El encuentro con Elton John que lo hizo “sonrojar” y cuando se convirtió en el “dealer de viagra” de Cuba: dos increíbles anécdotas de Guillermo Coppola

El empresario de 72 años se despachó con un par de historias que le tocó vivir en su época como representante de jugadores de fútbol

El día que Coppola conoció a Elton John

Hay personas que, más allá de protagonizar ciertas vivencias que con el simple hecho de contarlas ya llaman la atención del público, son hábiles narradores de anécdotas. Este don de la palabra sin dudas es una de las virtudes que posee Guillermo Coppola, capaz de embellecer cualquier relato.

Es así que el ex representante de jugadores se despachó con dos increíbles anécdotas para el canal del youtuber Ezzequiel, famoso por realizar varios videos juntos con estrellas del mundo del fútbol. Esta vez, Guillote sorprendió a rememorar un hecho que le tocó vivir antes de ser el manager de Diego Armando Maradona, cuando estaba dando sus primeros pasos en el rubro, y otra junto al Diez en Cuba y con Fidel Castro como personaje principal del cuento.

La vez que conoció a Elton John:

“Tuve la oportunidad de conocerlo en 1978, después del Mundial de Argentina. Fui a Inglaterra con Alberto Tarantini, jugador de la Selección de Menotti, que había quedado libre de Boca y lo llevé al Birmingham. Estábamos con Pata Villanueva, que en ese momento era su pareja, y el gerente del banco donde trabajaba en ese momento. Después de hacer la revisión médica fuimos a cenar a un lugar top, un hotel boutique cuyo dueño era Elton John. Si en el 78 me decías Elton John yo no sabía quién era”, explicó el empresario de 72 años para darle contexto a su historia.

“Vamos al restaurant y nos sentamos en un box, fuimos tarde y la mayoría ya había senado. Éramos cuatro cenando, un rico vino y, de repente, se acercan dos personas. ‘Mister Tarantini, yo soy el dueño del hotel’, nos dice y pidió permiso para sentarse con nosotros. Elton John se sienta al lado mío y su manager en frente, quedamos medio apretados en el box. Ahí nos empieza a contar de sus cosas hasta que me pone su mano izquierda en mi pierna derecha. Yo soy medio toquete también, pero con mis amigos. Mientras seguía hablando, su mano iba subiendo a zonas que me ponían nervioso. Yo no decía nada porque tenía a mi gerente, pero me estaba sonrojando. Y ahí Elton me dice que me invitaba a conocer las habitaciones del hotel... y Pata me decía que era buena idea quedarse ahí a pasar la noche. En resumen, el 50% de ese hotel en Birmingham hoy es mío”, sentenció entre risas.

El dealer de viagra de Cuba y el particular regalo de Maradona a Fidel:

El dealer de viagra de Cuba y el particular regalo de Maradona a Fidel Castro

“Fuimos a Cuba, nos recibe el Comandante Fidel Castro. Veníamos de un golpe duro en la salud de Diego y nos ofrecen dos casas en La Pradera, que era como un complejo que era una clínica. Al principio estaban todos, Claudia, las nenas, toda la familia de Diego y toda la mía. Estábamos bien acompañados. Pero el tiempo pasaba, se hacía largo y la gente empezó a irse. Nos quedamos Diego y yo. Ahí es donde el sentimiento de nuestra amistad creció tanto que pasé a ser su pierna izquierda, el resto del corazón que le quedaba, su hermano, su manager, su padre, su amigo... el hombre que le salvó la vida. Todo eso era yo en Cuba. Éramos una pareja... sin sexo”, recordó sobre aquella primera internación del Diez en la isla tras el incidente que sufrió en Punta del Este.

Estábamos todo el tiempo juntos. A él le gustaba el golf y a mi otro tipo de juego, el que practiqué muchísimo en Cuba y batiendo récords. Me gustan muchísimo las mujeres, como te podrás imaginar. Tenía mucho tiempo libre, estaba muy entrenado y justo había aparecido el viagra. En ese momento el laboratorio me enviaba muestras gratis para que Maradona las promocione y yo me habré llevado a Cuba más de dos mil pastillas. Entonces salía a correr con una riñonera llena de pastillas y cuando paraba para descansar yo regalaba viagras. Con el correr de los días la gente ya me esperaba en la puerta para pedirme la pastilla mágica porque ellos se las vendían a los turistas y ganaban más de lo que recibían de sueldo. Me había convertido en el dealer de viagra de Cuba. Diego jugaba al golf y yo me entretenía...”, continuó acerca de su particular fama dentro del país caribeño.

“Salimos una madrugada, volvemos a las casas. Nosotros salíamos mucho, habíamos bebido bastante, así que lo dejo a Diego en su casa con su medicación y yo me voy a la mía, muy bien acompañado. De repente, golpean la puerta y me dicen que está el Comandante subiendo al cuarto de Diego. Salí corriendo en short, ojotas y remera en mano. Cuando llego, el Comandante estaba casi en la puerta de la entrada del cuarto de Diego. ‘¡Comandante!’, lo tenía a dos metros pero le pegué un grito para que Diego escuchase. Le dije que recién llegábamos, que habíamos salido de noche y él nos dijo que nos había visto. Yo seguía gritando para que Diego escuchara y salga porque si el Comandante entraba a la habitación, yo iba a conocer la cárcel de Guantanamo. Apelé al último recurso que era un silbido que teníamos con Diego, que en cualquier estadio él me ubicaba en la platea. Se escucha que apagan la música y sale Diego con un pantalón de Boca, en cuero, la panza, la franja amarilla en el pelo y con una tapa de inodoro de collar. ‘Comandante, este es un regalo para usted’, dice y el Comandante me mira. Yo ya pensaba que íbamos a Guantanamo derecho, nos echa de Cuba y nos mete presos. Suspenso. Hasta que Diego saca la tapa y muestra que tenía pegada la cara de Bush, el Presidente de EEUU. ‘Para que cada vez que vaya al baño, se lo dedique’, le dice. Fijate la cabeza de este pibe. Le preguntamos cuánto hacía que la tenía y él nos contó que sabía que iba a tener alguna oportunidad de regalarsela”, explicó con una carcajada.

Claro que el remate que le dio Coppola enaltece aún más la calidad de aquella crónica: “El final del cuento termina con el Comandante diciéndome: Guillermo, el pueblo cubano está muy agradecido con usted, pero hay un problema. Se ha olvidade de mí. Así que tráigame esas pastillas que tu tienes y que toda la Habana habla’. Así que fui y le traje”.

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Luego del racconto de memorias, Coppola aclaró que está alejado del manejo de jugadores pero que haría la excepción solo por uno. “Sí, totalmente (manejaría a Messi). Después de Diego, tuve muchísima oportunidades de seguir representando, pero dije que no. Llegué al máximo de la línea y no quiero volver. No por menospreciar a los jugadores, pero había llegado al máximo. Ahora, si me tocan la puerta y me dicen que es Messi... adelante, nos ponemos a conversar. De todas maneras, aclaro que tengo excelente relación con él, con la mujer y con los padres. Sí, me gustaría uno de esos que me lleve de alguna manera a vivir esos momentos inolvidables que me tocó vivir. Lo representaría”, concluyó.

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