Rocío Oliva hace jueguito y se apresta a volver a jugar en River (Imagen: Lihue Althabe)
Rocío Oliva hace jueguito y se apresta a volver a jugar en River (Imagen: Lihue Althabe)

Separada de Diego Maradona desde diciembre, Rocío Oliva volvió a jugar al fútbol en River Plate y es comentarista del relator Atilio Costa Febre. Hincha fanática del Millonario, lejos del Diez, estudia para ser directora técnica y además cumplió su sueño y abrió su propia escuela de fútbol femenino. Afirma que el reclamo a la justicia es algo normal como cualquier pareja que se separa y sin nada que esconder, asimismo, aclara que tuvo que recurrir a ella ya que hablar con Diego era imposible.

-¿Cómo fue volver a entrenar a River después de un tiempo?
-Quizás ahora desde otro lado. Ya no soy la chica que vino en ese momento que igual me conocían hasta las plantas. Ahora, siendo la misma persona, en los entrenamientos, respetuosa con mis compañeras, con mis técnicos, pero siento a veces esa otra mirada de "che ahí va" o "che ahí está", sé convivir con eso, no reniego de lo que me tocó. Volví porque lo necesitaba, necesitaba sentirme contenida, necesitaba estar en el lugar donde me siento bien.

-¿Consideras a River como un lugar de contención?
-Totalmente, siempre lo digo. Cuando vine a jugar a los 15 años había fallecido mi papá hacía muy poquito tiempo. Y no lo digo yo, es una palabra que la tomo de mi mamá, que dice "gracias a Dios mi hija tuvo la posibilidad de hacer lo que le gustaba en el club que quería", porque en ese momento yo necesitaba mucha contención.

-¿Cómo comenzó tu fanatismo por River?
-Por mi papá, yo era muy chica. Desde que tengo recuerdos, a los seis u ocho años, siempre vestida de River, de nene. Cuando mi papá iba a la cancha y yo quería ir él me decía que no, que era muy chica. Entonces un día lo asusté y le dije 'bueno si vos no me llevas a la cancha de River me voy a ir con mi abuelo a la cancha de Boca'. Ahí mi papá hizo un click y me trajo en un partido de Copa Libertadores, muy tranquilo.

Pese a la convivencia por años con Diego, jamás cerraron la grieta deportiva: él de Boca, ella de River.
Pese a la convivencia por años con Diego, jamás cerraron la grieta deportiva: él de Boca, ella de River.

-¿Cómo viviste estos últimos títulos de River especialmente la final con Boca en Madrid hace seis meses?
-Para mí es un orgullo como todos los hinchas de River. Me acuerdo que vine al Monumental, ese día estuve seis horas, que el partido no se jugaba, los nervios y ver todo ese escenario divino que había, se me ponía la piel de gallina y yo quería que se juegue al otro día… Me quedé en Buenos Aires por todo ese lío que sí o que no se jugaba.

-Como jugadora de fútbol, ¿con qué jugador del plantel de River te sentís identificada?
-Obviamente hay una gran diferencia, pero yo juego de lateral izquierdo y Milton Casco me encanta, es un jugador muy rápido. Si me preguntas los de ahora, siempre que voy a la cancha lo veo y lo miro.

-¿Qué te genera que el fútbol femenino se haya profesionalizado?
-Satisfacción y alegría. Conozco y sé porque me ha tocado, quizás hoy en mi presente no, pero me ha pasado de tomarme colectivos y trenes, salir del colegio venir acá, todo el sacrificio hoy puede ser recompensado en todas las chicas y está bueno. Me parece que es justo que todas las mujeres en todo ámbito de la vida sean reconocidas. Las mujeres juegan al fútbol, al vóley, hacen boxeo, los mismos deportes que hacen los hombres. Quizás nunca va a ser lo mismo mirar un partido de hombres que de mujeres, porque la realidad es que la fuerza que tienen ellos no es la misma de nosotras, pero sí tenemos derecho y de esta forma mostramos que de a poco lo vamos ganando.

-¿Cómo estás viviendo tu presente laboral?
-Muy feliz. Estoy haciendo radio en Rivadavia en los partidos de River con Lito Costa Febre, el equipo de "River Monumental" y la verdad es un mundo nuevo, radio no conocía y la verdad que es hermoso. También estoy escribiendo columnas deportivas, me miro todos los partidos de los fines de semana, escribo sobre técnicos argentinos que laburan en donde sea y hacen en algún periodo algo bueno.

