Facundo Campazzo fue una de las figuras de Argentina (REUTERS/Jason Lee)
Facundo Campazzo fue una de las figuras de Argentina (REUTERS/Jason Lee)

Las pantallas gigantes del Wuhan Sports Center muestran un video de presentación del seleccionado argentino. Allí, Pablo Prigioni, uno de los mejores bases de la historia del conjunto nacional, resalta la química que consiguieron los sucesores de la Generación Dorada jugando juntos. Y, como todo el mundo del básquetbol, destaca al eterno Luis Scola: "Es un ejemplo de compromiso, desde hace 20 años representa al país y no se pierde ningún torneo".

Si de elogiar a Scola se trata, las flores también llegan desde el seno del rival. Andrei Kirilenko, gloria del básquetbol e integrante de la Federación rusa, dijo: "Es increíble que todos los protagonistas de esa época gloriosa de Argentina ya estén retirados y, en cambio, Luis siga brillando en un Mundial. Es una leyenda".

El análisis de Luis Scola sobre el triunfo ante Rusia

Lo cierto es que en este duelo entre Argentina y Rusia, fundamental para el arrastre de puntos hacia la siguiente fase, el protagonismo se lo llevó Facundo Campazzo. Ya desde el inicio hizo explotar a todo el público con el alley oop con el que asistió a Patricio Garino para una volcada espectacular. El base de Real Madrid se hizo dueño del juego. Lo sintió. "Acá cada uno se hizo cargo de los momentos calientes cuando tuvo que hacerlo. Este es un equipo y eso está por encima de las individualidades", explicó el cordobés tras el triunfo.

La noche en la que hubo más presencia de público (6.255 personas), el ambiente era tenso. Dos grupos bien marcados dividían a los ruidosos rusos y a los argentinos. Los chinos, esta vez parecieron no volcarse hacia ninguno de los dos. Cada vez que el animador del estadio propuso un juego en el que los hinchas debían seguir la letra de una canción y cantarla, no tuvo éxito. Es que el clima del encuentro no les permitía a los fanáticos relajarse y divertirse. Ese triple de Campazzo en el cierre del primer cuarto le levantó el ánimo al apagado sector de espectadores argentinos. Y el parcial de 15-0 del equipo de Sergio Hernández, al comienzo del segundo período, los encendió definitivamente y ya estuvieron más tiempo de pie que en sus butacas.

La intensidad del juego, esa lucha titánica, generaba sensaciones dignas de un encuentro eliminatorio. Las escapadas de Argentina enfervorizaban a sus seguidores. Las recuperaciones de Rusia hacían que sus hinchas golpearan cada vez más fuerte las butacas para generar un ruido potente.

Cuando el cuarto parcial estaba sumamente equilibrado, cada vez que Campazzo frotaba la lámpara, el éxtasis se apoderaba de todos los presentes en la cancha. Garino, que con 4 faltas seguía forzando pérdidas de los rusos, era otro de los receptores de los aplausos. Sergey Bazarevich, entrenador ruso, gesticulaba y se agarraba la cabeza. Hernández se mostraba algo más sereno. La procesión se desarrollaba por dentro. Cuando las pulsaciones ya iban más rápido de lo recomendable, el doble de Campazzo que sentenció el triunfo argentino se gritó como un gol de fútbol. Garino fue claro al momento de elevar el rol de Campazzo en el éxito: "Hoy fuimos al ritmo de él. Facu marcó el camino con su intensidad, con su entrega defensiva. Eso es lo que nos sacó adelante, pero más que nada mantener esa paciencia y poder resolverlo en la parte ofensiva fue fundamental".

Argentina se llevó de Wuhan no solo tres victorias sino también la sensación de que puede plantarse ante equipos de distintas características y alto nivel. Y saber que el sistema de competencia lo acerca a cuartos de final con este 69-61. Scola lo tuvo muy en cuenta: "Antes, pasar de ronda primero era saber que te tocaba un cruce mejor o peor, en cambio ahora es definitivamente mejor porque es pasar al siguiente grupo con un triunfo más con todo lo que eso vale".

El ritmo vertiginoso del Mundial no se detiene. Y, tras viajar a Foshan, Argentina ya tiene en mente a sus próximos rivales, Venezuela y Polonia. Así los analizó Campazzo: "Serán dos desafíos grandes. A Venezuela lo conocemos mucho y ellos también a nosotros, así que va a ser durísimo. Sabemos que Polonia es similar a Rusia, aunque no los hemos enfrentado".

Campazzo se fue a descansar con la certeza de que puede liderar a esta selección y conducirla aún más lejos en el Mundial. Sus 21 puntos, 7 asistencias y 6 rebotes en el duelo más complicado del Grupo B, lo certifican.

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