi pueda generar. Después de todo, el fútbol es un deporte colectivo en el que es muy difícil que un futbolista pueda ganar por sí solo una competencia tan importante.

Messi jugó cuatro Mundiales y misma cantidad de Copas América (Foto: Getty Images)
Messi jugó cuatro Mundiales y misma cantidad de Copas América (Foto: Getty Images)

Messi, quien este sábado jugará por primera vez en su carrera en Salvador, participó de cuatro Mundiales y de la misma cantidad de Copas América.
El recorrido comenzó en Alemania 2006, un Mundial en el que jugó tres partidos y anotó un gol. Su semblante fastidioso sentado en el banco de suplentes el día de la eliminación por penales ante Alemania es uno de los testimonios gráficos emblemáticos de aquel Mundial.

Al año siguiente, en la Copa América de Venezuela, vivió una frustración que la sintió mucho más en carne propia porque jugó los seis encuentros de la competencia y anotó dos goles, aunque ninguno de ellos en la final: 0-3 frente a Brasil.

En el Mundial de Sudáfrica 2010 jugó cinco partidos pero no pudo festejar goles propios, y la Argentina de Diego Maradona se despidió en cuartos de final frente a Alemania tras un 0-4 lapidario.

La Copa América de 2011, en Argentina, marcó uno de sus principales traspiés en la Selección: el equipo quedó eliminado por penales por Uruguay, en una olvidable noche de cuartos de final en la cancha de Colón de Santa Fe, y Messi se volvió de la competencia sin haber podido anotar un solo gol en cuatro partidos.

En el Mundial de Brasil rozó la gloria (Foto: Getty Images)
En el Mundial de Brasil rozó la gloria (Foto: Getty Images)

Brasil 2014 representa uno de los grandes estigmas de Messi y de toda la generación de compañeros suyos que comenzó a disolverse con las despedidas de la Selección de históricos como Javier Mascherano y Lucas Biglia. Argentina perdió la final ante Alemania 1-0 sin merecerlo y los números de Messi dieron cuenta de cuatro goles en los siete choques jugados.

Las Copas América de Chile 2015 y Estados Unidos 2016 tuvieron el mismo final decepcionante para Lionel: el equipo fue subcampeón tras perder ambas finales ante Chile y por penales. El país transandino vio una versión de Messi que estuvo lejos de ser la mejor, con un gol en seis partidos y una apática actuación en el choque decisivo, y en el norte de América se lo notó mejorado y más influyente desde lo individual, con cinco goles en idéntica cantidad de juegos pero también sin poder convertir en la final.

La décimosexta posición en Rusia 2018 representó otro de sus principales golpes vestido de celeste y blanco. Apenas un gol en cuatro partidos y escaso protagonismo en la tarde del adiós ante Francia configuraron un Mundial que quedó en las antípodas de las expectativas propias y ajenas.

Messi se debe una participación decisiva que desemboque en un título con la camiseta de su Selección Mayor. Se debe, también, convertir en alguna final para allanar el camino de su equipo hacia la consagración. Qué mejor lugar que Brasil, y con una final en el emblemático Maracaná, para que el capitán de Argentina se encuentre de una vez por todas con la alegría que tanto espera.

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