24 barras de Almirante Brown detenidos_Septiembre 2018
24 barras de Almirante Brown detenidos_Septiembre 2018

El 24 de noviembre de 2018 quedará grabado en la retina de la Argentina como el día en que la violencia en el fútbol frustró el partido más esperado de la historia. Pero aquella jornada infausta sólo puso en blanco sobre negro lo que viene ocurriendo en nuestro país con esta problemática y cómo se agudizó en la temporada que hoy se retira: 2018 fue el cuarto año con mayor número de muertos por enfrentamientos de barras en lo que va del siglo.

Un recrudecimiento que tuvo más víctimas fatales que sumados los dos años precedentes y que mostró, una vez más, que la raíz del problema es básicamente la pelea por el negocio dentro de una misma barra. Y que dejó al descubierto, como nunca antes, la íntima relación entre narcotráfico y los dueños de los paravalanchas y en varias ocasiones puso otra vez sobre el tapete la complicidad de las dirigencias con los delincuentes del tablón.

El año se cerró, claro, con el no tratamiento de la llamada ley antibarra en el Congreso de la Nación, un escrito presentado a los apuros tras el frustrado River-Boca y que ahora promete ser revisado en las sesiones ordinarias de febrero. Veremos. Mientras tanto, el fútbol argentino se desangra y sumó seis muertos en 2018, una cifra que impacta y que hizo subir a 328 la lista de víctimas fatales por cuestiones de cancha, según el minucioso registro que elabora la ONG Salvemos al Fútbol.

Los hechos más escabrosos sucedieron en el Interior y también en el mundo del Ascenso. Entre los primeros, hay que mencionar la interna de la barra de Unión de Santa Fe, que se cobró dos vidas en menos de un mes. El 6 de octubre era asesinado Amílcar Javier Leguizamón, alias El Pepo, quién aprovechando que los jefes habían sido deportados del Mundial de Rusia e incluidos en el derecho de admisión, intentó copar la parada con su grupo del barrio Alto Verde. El resultado fue su crimen. En venganza, 27 días más tarde y tras el partido con Patronato por la Superliga, dentro mismo del club fue asesinado Javier Luis Cabrera, quien estaba con el resto de su grupo comiendo en el puesto de parrilla y bebida dentro del estadio que tiene concesionada la propia barra. Increíble. En ambos casos, se abrió una investigación judicial sin resultados concluyentes.

Matias Diarte hincha asesinado San Martin de Tucuman
Matias Diarte hincha asesinado San Martin de Tucuman

En el medio de estos dos crímenes hubo otro que sacudió a la opinión pública y que se produjo en la ruta, en la previa del partido por Copa Argentina entre Boca y San Martín de Tucumán. La víctima fue Matías Diarte, simpatizante del Santo que viajaba en los micros que se habían fletado para trasladar a la hinchada desde el Jardín de la República hasta Formosa, donde se jugaba el match. A 40 kilómetros del ingreso a la provincia, la policía retuvo varios micros para requisarlos pero el trámite duró más de la cuenta y aparecieron, por detrás, los micros que trasladaban a La Doce, la barra brava de Boca, que se bajó a robar y agredir a los hinchas de San Martín. Diarte no logró subir a su micro y fue salvajemente agredido. Al regresar a Tucumán debieron intervenirlo quirúrgicamente y 40 días después, falleció. La causa que tramita en el juzgado de instrucción cinco de Formosa no tiene ningún imputado.

La Ciudad de Buenos Aires, que venía sorteando con arreglos espurios con los barras los enfrentamientos mortales, tuvo un 2018 trágico: tiroteos en la barra de Platense en el barrio Mitre de Saavedra, los incidentes gravísimos de la final de la Copa Libertadores, las tremendas imágenes de la barra de All Boys haciendo retroceder a la Policía tras un partido con Atlanta y una víctima fatal: Martín Ojeda, alias el Chino, quien fue asesinado en la interna de la propia barra de All Boys. Esa causa sí cuenta con tres detenidos aunque la pelea está lejos de terminar: el viernes pasado tras la asamblea de socios del club, los jefes de la hinchada se agarraron en el ingreso al estadio y el Picante Martín, munido de un machete, hirió con dos cortes en la espalda a su hasta ese momento segundo, el carnicero Nicolás, y de no haber mediado la intervención del resto de la barra estaríamos a esta hora contando un muerto más.

 

También en la Ciudad de Buenos Aires, pero por motivos que no tienen que ver con la barra, fallecieron otras tres personas. El 14 de mayo tras el partido con San Lorenzo jugado en el Monumental, el hincha de River Julián Barrionuevo murió cuando cayó desde una altura considerable al intentar traspasar de la tribuna a la platea por el hueco que separa a ambas. Y también en el Monumental falleció un hincha de River de 55 años de un paro cardiorrespiratorio en medio del partido con San Martín de San Juan, en septiembre, fatalidad que también sufrió un hincha de Rosario Central en la final de la Copa Argentina en Mendoza, en una situación confusa ya que hubo simpatizantes del Canalla que afirman que el infarto provino tras una represión policial en el ingreso al Mundialista cuyano.

Sí fueron internas de barra las que se cobraron otras dos vidas: la de Martín González, de apenas 20 años, que recibió una pedrada mortal en la pelea de dos facciones de la barra de Gimnasia de Jujuy, apenas terminado el partido frente a Deportivo Morón, el 4 de noviembre de este año. Y la de Darío Chacón, de 23 años y sobrino del ex campeón mundial de boxeo, Pablo Chacón, quien fue asesinado de una puñalada dentro del estadio el 22 de febrero minutos antes de jugarse en Mendoza el partido entre Huracán Las Heras y Unión de Villa Krause.

La violencia, además de esta lista que enluta al país, se manifestó en otras ocasiones como la guerra de la barra de Laferrere, donde se atacaron hasta con ametralladoras, o la interna de la barra de Temperley, que dejó varios heridos graves. Y la impunidad con la que se manejaron los jefes de las grandes barras de la Argentina. Con Rafael Di Zeo organizando la salida de Boca hacia Madrid, en una de las imágenes que demuestran el poder de estos individuos, hasta la de Guillermo "Caverna" Godoy, líder de Los Borrachos del Tablón, a quién le encontraron 300 entradas en su poder, siete millones de pesos y 113.000 dólares un día antes de la final de la Libertadores y esta noche festejará fin de año como cualquier hijo de vecino, levantando la copa y brindando por un 2019 rodeado de su propio grupo de barras, esos que cada fin de semana se dedican a desangrar al más popular de todos los deportes.