La iniciativa de Scholas tuvo como protagonista a René Houseman, cuando el departamento de arte de la fundación creó un ciclo llamado "La jugada más bella". En el mismo se lo ve al Loco en una faceta desconocida con pincel en mano.

"Le pedimos a alguien que gambeteaba en el aire que nos pinte". La frase con la que se inicia el cortometraje no da lugar a dudas. El wing volaba. Como él mismo lo aclara, jugaba para divertirse, entraba a jugar al fútbol.

En un contexto en el que el tango, el boxeo, el Ducó, los murales y las calles empedradas decoraron a la perfección el barrio de Parque Patricios, Houseman se animó a pintar su mejor obra: "Fue una que hice contra All Boys. Fue la más fea también. Arranqué de mitad de cancha, amagué que iba a buscar un pelotazo y piqué".

Lo llamativo es que el Loco no escogió una acción que haya terminado en gol. Su relato en el desenlace dejó un final abierto para la comedia y el suspenso: "Gambeteo a uno y dejo al arquero en el camino, pero cuando la quiero pisar, la pelota me pega en la punta y se me va afuera con todo el arco solo. Vacío. Íbamos 0 a 0… Menos mal que ganamos, porque sino era boleta. No me salvaba ni Bonavena".

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