Juan Cruz Colombier y Valentín Gómez, del equipo de básquet adaptado de La pampa
Juan Cruz Colombier y Valentín Gómez, del equipo de básquet adaptado de La pampa

Hace dos años, durante los Juegos Patagónicos, Juan Cruz Colombier (uno de los encargados del Programa de Deporte Adaptado de La Pampa) vio una imagen que lo maravilló. En un partido de básquet para menores de 12 años, había un chico que jugaba en silla de ruedas y lo hacía de igual a igual con los convencionales, dando muestras de su enorme talento para la disciplina.

"Lo vi y me pareció fantástico", recordó Colombier sobre aquel primer encuentro en el que pudo apreciar cómo Valentín Gómez, con su silla de ruedas, hacía gala de su habilidad ante un nutrido grupo de deportistas convencionales.

Pero el destino estaba a punto de poner en jaque la pasión del joven por el deporte. "Él era un jugador más. El mini-básquet es un deporte recreativo e inclusivo. Ya después de los 12 años se pasa a una categoría competitiva y Valentín ya no podía jugar más. Se le cortaba la carrera, pero justo aparecimos nosotros", recordó el profesor de educación física en diálogo con Infobae.

Uno meses después de aquellos Juegos Patagónicos, Colombier – junto a sus compañeros Esteban Olivares y Romina Iglesias– comenzó a armar el equipo provincial de básquet adaptado. Fue en ese momento cuando se acordó de aquel chico que jugaba con los convencionales.

Colombier pidió el contacto del jovencito oriundo de General Pico y, unos meses después, lo convocó para hacer deporte en Santa Rosa. Primero, le ofreció practicar natación o atletismo. La negativa fue tajante. "Él tiene la pelota naranja muy metida en la cabeza", sostuvo.

El equipo completo de La Pampa (@ParaDeportesOK)
El equipo completo de La Pampa (@ParaDeportesOK)

Aprovechando que la selección femenina de básquet adaptado realizó una concentración en La Pampa, Colombier invitó a Valentín a participar de las actividades. Lo mismo hizo con Virginia, una chica que jugaba cestoball con atletas convencionales. Fue así como Valentín se sumó de manera definitiva al incipiente equipo provincial, el combinado que hoy podría catapultarlo a la selección argentina.

El joven jugador sufrió un infarto medular a los seis años, lo que lo llevó a usar una silla de ruedas. Esa situación no le impidió sostener su sueño de ser un deportista de élite. A los 10, este fanático de Golden State Warriors de la NBA y de Stephen Curry empezó a jugar al básquet.

"Me gusta la competencia", dijo Valentín, que durante la semana trabaja solo con una entrenadora en General Pico y los viernes se traslada hasta Santa Rosa para jugar con el equipo provincial. Los 130 kilómetros que separan a una ciudad de la otra los hace en el auto de su papá o en un remís. Generalmente, duerme en la casa de un amigo o de alguno de los entrenadores para poder quedarse hasta el sábado.

Los entrenamientos se combinan con los estudios. Valentín está en segundo año y, una vez que termine el secundario, quiere seguir con el básquet y hacer la carrera de periodismo deportivo.

El equipo de básquet adaptado de La Pampa crece a pasos agigantados. Hoy tiene casi 15 jugadores, de entre ocho y 25 años. Con ayuda de las autoridades de las áreas de Discapacidad y Desarrollo Social de la provincia, lograron gestionar la compra de sillas deportivas, las cuales repartieron en ciudades como Santa Rosa, General Pico y General Acha. Aunque les costó encontrar espacios y horarios para desarrollar las actividad, cada vez más clubes e instituciones se comprometen con la cesión de canchas en días y horarios acordes.

La semana pasada, los pampeanos viajaron a Mar del Plata para participar de los Juegos Nacionales Evita Adaptados y mejoraron su actuación del 2017, cuando terminaron en la quinta posición. Esta vez, cayeron en el partido por la medalla de bronce ante Entre Ríos por un ajustado 3-2. Valentín -que juega en la posición de base- fue una de las grandes figuras del torneo y se consolidó como un gran proyecto a nivel nacional.

"Los Juegos Nacionales Evita son uno de los pocos torneos formativos que hay. Lo esencial es que los chicos participen y disfruten. Ellos esperan mucho este viaje, la pasan bien porque es un juego social e inclusivo", destacó Colombier sobre la competencia que la semana pasa reunió en "La Feliz" a 20 mil atletas de todo el país.

Rubén Wolkowyski, junto a los representantes de básquet adaptado en los Juegos Nacionales Evita (Crédito: Rodrigo Ruiz Ciancia – Secretaría de Deportes de la Nación)
Rubén Wolkowyski, junto a los representantes de básquet adaptado en los Juegos Nacionales Evita (Crédito: Rodrigo Ruiz Ciancia – Secretaría de Deportes de la Nación)

Conseguidos los espacios para practicar y conformado el equipo, el próximo desafío para el básquet adaptado de La Pampa es mejorar el nivel. Para eso, jugadores y jugadoras -porque juegan en combinados mixtos– apuestan a una preparación muy completa que incluye ejercicios de manejo de silla y de pelota, como así también de coordinación con los compañeros y de enfrentamiento a los rivales. A largo plazo, el objetivo es que la provincia pueda tener un equipo en alguna de las tres categorías de la Liga Nacional.

"Este es un deporte difícil de jugar. Nosotros, los entrenadores, nos sentamos en las sillas, tratamos de jugar con ellos y no los podemos marcar. 'Te pasé como un cono', nos dicen y se ríen. A veces entrenamos en un lugar en el que hay chicos de una escuela secundaria y los invitamos a jugar, hacemos una actividad inclusiva. Primero jugamos en contra de ellos y 'les pintamos la cara': ellos quieren agarrar la pelota con la mano y no llegan porque al mismo tiempo tienen que mover la silla. Después hacemos los equipos mezclados para que sea más parejo", contó Colombier.

Para el profesor y entrenador, el deporte adaptado es una herramienta inclusiva que debe ser (más) explotada, pero siempre desde una perspectiva competitiva, no desde el concepto de rehabilitación.

Valentín es un claro ejemplo de cómo la pasión por el básquet permite superar cualquier barrera. Porque los obstáculos -generalmente- los pone la sociedad, no están en los individuos. "Mi sueño sería jugar los Juegos Olímpicos con la selección argentina", confesó el joven pampeano.

Hace solo un mes, el chico de 14 años participó de una tecnificación juvenil con el combinado argentino de básquet adaptado en la provincia de Santa Fe. Esa convocatoria lo posiciona como una de las grandes esperanzas del equipo "Albiceleste" de cara al futuro y Colombier no lo duda: "Es un jugador que tiene mucha perspectiva. Si se lo propone, trabaja mucho y disfruta de este deporte, puede llegar a cumplir su sueño".

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