Los dos goles en espejo

Un gol lo anotó Lionel Messi, en Sevilla, en el triunfo de Barcelona 4-1 contra el Betis. El otro lo convirtió Emanuel Reynoso, en el estadio la Ciudadela, en la victoria 4-1 de Boca sobre San Martín de Tucumán. Por un día, los talentos se unieron, desde España hasta Argentina, para "calcar" una obra de arte.

Bebelo imitó a Messi. Iban 13 minutos del segundo tiempo en la Ciudadela cuando el cordobés, de 23 años, encaró hacia el área del conjunto local desde el centro a la izquierda. En su intento, arrastró a dos adversarios: el lateral Hernán Petryk fue el que lo siguió más de cerca, Con poco ángulo y apareado con el uruguayo, sacó un zurdazo impensado, en globo, para superar a Jorge Carranza y firmar el 2-1 que quebró definitivamente el encuentro.

La comparación resultó natural: unas horas antes, Messi había conseguido un gol muy parecido. La Pulga combinó con Jordi Alba, quien le devolvió el balón y desde una posición parecida (tal vez algo más al centro), hundió el botín para dibujar la "vaselina" que cayó detrás del portero Pau López, pegar en el travesaño y traspasar la línea de meta. Fue el tercer tanto del atacante rosarino contra el Betis.

Fue el primer gol oficial de Bebelo en Boca. "Habia hecho un gol en un amistoso en San Luis; se me pudo dar gracias a Dios, es un gol que buscaba mucho y se dio para el bien del equipo", señaló el ex Talleres tras su muy buena actuación, que levantó en la segunda parte, cuando dejó de estar custodiado celosamente por las huestes de Caruso Lombardi.

"Me siento muy bien, estoy en un muy buen presente. Gracias a toda mi familia que me apoyó, a mis compañeros, al cuerpo técnico que me dio la confianza, que es muy importante.  Me estoy soltando", repartió méritos sobre su momento.

Reynoso agradece al cielo. Lo acompaña otro Emmanuel: Mas (Foto: Télam)
Reynoso agradece al cielo. Lo acompaña otro Emmanuel: Mas (Foto: Télam)

"Estoy sumando muchos minutos, hoy jugué todo el partido, en Bolivia también, estuve contra San Lorenzo; son minutos que son muy importantes para mí, para agarrar confianza y ritmo, y seguir trabajando para lo que viene", analizó.

Más allá de lo preciso de su pegada, ¿tiró el centro o pateó al arco? "Fue un pelotazo. Se la dieron a Wanchope (Ábila), que me la bajó bien. Pensé en ir para adelante, pateé y gracias a Dios entró", disipó las dudas.

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