Salideras, piratería y tráfico de drogas: las escandalosas escuchas que desnudan los negocios de la barra de Boca

En la causa por el doble crimen narco de Unicenter, el Tribunal descubrió a través de la intervención de los teléfonos una increíble cantidad de delitos que cometía una facción importante de la barra de Boca
El “Pelado” Ovejero y el “Zurdo” Moreira, los condenados por el crimen de Unicenter que abrieron las puertas de la intimidad de La Doce

Mientras ellos se presentan como los dueños de la pasión y los más fieles seguidores de una camiseta, la realidad muestra a cada paso que las barras bravas son asociaciones ilícitas. Diez días atrás, el Tribunal Oral Uno de San Martín condenó a dos capos de La Doce, Jorge El Zurdo Moreira y Víctor Hugo El Pelado Ovejero, como los ejecutores del famoso doble crimen de Unicenter el 24/7/08, cuando dos colombianos fueron asesinados en el marco de una guerra entre clanes. Y, este viernes, el Tribunal dio a conocer en una resolución de 106 fojas los fundamentos de la sentencia, y en 20 de ellas se transcriben las escuchas telefónicas que dejan en claro no solo la interna que tenía por entonces La Doce, sino además una cantidad de delitos indeterminados que cometían los barras de Boca. Y hay de todo como en botica: salideras bancarias, robos a mano armada a locales de prestigiosas cadenas y joyerías, piratería del asfalto, narcotráfico y contactos policiales para liberar zonas y poder delinquir sin problemas. Espeluznante.

La investigación toma escuchas a partir de fin de julio de 2008 y comienzan gracias a un llamado anónimo al 911, donde una persona que jamás pudo ser ubicada dio los datos precisos de los barras que habían sido contratados como sicarios. Es más: se sospecha que fue una entrega de un sector de la barra para alejar al otro de la tribuna. Por entonces, los dueños del paravalanchas eran Mauro Martín y Maximiliano Mazzaro. Y el que oficiaba como tres, pero les peleaba el poder era Richard Willam Laluz Fernández, alias el Uruguayo, quien también fue a juicio acusado de autor intelectual de la masacre de Unicenter, pero terminó absuelto.

Desde aquel anónimo, la fiscalía trabajó sobre la hipótesis barra. Primero infiltró a un policía identificado como Eduardo O., quien había trabajado en el triple crimen de General Rodríguez e hizo un análisis con informantes sobre la situación de la barra y su participación en los asesinatos. Después un alférez, Marcelo C., ratificó varias circunstancias tras participar de un almuerzo en el club Comunicaciones donde había barras de Boca. Pero lo más importante fueron las escuchas que hizo la DDI de San Isidro. Buscando pruebas del crimen de Unicenter, se encontraron con un sinnúmero de delitos que llevaban hacia la facción de La Doce que tenía su poder en Barracas, Parque Patricios, Avellaneda y otras zonas del Sur del Conurbano.

"A partir de la intervención telefónica original surgían conversaciones vinculadas con el hecho y otras cuestiones. Hablaban de armas, de cometer robos a mano armada, hablaban de sicariato", se lee en el inicio del fallo. Y bajo el ítem "Actividades delictivas en general con la barra brava de Boca Juniors" se enumeran hechos, como un robo al local de la cadena Cheeky ubicado en Quilmes, otro a una sucursal de la firma Frávega, una salidera por una suma de 227.000 pesos con un dato obtenido por una "fuente judicial", producida tras el cobro de un juicio en la sucursal del banco Ciudad ubicado en Corrientes y Uruguay de la Capital; otras dos salideras, una en Quilmes y otra en el microcentro por un monto millonario, y lo más inquietante: cómo esta última termina con uno de los barras presos y cómo se arregló la liberación gracias a un presunto pago a la comisaría Primera, que tenía jurisdicción sobre esa zona.

La escucha en la que se advierte la preparación de un atraco a un camión

No es la única mención a arreglos con la Policía: en el marco de la guerra interna de la barra de Boca, hay varias intervenciones telefónicas donde se dice que ya se arregló con el jefe de los operativos de los partidos en la Bombonera y con un policía de la División Eventos Deportivos para liberar zonas o arreglar plantarles pruebas a los rivales por el poder del paravalanchas. Así, por ejemplo, entre la página 56 y 58 de la resolución se leen escuchas telefónicas entre el Pelado Ovejero y una persona identificada presuntamente como Horacio Enrique, alias el Ninja, quien fuera barra de Boca, estrella del arte marcial MMA y custodio de varios famosos. El siguiente es un extracto.

Horacio: "Estoy re rabioso, los mato, les mandaron fotos del Pinta (apodo que también pertenecería al Uruguayo Richard) a la Policía. No se puede ser tan hijo de puta. A partir de ahora no confío en nadie más, primero te arranco los ojos y después te pregunto. Lo mandaron en naca. Pero no pasa nada, tenemos todo arreglado con la Primera.

Ovejero: Mauro lo mandó hasta la japi. Vos sabés que yo tengo mis contactos. Esto me viene de la Policía.

Horacio: Ya está, ahora hay que arrancar con el Pinta para agarrar la barra. A mí del club me quieren y ya no tengo causas, a mí me limpiaron todo la semana pasada para poder sacar la visa. Vamos a llevar gente para fijar la espalda, sicarios, amigos míos.

Ovejero: Así te quiero papá. La barra es tuya y del Pinta. Ahora nos vemos allá.

Al instante Ovejero habla con la mujer diciéndole que no va a poder ir a buscar al hijo porque "tengo que ir a la cancha porque va a haber quilombo, la barra la va a agarrar Horacio y ahí yo tengo una mensualidad, muy buena plata".

A continuación se transcribe en la resolución otras escuchas entre el Zurdo Moreyra, el Uruguayo Richard, el Pelado Ovejero y otro barra apodado Geme donde se habla de dos atracos de piratería del asfalto y un galpón en Avellaneda para guardar el botín.

"Un amigo me pasó el dato para mañana. Salen llenos de mercadería. Ropa Adidas y repuestos de Renault. Van por la Calchaquí hasta 12 de octubre. Hay siete semáforos como para carretear. Tené un pisito grande que el camión sale en tres horas", se escucha en la charla.

Si asusta ver con la impunidad que los barras se manejan hablando de robos, salideras o sicariatos, también eriza la piel cuando se refieren al narcotráfico. Ahí Ovejero habla con otro barra apodado Polaco sobre un negocio de droga traída de Brasil que no salió como esperaba. "Tengo 30 lucas en la calle y encima toda esta mierda que es intomable, porque si fuera buena por lo menos me la tomaría yo y estaría más contento", dice el Polaco.

Una salidera bancaria en preparación, según se deduce en las escuchas

También hay escuchas donde queda claro cómo marcan gente para salideras. Así se escucha a uno de los barras decir "retira 227. ¿Va el número no? Está con un bolso de cuero grande, con traje gris, camisa blanca, un poquito más alto que yo, un poco gordito, corbata anaranjada, con pintitas eh", para que agarren a la víctima en la calle después de salir del banco. Y como es la sucursal donde se pagan las cuestiones judiciales del banco Ciudad, queda claro que el dato sale de un juzgado que el barra no precisa. También hay escuchas sobre robo de automotores, a joyerías y venta de pistolas automáticas. Un combo letal que mezcla barras con delitos indeterminados y que según los investigadores es tan solo la punta de un ovillo que se extiende como mancha de aceite por todas las barras bravas argentinas.

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