Ha pasado una nueva fecha de la Superliga y vamos a comentarla. En el infierno de esta jornada vamos a hablar de lo rápido que pasamos del blanco al negro. De repente, Boca tenía un año y ocho meses de puntero, 617 días, y era todo positivo. Y ahora, porque jugó mal en cancha de Quilmes contra Estudiantes y perdió, empezamos a decir que el equipo se cae, que le faltó energía, que quizás el viaje a Barcelona lo complicó, que jugó con un falso 9 como hizo Sampaoli en el Mundial…

Y ahora tenemos estadística negativa, porque Boca ahora no gana de visitante y es el dato que empieza a valer; no lo hace desde febrero ante Banfield, 1-0; contra un Banfield alternativo porque jugaba Copa. Fue hace mucho ya. Y todo lo positivo, por un resultado, pasa a ser negativo.

Y no sólo en la prensa, en la opinión pública; hasta en los jugadores. Porque Leonardo Jara, que es un futbolista que participó en casi todos los partidos de Boca, dijo "así no podemos ganar la Copa". Y Guillermo Barros Schelotto, que siempre es muy atento con la prensa; una vez que pierde, dice que está disfónico. ¿Cómo puede ser que todo cambie, que gire el viento y del clima cálido pasemos al frío total? Eso es lo que pasó en Boca y no puede suceder. Es un poco lo que nos pasa a los argentinos como país: de lo bueno a lo malo, en poco tiempo.

Vamos ahora al cielo con Rosario Central. Porque jugó dos partidos, ganó dos. De 26 equipos, sólo uno ganó los dos partidos, es Rosario Central. De la mano de Bauza, con poco, digamos que jugó bastante bien, pero ganó ajustadamente los dos partidos, con pelotas paradas ejecutadas pro el Colo Gil, una conectada por Caruzzo, la otra por Zampedri. La verdad es que me alegra que alguien se sume al lote de los favoritos, porque me da la sensación de que la Superliga es de cuatro equipos, los cuatro grandes. Y no sumo a San Lorenzo porque este año no se armó para ser campeón.

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