Ustari reveló que le negaron su regreso a Independiente y por qué priorizaron a un arquero “de la B Nacional”

El arquero del Pachuca repasó su carrera y contó una de las veces que intentó volver al Rojo pero no pudo concretar su deseo

A casi 15 años de su debut en la Primera de Independiente, Oscar Ustari forjó una gran carrera en el exterior en países como España, Inglaterra, México y Uruguay aunque también vistió las camisetas de Boca y Newell’s. Sin embargo, el arquero nunca dejó de lado su anhelo por volver al club que lo vio nacer y entre tantas veces que estuvo cerca de conseguirlo, el jugador reveló que en 2018 le negaron su retorno.

El jugador de 33 años se encuentra cumpliendo la cuarentena obligatoria en la ciudad de Pachuca, donde en enero de este año recaló en el club homónimo y firmó contrato por un año. Fue así que, en una entrevista, Oski fue consultado acerca de qué tiene que ocurrir para que regrese al Rojo, si en más de una oportunidad había expresado sus ganas de hacerlo.

“A mí el tiempo me hizo entender que no es lo que puede dar uno, esa es la realidad. Tuve una época en la que quedé libre de Atlas y me acerqué a Independiente. Pero no, llevaron un chico que estaba jugando en la B Nacional. Esto no tiene nada que ver por nombre ni nada, sino que siempre trataba de volver. Entonces no es lo que yo pueda llegar a dar, sino que se tienen que juntar los polos para que las situaciones se den. Por ahí se da cuando uno está bien en un club, que juega siempre, que tiene su contrato y si no vuelvo dicen ‘ven que al final no quería volver’. Y son siempre así las cosas. Nunca se ponen en esta lugar. El día que se tenga que dar, se dará y sino se da, me quedaré con esas ganas. Es así de simple”, aseguró el portero en diálogo con el medio Cultura del Gol.

La situación puntual a la que se refiere Ustari ocurrió en julio de 2018, cuando tras dos temporadas de defender el arco del Atlas de México se quedó con el pase en su poder e intentó sumarse al elenco de Avellaneda. Pero eso finalmente no ocurrió, ya que desde la dirigencia, con Hugo Moyano a la cabeza, incorporaron a Milton Álvarez, de Deportivo Morón.

Haciendo un repaso por toda su carrera, el campeón del mundo Sub 20 con la Selección en 2005 confesó cuál fue su mayor arrepentimiento. “Gritarle el gol a Independiente cuando jugué para Boca. Fue el dolor más grande que me dio el fútbol. Fue un partido en el que yo venía pasando un tema difícil. Y se acumularon muchas cosas, metemos el segundo gol cuando íbamos 1-1, me saludan dos compañeros y yo no lo festejo, pero cuando estoy llegando al arco a buscar agua lo grito. Fue algo que me salió de la bronca y me di cuenta en el momento. En Argentina eso es algo terrorífico, que no te lo perdonan. Desde ahí tuve y tengo que lidiar un poco con eso. Es algo dificil para mí porque me cuesta volver a la cancha. He ido pero escondido”, afirmó.

Claro que Ustari se tomó el tiempo de explicar como se dio aquella experiencia en el Xeneize en 2012 y por qué no pudo volver al Rey de Copas: “Venía de España, de recuperarme de los cruzados, mi papá estaba enfermo y quería volver, hice lo imposible para volver a Independiente, que estaba buscando arquero. No era que habían perdido mi número sino que directamente me habían bloqueado. Busqué por todos lados y no se dio. Una semana de jugar contra Independiente para Boca, me llamó el presidente para preguntarme si había hablado con una persona, que era cierto que yo estaba hablando con él, y me dijo si yo solo había vuelto por el alquiler de una casa para poder traerme las cosas de Madrid. Le dije que sí, que yo no le quería cobrar a Independiente, solo quería volver al club. Me empezó a dar vueltas y me tiró que ahora en diciembre... y yo le dije que ya había firmado un contrato por un año (con Boca), que seguramente lo cumpliré y después mi idea es volver a Europa. Igual le dije que se quedara tranquilo, que por no llevar a Ustari a Independiente no iba a ser el peor presidente ni si me hubiese llevado era el mejor. Era solo un deseo que tenía yo”.

A la gente de Independiente le tengo el mismo cariño y respeto de siempre. Y ya lo dije, ojalá el día de mañana pueda volver y me tengan ahí los fines de semana hasta que se den cuenta que me equivoque como cualquier ser humano. Pero sé que no depende de mí solo”, concluyó.

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