Mahiques, en su despacho, con el termo de San Lorenzo, su pasión (Maximiliano Luna)
Mahiques, en su despacho, con el termo de San Lorenzo, su pasión (Maximiliano Luna)

Una camiseta firmada por todo el plantel de San Lorenzo y otra dedicada exclusivamente a él por Leandro el Pipi Romagnoli adornan la sala de ingreso a su despacho. Una vez adentro, en el duodécimo piso del coqueto edificio de Paseo Colón 1333, más elementos demuestran el fanatismo del nuevo fiscal general de la ciudad, Juan Bautista Mahiques, por el Ciclón: cuadros, un banderín y hasta el termo con el que ofrece mate amargo cerca del mediodía. Nombrado como flamante jefe de quienes tienen la tarea de investigar los delitos en la Capital, Mahiques respira fútbol. Y, dice, tiene una misión: dar una lucha definitiva contra la violencia en el más popular de los deportes. “Sí, quiero colgarme la cucarda de que en mi gestión acabamos con los barrabravas”. Para eso, a horas del reinicio de la Superliga, Mahiques le cuenta en exclusiva a Infobae que acaba de crear la primera unidad fiscal específica para la violencia en el deporte que estará integrada por expertos en la materia conformando un cuerpo de élite destinado a investigar y encarcelar a los delincuentes del tablón y, según afirma, a sus sostenes en el ámbito de la dirigencia deportiva, política y policial. “Si no vamos contra quienes los apañan, quienes lucran con ellos y sólo nos quedamos en el barra, no tiene sentido”, asegura.

-La sociedad está cansada de escuchar funcionarios con ese discurso y que después no pase nada. ¿Por qué a usted deberíamos creerle?

-Porque estoy convencido de dar esta pelea y porque convoqué a gente que ya ha dado muestras en sus distintos lugares de trabajo de que tienen el valor de ir al frente. Y lo más importante: está el aval institucional. Sé los riesgos que corro, sé los intereses que voy a tocar, pero tengo un objetivo concreto que es empezar a encarcelar a quienes se roban la fiesta del fútbol sin importarme si están en un paravalanchas, en un palco oficial o si visten un uniforme de seguridad.

-A usted se lo ha relacionado mucho con Daniel Angelici y justo se encara esta pelea en el momento en que él deja de ser presidente de Boca. ¿No es demasiada coincidencia?

-Lo de mi relación con Angelici es un mito. Es la misma que puedo tener con Marcelo Tinelli o con cualquier otro directivo del fútbol. Yo vengo de una familia judicial y además me nombraron ahora. Si hubiese arribado a éste cargo dos años atrás, estaría arrancando igual esta iniciativa. Me divierte cuando tratan de relacionarme a mí o a cualquier funcionario con un determinado actor político: soy independiente y así se va a manejar la fiscalía general y esta nueva dependencia en particular.

-Sabe la cantidad de veces que uno ha visto que se inicia una causa y cuando empieza a tocar intereses de verdad todo se frena.

-Eso es el pasado. Sé que tocaremos muchos intereses y no vamos a retroceder. Armé un grupo jerarquizado con gente específica que sabe que si tiene que cargarse al jefe de un operativo policial, lo hace. Que sabe que si hay que detener al presidente de un club, lo hace. Y que tiene instrucciones directas de ir contra el negocio global, no sólo contra el lío un día de partido. Porque el incidente en el estadio o sus alrededores es sólo la punta del iceberg. Para terminar con el fenómeno hay que atacar lo que lo sustenta. Te doy un ejemplo: si hay trabajando un trapito no se le va a labrar sólo el acta contravencional. Se le va a secuestrar su teléfono celular para ser peritado. Y ahí seguro veremos conexiones con barras, policías y otros actores del fenómeno. Nos vamos a meter con el poder real. Es riesgoso pero la decisión está tomada. La idea es que los factores de poder le suelten la mano a los barras o terminen presos todos juntos.

" Armé un grupo jerarquizado con gente específica que sabe que si tiene que cargarse al jefe de un operativo policial, lo hace. Que sabe que si hay que detener al presidente de un club, lo hace", asegura (Maximiliano Luna)

-Suena bien hasta que viene el llamado desde la cúpula del poder y todo se frena.

-Respeto que esa sea su experiencia o la sensación que tiene la ciudadanía, pero yo no tengo que responder a ningún llamado porque no tengo superiores. Yo soy el jefe. Y la opinión pública está demandando acciones concretas sobre este fenómeno. Con la violencia en el fútbol llegamos a un límite y lo que yo veo es que el sistema está anestesiado, que nunca nadie hizo nada a fondo, que no se hizo inteligencia, que cuando Javier Cantero, el ex presidente de Independiente, quiso dar la pelea en su club el sistema, le dio la espalda. Bueno, vamos a poner todo patas para arriba. Vamos a trabajar de verdad para cambiar esta realidad y que el fútbol vuelva a ser de todos. Yo iba a la cancha con mi viejo y mis hermanos. Ahora a mi hijo de cuatro años sólo lo he llevado a veces. Sé el temor que mucha gente tiene. Quiero que vuelva aquella sensación de que el fútbol es para toda la familia. Mirá si me la estoy jugando que con lo que me gusta el fútbol, sé que a partir de ahora no podré más ir a la cancha a ver a San Lorenzo. Pero el objetivo que tengo es superior y bien vale cualquier sacrificio.

-Suena lindo, ojalá se concrete, pero déjeme ser escéptico.

-En un año hablamos de nuevo. Quiero terminar con los barras y trascender en la Justicia por esto. Por eso, voy a dar la pelea que tenga que dar. Caiga quien caiga.

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