(Foto Baires)
(Foto Baires)

Después de la sufrida victoria en el José Amalfitani ante San Martín de Tucumán, Vélez tuvo otro duro examen en su visita a Córdoba. El partido frente a Talleres se le presentó mezquino para el Fortín, dado que el combinado local mostró una actitud agresiva desde el comienzo para revertir la imagen que había dejado en la derrota con Unión de Santa Fe.

Un grosero defensivo, en donde Alexander Domínguez expuso sus limitaciones contra el palo, le permitió al conjunto de Vojvoda ponerse en ventaja a los 12 minutos. La tarde no se presentaba de la mejor manera para el Gringo Heinze, sobre todo después del penal que falló el Monito Vargas que convirtió a Herrera en una de las figuras de la jornada. En el Mario Alberto Kempes sólo se bailaba cuarteto con sabor a fernet.

En el complemento los porteños cambiaron la actitud y buscaron el empate con la velocidad de Bouzat, pero el palo evitó la conquista del bahiense. En la calurosa tarde cordobesa, el descanso le había hecho bien a Vélez.

Fue a la salida de un lateral donde el Fortín encontró la llave del gol. El centro de Giménez y la precisa definición de Cufré conformaron la ecuación para que el 1 a 1 silencie a los fanáticos que se refugiaban en la sombra de las tribunas.

Con la repartición de puntos los porteños quedaron más conformes que los cordobeses porque evitaron la derrota y siguieron con el objetivo de sumar para esquivar la zona del descenso. La muestra de carácter para revertir las adversidades fue un claro argumento que entusiasma al pueblo velezano de cara al futuro. El equipo que se atreve a pelear por el mote del sexto grande quiere evitar la humillación que podría significar la caída a la B Nacional.

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