Racing, la gran pasión de Emilio Disi
Racing, la gran pasión de Emilio Disi

La sonrisa que les sacó a todos los argentinos con humor, será la misma que se le dibujará a él cuando se entere en su eterno descanso de que Racing fue uno de los primeros en recordarlo apenas se conoció su desaparición física. Es que la pasión que Emilio Disi tenía por la Academia trascenderá cualquier muerte, romperá todos los límites de la lógica.

El histórico humorista argentino murió a los 74 años luego de una extensa pelea contra el cáncer de pulmón. Allí permanecerá el recuerdo indeleble de su sonrisa en el Cilindro con la camiseta de Racing, cuando pasó por el club a contar los detalles de su amor por esa institución desde el primer día de vida.

"La primera foto que tengo de mi vida es en el carnet de Racing. Mi viejo me traía a todos los partidos de local y me sentaba contra la pared que da a la platea. Veníamos tempranísimo y veíamos a la Tercera, a la Reserva y a la Primera. Era nuestra salida del domingo", rememoró en una entrevista que le realizó el sitio oficial del club en el 2016.

Siempre sonriente, el actor se sumó a una propuesta del club de contar la vida de los hinchas famosos y su relación con la celeste y blanca. Su padre José Luis, cuando llegó a Buenos Aires desde Cuba, vio una bandera con los colores de la Academia y se enamoró. La pasión se expandió por toda la familia.

“Una vez, jugando para la novena de San Lorenzo, le hice un gol a Racing”, recordó
“Una vez, jugando para la novena de San Lorenzo, le hice un gol a Racing”, recordó

Disi se describió como un futbolista "habilidoso" que se destacaba porque "le pegaba con las dos". El sueño de ser futbolista permaneció intacto durante mucho tiempo: "Aprendí a jugar en una calle de empedrado. Tenías que jugar sí o sí porque la pelota picaba para cualquier lado. No está en ningún lado, pero, una vez, jugando para la novena de San Lorenzo, le hice un gol a Racing en el Gasómetro, delante de 50 mil personas".

El anhelo de pertenecer a su club se cumplió en parte cuando se incorporó por una temporada a las categorías menores de la entidad de Avellaneda. Luego emigró a San Lorenzo hasta que finalmente la actuación se apoderó de su vida.

A partir de se momento, su relación fue absolutamente como hincha: "Soy sincero y reconozco que soy un hincha muy cagón. Cuando juega Racing, pongo la televisión hasta que arranca. Cuando el referí toca el pito, cambio de canal. Calculo el tiempo y, a los 45 minutos, lo prendo a ver cómo va. Si hay goles, los veo; y, si vamos perdiendo, no miro más. Y hago lo mismo en el segundo tiempo".

Su argumento para tal comportamiento se debe a que su fanatismo le ganaba a la lógica. "Si lo veo en directo, creo que me puede dar un infarto. Soy capaz de putear, de pararme a cabecear y de ponerme a gambetear delante de la pantalla", había reconocido.

Hoy, cuando se conoció la triste noticia de su muerte, Racing fue uno de los primeros en darle la despedida del mundo terrenal y brindarle la bienvenida al planeta de la memoria imborrable.

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