El apertura australia Will Harrison y su padre periodista que lo formó y ahora es su hincha número uno, a tal punto que llegó hasta Santa Fe para verlo llegar a la final.
El apertura australia Will Harrison y su padre periodista que lo formó y ahora es su hincha número uno, a tal punto que llegó hasta Santa Fe para verlo llegar a la final.

Por Jorge Ciccodicola

Mark Harrison es periodista deportivo desde hace 25 años y el único cronista australiano en este mundial juvenil que se disputa en Santa Fe. Este fin de semana, Mark no sólo deberá cubrir el partido donde el seleccionado Wallaby disputará la final ante Francia, sino que también seguirá de cerca el desempeño del apertura Will Harrison, su hijo, el diez del seleccionado de Menores de 20, goleador y figura. Mark entrenó a su hijo desde muy pequeño, pero comenzaron los problemas cuando el padre periodista tuvo que empezar a cubrir partido donde participaba su hijo. ¿Puede mantener la objetividad?

Harrison padre trabaja para el News Corp, un medio de comunicación estadounidense que tiene sede en Australia. Recorrió los 12.697 kilómetros  hasta la Argentina para cumplir su "doble misión": "Fueron más de 20 horas de vuelo y estoy acá para ayudar en la cobertura periodística del torneo, además de ver a mi hijo, que juega en la Selección. Son dos puertas que se me abrieron, tanto en lo profesional como en lo familiar y es un placer poder viajar, trabajar, y ver a tu hijo en el equipo nacional de tu país para hacer lo que más le gusta".

Will Harrison en acción. El apertura de 19 años participa del Mundial M20 en Santa Fe y Rosario y ahora disputa la final.
Will Harrison en acción. El apertura de 19 años participa del Mundial M20 en Santa Fe y Rosario y ahora disputa la final.

Mark disfruta como nunca su oficio: "Hace 25 años que soy periodista deportivo, trabajé en News Corp y en otras revistas dedicadas al deporte. Tenía la edad de mi hijo Will, diecinueve, cuando empecé a ejercer profesionalmente al periodismo. Pude hacer otras cosas más allá de dedicarme a este trabajo, pero ahora estoy a full, porque el periodismo es mi pasión y lo que siempre me interesó, mucho más con Will representando al país".

Pero la otra pasión de Mark fue el rugby, que le transmitió a su hijo: "Will comenzó a jugar al rugby en uno de los clubes más antiguos de Australia: Coogee Seahorses en New South Wales y yo era el entrenador de ese equipo por aquel entonces. Jugué también para el club Randwick y después me involucré nuevamente en el deporte cuando mi hijo mayor Jack comenzó a hacerlo. Jack es el hermano de Will y además un gran jugador, que también se desempeña como número diez. Jack y Will juegan actualmente en Randwick, uno de los clubes más importantes de Sidney, cerca de Coogee Beach, uno de los lugares más conocidos para los argentinos, como Bondi Beach. Tanto Jack como Will hicieron el camino correcto, comenzaron a jugar de pequeños y sortearon las diferentes etapas del jugador, desde la escuelita hasta llegar a Randwick. Jack sigue jugando allí y Will acaba de firmar contrato con los Waratahs, la franquicia que jugó contra los Jaguares en el Súper Rugby".

Papá Mark, Will y mamá Patrice en una foto que se repite en distintos lugares del mundo donde los lleva el rugby.
Papá Mark, Will y mamá Patrice en una foto que se repite en distintos lugares del mundo donde los lleva el rugby.

Aunque a la Argentina vino en su doble rol de periodista y padre, a veces no es así: "El año pasado fui al Mundial de la categoría que se realizó en Francia, pero allí lo hice sólo como padre, no como periodista. En principio Will no estaba convocado, pero entró debido a la lesión de uno de sus compañeros. No jugó muchos minutos en ese torneo, pero si sumó bastante en el aprendizaje y la experiencia para el futuro con la selección. Tomamos la decisión de viajar a Francia con la familia en el último minuto porque no sabíamos si iba a estar convocado. Aquí en Argentina es la primera vez que mezclo la profesión con la paternidad. Soy el único periodista que viajó e intento tener una buena y profesional relación con el plantel, más allá de que esté mi hijo".

El periodista continúa su relato mezclando rugby, familia y turismo: "Jack y mi otra hija Ella se quedaron en Australia, mientras mi esposa me acompaña en esta aventura. Tuvimos 20 horas de viaje para llegar y coincidimos en el avión con Jaguares, que retornaba de su gira por Oceanía. Pude charlar algunas palabras con Emiliano Boffelli y Joaquín Díaz Bonilla y luego cuando llegamos a Buenos Aires nos fuimos unos días a conocer las Cataratas del Iguazú. A mí me gusta la carne, así que vine al lugar correcto, porque logramos deleitarnos con muchos platos autóctonos y disfrutar de algunas copas de vino. Cuando termine el torneo, intentaremos ir unos días a Mendoza para seguir conociendo este bello país".

Mark no hace pronósticos sobre el futuro de su hijo, pero trata de describir con objetividad periodística la situación: "Will está entrenando con jugadores de gran talla como Michael Hopper (capitán de los Wallabies), Bernard Foley e Israel Folau. Jugó varios partidos de pretemporada contra duros equipos como Brumbies y Highlanders. En su puesto tiene por delante a Foley y a Mark Mason, de los que aprende mucho. De este plantel, el fullback Isaac Lucas y el capitán Fraser Mc Reight, también comparten con Will sus primeros pasos en el Súper Rugby, aunque ellos para los Queenslands Reds".

Mark es el hincha número uno de los Wallabies M20 y trabaja en la cobertura del Mundial, pero a la vez se emociona cuando su hijo Will la rompe y es destacado por la prensa argentina. Mientras hace su trabajo, se le infla el pecho y sonríe; al fin y al cabo porque fue el que lo descubrió y lo conoce mejor que nadie; aunque esa cobertura la dejará escrita sólo para él y su familia.