-¿Te sentís criticada por ser comentarista?
-Sí y no, porque en realidad en todo lo que haga o deje de hacer voy a tener críticas positivas y negativas, pero porque yo estoy expuesta para eso y no puedo pretender que todo el mundo me critique para bien, entonces no me engancho mucho en lo negativo. Porque sino, yo me desenfoco mucho en lo que estoy haciendo y no creo que valga la pena. Respeto a la persona que estudia periodismo tres años y quiere salir y por ahí tener lugar en alguna radio o columna deportiva. A esa persona le quiero decir que estoy estudiando desde hace un tiempo la carrera a distancia de directora técnica. Si bien ahora estoy empezando un curso de locución, pero para que no digan "esta salió de la nada y se puso hacer esto", también tengo que decir algo desde la humildad: es que yo tuve una suerte y vos otra, báncatela, con respeto lo digo. La vida es así te va a pasar este tipo de cosas y te pasa en el laburo también, vos te esforzás un montón y viene el jefe y quiere poner al sobrino y ¿qué vas hacer? No es que esto lo inventé yo, pasa en todo ámbito de la vida, tampoco es que me pongo hacerme la canchera. Yo aprendo de un genio como Lito, semana a semana escribiendo me doy cuenta de cubrir más cosas, en perfeccionar algunas otras.

-Después de haber estado varios años al lado de uno de los mejores jugadores del mundo, ¿sentís que pudiste aprender un poco más de fútbol?
-Sí, muchísimo más. El vive, respira y transpira fútbol, es su vida. Todo el día mirando, nos sabíamos todo, pero igual él me decía "vos sabés de fútbol", entonces a la hora de hablar se daba cuenta y esas cosas me impulsan a decir que no estoy tan desubicada en lo que digo. Él en un partido de fútbol te decía que eso iba a ser córner antes que el juez lo diga y yo me quedaba asombrada, pero bueno él que sabe, sabe, contra eso no se puede.

Rocío Oliva comenta para Radio Rivadavia y acompaña al relator de River Lito Costa Febre.
Rocío Oliva comenta para Radio Rivadavia y acompaña al relator de River Lito Costa Febre.

-¿Te costó aceptar que tu vida comenzó a estar expuesta o te lo tomaste con naturalidad?
-Lo sufrí mucho eso. He tenido un período de mi vida donde no entendía tantas injusticias de por ejemplo ir a comer y que la gente te saque una foto y al segundo ya salga en Intrusos diciendo "Rocío Oliva comiendo en el Mc Donalds del conurbano". Esas cosas a mí no me gustan. Para mí somos todos iguales. Me ha pasado de gente que me decía: '¿Qué haces acá vos en un lugar así?'. 'Yo voy donde me siento cómoda' le digo, voy al mejor restaurante o a una panchería, no tengo ningún problema. Entonces la gente tiene eso de si salís en la tele sos distinta. Después también lo que es el tema Diego Maradona que siempre hay un escándalo dando vuelta y me he comido muchos garrones por eso de que pasó tal cosa y que digan fue por mi culpa y yo veía del otro lado y decía no es así. Pero el tiempo pone todo en su lugar y es lindo que la gente que realmente me conoce ni me pregunta si es verdad o mentira porque ya lo saben. De a poco las cosas se acomodan, que se den cuenta quién es quién, quién tiene realmente sentimientos verdaderos, quién quiere unir. Yo por mi lado siempre traté de que él esté unido a sus hijos, que reconozca a Junior, que estuviera con Jana, siempre que pude lo traté de unir, que hable con Dalma o Gianinna, era un tema que me parecía que era lo mejor y él lo sabe. Que eso lo sepa para mí es un montón, después el resto puede prender el televisor y creer o no.

-¿Seguís teniendo relación con alguno de los hijos?
-No, con ninguno. Pero no de mala, si me escriben o preguntan algo yo les voy a contestar. Por ahí los pones a ellos en una situación incómoda, del no saber qué hacer, entonces digo es innecesario.

-Trascendió tu reclamo a la justicia ¿En qué situación está?
-No es un reclamo, es lo que la ley dice, vos lo hacés o no lo hacés, está en cada uno. Yo creo que era la única opción que tenía, en un momento quise hablar con él y era imposible. Hay un determinado tiempo para hacer eso, entonces era tomar la decisión o no. Pero tampoco estoy muy metida en el tema ni pendiente porque para eso está Ana Rosenfeld, que es la experta. Pero siempre del lado bueno, sin la agresión, de yo quiero esto yo quiero lo otro, creo que es lo que hacen muchos cuando se separan que es reconocer un poco y no dejar en banda. Nada de seis millones o esas locuras, eso es como demasiado. Es algo normal, acá no hay nada que esconder, yo me separé como se separan muchísimas personas, pero no me separé de Juan Pérez, me separé de Diego Maradona y bueno, ya está.

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