"Y pegue, Delpo, pegue": el aliento de los hinchas en el buffet del club en el que se formó Del Potro, en una Tandil desierta

Infobae presenció la final entre la "Torre" y Djokovic en la intimidad de las instalaciones que lo moldearon como profesional: la "barra" de los chicos que lo tienen como ídolo y el lema que no se borra con la derrota

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Llueve y hace frío en Tandil, pero el buffet de Independiente de Tandil es la sucursal del averno. Mate y bizcochitos matizan las tensiones. El partido, la final del US Open, comienza con alrededor de 60 personas alentando, pero a medida que avanza el juego las sillas se van llenando hasta que el salón se llena de espectadores de pie, incluida la ex tenista Mariana Pérez Roldán y su familia.

En el segundo set, casi una centena de fanáticos gritan "y pegue, y pegue, y pegue Delpo pegue" o "Delpo, mi buen amigo, esta campaña volveremo' a estar contigo". Los más osados, en los mejores momentos, se animan al "es para Roger que lo mira por TV", en alusión a Federer, la leyenda que cobra de rebote en los hits. El club que vio formarse a Juan Martín del Potro vibra con su segunda definición en el Abierto de Estados Unidos ante Novak Djokovic en una ciudad que queda desierta desde alrededor de las 16, una hora antes de la hora de inicio del juego.

Es lógico, la casa de la mejor raqueta argentina, de uno de los tenistas que propició el título en la Copa Davis en 2016, del hombre que consiguió colarse en el podio del ranking ATP, sufre, disfruta, vibra con sus pasos, máxime en una instancia tan importante.  "Es el mejor tenista que dio Tandil. Es muy humilde, un monstruo. Toda la ciudad lo quiere y apoya. Entré a trabajar a las 5 de la mañana para poder ver el partido. Mi señora fue al supermercado temprano, todos hicimos cosas a las apuradas para poder esta frente al televisor a las 17″, le cuenta a Infobae, Jorge, taxista y fan.

Los preparativos para ver al ídolo de la ciudad (Foto: Lihue Althabe)
La “barra”, con mayoría de chicos de entre 7 y 12 años (Foto: Lihue Althabe)

En el club de Delpo la mayoría de los integrantes de la barra son chicos de entre 7 y 12 años, miembros de la escuelita que sueñan con heredar su martillo, ese que perfeccionó con Marcelo Gómez, entrenador de la Torre cuando aún era una promesa.

En la previa del duelo, el Negro contó: "En 2009 la final cayó un lunes, me acuerdo que la gente dejó de trabajar para ver el partido. Nunca vi a Tandil recibir así a un deportista en la historia, y eso que tenemos deportistas de muy alto nivel que han conseguido muchas cosas. Yo era más joven y lo vi en el club. Cuando ganó me tiré al piso y salí a correr por la calle. Hoy estoy más grande pero los nervios son los mismos. Todo Tandil está en un estado de locura y eso lo logra él nada más".

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Osvaldo Dadiego, presidente de Independiente de Tandil, se tatuó la sonrisa. Y la muestra ante las cámaras de TV y la presencia de Infobae durante el partido de su pollo. "Es un honor que una estrella a nivel mundial como Del Potro haya surgido de este club y nos represente. En 2009 fue una locura. Delpo es un referente para todos los chicos que tenemos en la escuelita del club , es su ídolo", le lustra el sitio en el trono.

Djokovic se pone dos sets a cero y las esperanzas, cómo no, flaquean. Pero una tenista que supo ser profesional como Mariana Pérez Roldán no se permite bajar la persiana. "En el tenis hasta que los jugadores se dan la mano, nada está terminado, advierte". "Tandil es cuna del tenis nacional, estamos acostumbrados a tener a muchos chicos, pero Juan Martín es un ejemplo, después de pasar por cuatro operaciones y estar en el nivel en el que está…" subraya.

La pantalla en la que los aficionados observaron el encuentro (Foto: Lihue Althabe)

El clima después del triunfo de Novak Djokovic, de que el crédito de Tandil no lograra su segundo Grand Slam no era el de una fiesta. Pero tampoco decayó hasta el subsuelo. Hay cánticos de aliento, como siguiera jugando. Porque Delpo les regaló a sus coterráneos otra semana para sentirse orgullosos. Porque saben que seguirá llevando nol nombre de la ciudad por el mundo. Incluso a los vecinos, como los 15 compañeros de colegio, la "banda del salamín" o "los revoltosos" que lo respaldaron desde un palco durante todo el certamen.

"Acá en Independiente enseñan que un campeón no es el que gana, sino el que entra a una cancha de tenis a dejarlo todo", le explican a Infobae los fanáticos. Saben que, más temprano que tarde, volverán a juntarse en el club, paralizarán la ciudad, para volver a gritar por Delpo.

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