"Manu se entrena mucho... Y no va a llegar como los hermanos, va a tener que estudiar"

Manu, una mente obstinada e incansable, desde pequeño
Manu, una mente obstinada e incansable, desde pequeño

"Manu era un piojo que iba, iba, iba, aparte con una determinación... Como si midiera 2,10 metros. Lo mataban a palos, pero no aflojaba nunca".

Fines de la década del 80, principios de la del 90. Emanuel Ginóbili era Manu para su familia, para sus amigos; todavía no para el mundo que hoy, recientemente retirado, lo apunta en el equipo de las leyendas. La descripción de Pepe Sánchez confirma que la evolución de su físico no anticipaba los dos metros de altura que iba a alcanzar, y su obstinación y empeño estaban varios pasos por delante de su talento, la mente por sobre la inspiración. "Era un obsesivo para lo que planificó para su vida, tuvo planes diferentes para un chico de su edad", lo define Leandro Ginóbili, uno de sus dos hermanos mayores basquetbolistas.

Porque en el Bahiense del Norte donde papá Jorge (o Yuyo) era presidente y mamá también vivía entre sus paredes, Leandro y Sebastián (o Sepo) se formaron como jugadores de básquet y alcanzaron un nombre en la Liga Nacional. Y el más chico, Emanuel, deseaba fervientemente ser como ellos. Se comparaba. Competía abiertamente. Los terminó superando por un universo. Pero entonces no era lo que la realidad devolvía, incluso, para sus íntimos.

"Sebastián y Leandro se llevaban dos años de diferencia, vinieron seguidos. Y Manu estaba cinco y siete años abajo, estaba siempre en el medio", prologa Jorge, uno de los protagonistas de la anécdota que brilla en "Jugando con el Alma", la serie documental sobre la Generación Dorada que está disponible en la plataforma Netflix.

"Teníamos una especie de mesa de ping pong y le ganábamos siempre, 11-0, 11-0, no le dábamos ningun tipo de concesión. Y ahí empezó a sentir lo que era sufrir por perder, se fue haciendo muy competitivo", describe Leandro el rigor del que era víctima el Manu todavía desconocido. Que usaba esa "energía" para potenciarse. "Terminaba primer año e iba a buscar el boletín mío de primer año y comparaba. 'Le gané por 0,25 a Seba y 0.80 Leandro', se ponía contento", continúa Leandro.

"Estaba muy atento al tema de las comparaciones. Hoy lo considero… insalubre, pero estaba todo el tiempo así", acepta #ElPibeDe41 en el programa. Entonces cultivaba una competencia interna en el club con Pepe Sánchez, de mayor envergadura física y con condiciones innatas más desarrolladas en el final de la niñez y el inicio de la adolescencia.

Es en esa instancia donde Gabriel Colamarino, uno de los entrenadores de aquel Bahiense del Norte con dos gemas en crecimiento, el que le abrió la puerta a una ocurrencia de Yuyo, el papá de Manu, preocupado por ese retoño obsesivo que sólo pensaba en devorarse la pelota naranja y muchas veces rebotaba.

"Un día me dice, 'mirá, no te tendría que hablar de esto, pero te estoy hablando como padre. Manu, se entrena mucho… Y Manu no va a llegar como los hermanos. Va a tener que estudiar", soltó Colamarino, con la evidencia de la enorme carrera del menor de los Ginóbili que transforma en anécdota risueña la historia.

Carlos Sánchez, papá del ex base NBA, también fue depositario de la inquietud de Yuyo. "Charlando con el padre de Manu, me dice: 'Yo estoy preocupado, porque él dice que va a ser bueno y nunca va a ser como los hermanos".

"Sentía que tenía una desventaja física tremenda. No tenía ni la fuerza, ni la velocidad, ni el salto. Y forzaba situaciones que no estaba preparado para afrontar. Me hablaba al espejo y me insultaba, me desafiaba, me recriminaba. Y otro día me alentaba", narra en la serie el propio Ginóbili.

Pues bien, en realidad, Jorge tuvo razón. Manu debió estudiar… la manera de ser cada día mejor. Y lo logró, edificando una carrera que se estiró durante 23 años, 16 temporadas en la NBA con San Antonio Spurs, cuatro anillos de campeón en sus manos, una medalla de oro y una de bronce en Juegos Olímpicos y un subcampeonato del mundo con la selección argentina, en la etapa más gloriosa de su historia.

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