Tropezón ante Atlético Tucumán al margen, River nunca confió tanto en sí mismo como ahora. Ya consolidado como el más exitoso de la historia del club, el ciclo de Marcelo Gallardo tiene a sus hinchas en un estado de gracia casi permanente: desde que el "Muñeco" asumió a mediados de 2014, el promedio le da un título ganado por semestre y la obtención de la Libertadores pasada ante Boca, en Madrid, los puso en situación de paroxismo. En el Monumental, una marcada tranquilidad enmarca la vigilia del sorteo del lunes por la noche de las fases a enfrentamiento directo en la Copa. En Luque, River estará representado por una comitiva liderada por su presidente, Rodolfo D'Onofrio, y por el convaleciente Juan Fernando Quintero, autor del segundo gol ante Boca en el Bernabéu, como una suerte de embajador de esa felicidad omnipresente en Núñez desde el 9 de diciembre pasado.

Más allá de que el equipo quedó con un pie afuera de la Copa Superliga luego del 0-3 sufrido en Tucumán y de que el martes deberá consumar una goleada en el Monumental para pasar a las semifinales, son cuatro las razones salientes por las que River espera lo que depare el bolillero de la Libertadores con una calma zen, ajena a la expectativa de los hinchas y de la prensa por la posibilidad de que haya un nuevo duelo Superclásico el 24 y el 31 de julio. Y aquí las detallamos:

1 Este River sabe que si llegara a darse otro choque ante Boca, la presión recaerá toda sobre el equipo dirigido por Gustavo Alfaro. Los triunfos en las semifinales de la Copa Sudamericana 2014, en los octavos de final de la Libertadores 2015, en la final de la Supercopa Argentina 2018 y en la final de la Libertadores del año pasado son un colchón placentero sobre el que River descansa sin preocupaciones a la vista. La carga psicológica surgida de ese predominio de River en el último tiempo sería una mochila que el plantel de Boca debería tratar de sortear como medida excluyente para intentar cambiar la actual tendencia. En River lo saben y, por lo bajo, aguardan despreocupados la chance de que Boca sea el primer rival en los mano a mano.

2 Con una combinación casi perfecta entre experiencia y juventud, River tiene la piel curtida de haber afrontado muchas instancias decisivas en los últimos años, en los que ganó seis títulos internacionales: la Sudamericana en 2014; la Recopa, la Libertadores y la Suruga Bank en 2015; la Recopa en 2016; y la Libertadores en 2018. En el ámbito internacional suma diez partidos sin caer de visitante y el último traspié en esa condición fue ante Lanús, por 4 a 1, la noche de la fatídica eliminación en la semifinal de 2017.

3 En la Libertadores, para el River de Gallardo no hay cucos a la vista, sino más bien todo lo contrario: en la intimidad, el plantel entiende que hoy es uno de los principales candidatos a ganar el título. Se sabe que el grupo capitaneado por Leonardo Ponzio (hoy suplente) hace un culto del perfil bajo y del respeto por los rivales, pero eso no quita que Pinola, Enzo Pérez, Pratto y compañía tengan en claro el potencial del equipo que integran. En las últimas competencias internacionales, River se acostumbró a ganar incluso en condición de visitante y ante rivales calificados, como Cruzeiro en Belo Horizonte en 2015 y Gremio en Porto Alegre en 2018.

4 En el ciclo del "Muñeco", River se impuso en 44 de las 54 series mano a mano que disputó tanto en copas nacionales como internacionales. En el marco de la Libertadores, solamente quedó de rodillas en los octavos de final de la edición 2016, ante Independiente Del Valle, y en las semifinales de 2017 frente a Lanús. El equipo suele fortalecerse en las llaves de "pierde, paga", y hasta consiguió mejores resultados con esos formatos que en los campeonatos de Liga, una de las cuentas pendientes que le quedan a Gallardo junto con el Mundial de Clubes.

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