Javi García (arquero de Racing), Agustin (hijo de Román) y el Chelo Delgado (el ex Boca y Racing), Riquelme y Almada, en el asado; invitación del ex 10
Javi García (arquero de Racing), Agustin (hijo de Román) y el Chelo Delgado (el ex Boca y Racing), Riquelme y Almada, en el asado; invitación del ex 10

“Hola fenómeno. Venite a casa a comer un asado y vemos el partido juntos”.

Cuando el pibe vio el mensaje de Whatsapp no lo podía creer. Abrió la foto de perfil para chequear y era él. Su ídolo. Juan Román Riquelme lo estaba invitando a su casa a Thiago Almada diez años después del primer encuentro. Le fascinó la idea. El histórico 10 de Boca suele tener esos gestos. Le encanta compartir la sobremesa hablando de fútbol. Los martes han pasado notables por ese famoso asado. Muchos ex Boca como Clemente Rodríguez, Oscar Córdoba, Chicho Serna, el Negro Ibarra, Pepe Basualdo, Cascini, el Tano Gracián, el Leche La Paglia, Nico Gaitán. Amigos del fútbol como Pablito Aimar, con quien compartió las Juveniles de Pekerman. Y hasta muchachos con los que nunca se había cruzado fuera de una cancha. En un momento de turbulencia quiso conocer y hablar cara a cara con Ricky Centurión. Nunca había llamado al pibe de Vélez hasta esta semana. Y si bien no se habló puntualmente y quedó sólo en la sospecha, la invitación llegó justo unos días después de la nota de Infobae en la que se contaba la intimidad del día que Almada había conocido a Riquelme. Esa vez lo vio en un sillón y quedó maravillado. Tenía apenas 8 años. Ahora, ya con 18 y venerado por su doble quiebre en la Bombonera, el ida y vuelta fue más fluido mientras en la tele se veía el triunfo de River contra Boca por la Copa Libertadores.

La sonrisa de Román recién llegó unos días después. A él le gustan los futbolistas que juegan bien a la pelota. Los Thiago Almada. Seguro festejó en la intimidad, frente al mismo televisor, el enorme gol del pibe de Vélez contra otro grande. Ahora fue Independiente el que lo sufrió, como River hace unos días. Su equipo había bajado un poco la intensidad en el segundo tiempo, cuando entró el número 23. Ahí encaró como suele hacerlo y sorprendió a Campaña con un derechazo tremendo. Golazo que pagó su talento y su ímpetu para jugar. Siempre se habla de las ganas de los que corren para marcar. Hay que valorar a los que tienen ganas de agarrarla. Almada las pidió todas desde que Heinze lo puso. Ese espíritu amateur también se vio en su festejo de gol típico de los 80. Se colgó del alambrado donde está la hinchada de Vélez. Gente que delira con la aparición del fenómeno de 1,71 metro. Le dicen simplemente Thiago. Como si lo conocieran del barrio porque saben que nació con la V en el pecho desde los 5 años. Mirtha Legrand hubiera dicho en su almuerzo que le trajo suerte a Almada. Román apenas habrá dejado escapar una carcajada de satisfacción unos días después de haber estado con él.

Thiago festeja los goles como el Topo Gigio, en homenaje a román (Foto: @Velez)
Thiago festeja los goles como el Topo Gigio, en homenaje a román (Foto: @Velez)

Almada había contado que conocía al crack del póster con la misma naturalidad que encaró en esta mañana de domingo en el José Amalfitani. “Riquelme es mi ídolo. Siempre miraba sus partidos. Sus pases filtrados. Cómo aguantaba la pelota. La pegada que tenía. Lo conocí en un asado”, relató hace algunas semanas. Aunque ese encuentro quedó más grabado en su cabeza que en la del propio Román. En su máximo esplendor todos querían tocar al monstruo que no paraba de dar vueltas olímpicas con Boca. Se cruzara en su camino River, Palmeiras o el Real Madrid. Ahí mandaba Boca en el continente. Esa vez se sacaron una foto que Thiago aún no sabe dónde está. Ahora la actualizó con una sonrisa. Se lo ve al lado de Román, que siempre anda con el buzo de Boca o uno de la Selección. Con el Chelo Delgado, Javi García, Agustín y Cristian Riquelme. O sea, el círculo íntimo del jugador más preponderante de la historia de Boca. El ex delantero de los tres dedos más famosos del fútbol argentino es un hermano para el 10. Igual que el arquero de Racing, con el que se hizo inseparable cuando debutó en la Primera de Boca. Agustín es su hijo, que cumplió 17 años hace unos días y aparece en la foto con la torta. Y también sopló velitas Cristian, el Chanchi, el hermano que anda para todos lados con el ídolo. La imagen rápidamente se viralizó desde la cuenta de Instagram de Delgado.

“Thiago estaba muy contento”, contó después del encuentro una de las personas más cercanas al pibe de Vélez que le metió el 2-1 a River hace un par de domingos. Hay otro vínculo entre ellos: Almada anda siempre con un grupo de amigos del hermano de Román que la rompen al baby fútbol. Cuando se mete Thiago directamente es robo. Los mismos que fueron hace diez años al asado en Don Torcuato. Ahora, Almada se sentó a la mesa al lado de su ídolo y habló de fútbol aunque la pantalla no devolvía buenas noticias. Román disfruta de Nacho Fernández, lo calificó como el mejor jugador de la actualidad en la liga local. Aunque prefiere que esa búsqueda de juego constante la haga contra otro rival. A Riquelme seguramente no le gustó el juego del equipo de Alfaro, pese a que cuando presentó el partido despedida fue políticamente correcto al opinar sobre el planteo del 0 a 0 en el Monumental. Ese juego del 12 de diciembre está ahora en la cabeza de JR. El día del hincha de Boca entrará por última vez en botines al patio de su casa. Allí Almada no podrá jugar más allá de que le encantaría. La idea es que se enfrenten el campeón del 2000/2001 -para el que están invitados Palermo y Guillermo- contra el equipo que dio la vuelta olímpica en el 2007. Los entrenadores serán el enorme Carlos Bianchi, un padre para Román, y Miguel Angel Russo. El único “extrapartidario” que podría aparecer es Leo Messi si su calendario se lo permite.

Almada se puso a un costado cuando sacaron la foto. Vivo, sabiendo que la intimidad de esos encuentros se cuida como oro, no publicó nada para sus más de 81.000 seguidores de @thiago_almada23 en Instagram. Su última foto en el perfil es del triunfo contra River. Y en sus historias aparece una del último entrenamiento en Vélez. Cuando se va a esos lugares reservados para pocos no se anda con el teléfono abriendo las puertas de la casa del anfitrión. Hasta que terminó el partido con un resultado que sufrió la mayoría en la mesa. Ya se habían comido las tortas de cumpleaños. Ahí Riquelme y Almada se despidieron con un abrazo. Román le dijo que tenía las puertas abiertas. Ya no hace falta que pasen diez años para que se encuentren el mejor pibe del fútbol argentino y el ídolo eterno. ¿Ahora llegará otro mensaje de Riquelme para felicitar por su golazo a Almada?

Velez 2 - 0 Independiente

SEGUÍ LEYENDO: