La AFA anunció el inminente desembarco del VAR en el fútbol argentino. Hasta el momento, fue un éxito en el Mundial, y ha ofrecido fallas evidentes a nivel Conmebol. Las variantes para su implementación son dos: un único centro para todos los encuentros, conectado vía señal de fibra óptica (como sucedió en Rusia 2018) o un centro en cada estadio, como hace la Confederación Sudamericana, alegando que para llevar a cabo la otra variante necesita una importante inversión en infraestructura.

El método que se utilizó en la Copa Libertadores y en la Sudamericana, con una sala de video en cada estadio, según los propios comentarios de la Conmebol, tiene un costo de entre 38 y 40.000 dólares por partido.

Fuentes de la Superliga informaron que el costo, considerando la logística, los salarios y los viáticos de los dos árbitros que se sumen a la tarea, sería de  aproximadamente 9.000 dólares por encuentro, marcando una diferencia importante entre una versión y otra. En conclusión, con 13 duelos por fecha, tendría un costo semanal de 117.000 dólares, salvo que, en una primera instancia, se aplique en partidos puntuales de cada jornada.

El VAR que se utilizó en Rusia contó con 35 cámaras: 8 de ellas reproducían las jugadas "súper lentas", seis de manera "extra lentas" y dos más se enfocaron en el "fuera de juego". Para la fase de eliminación directa se instalaron dos cámaras adicionales que permitieron la grabación "ultra lenta", detrás de cada arco.

Pudiendo lograr nuestra Superliga, como hicieron Brasil y México, un VAR nacional, con sólo 14 ó 16 cámaras dependiendo el estadio y menor cantidad de árbitros, de todos modos hay varios puntos por resolver con anterioridad. Resulta primordial, en primer término, la capacitación y la selección del plantel que observará las consolas y comunicará los "hechos" (dado que que sólo el árbitro principal, en el campo de juego, es el que tiene el "derecho" a dar la resolución definitiva a través de la interpretación de la observación). A la FIFA le llevo un mínimo de 2 años la capacitación; la experiencia de CONMEBOL de hacer todo rápido y dejar el VAR en manos inexpertas ya nos dio el resultado que todos conocemos.

Más allá del objetivo razonable de brindarle un beneficio a nuestro fútbol y a los árbitros y del obstáculo que representan las cuestiones económicas, la experiencia nos dice que, si no logramos un plantel idóneo y preparado para la aplicación del VAR, entraremos en una quimera que nos llevará a un camino de cornisa. Y de difícil retorno.

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