Ya habían pasado más de dos años y el lamento tenía la dimensión del primer día: "Sigo pensando por qué no rompí el arco", decía Emmanuel Gigliotti en 2016, cuando el penal que Marcelo Barovero le había atajado en 2014 ya era historia de archivo pero a sabiendas de que aquel momento le había cambiado la vida… y no para bien.

El Puma, que había llegado al Boca de Bianchi en julio de 2013 tras destacados pasos por All Boys, San Lorenzo y Colón, entre otros, reconocía en su presentación en el Xeneize: "Es el paso más importante en mi carrera, por eso tomé la decisión de venir a Boca".

 
(Getty)
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Hasta ese jueves 27 de noviembre de 2014, el Puma había sido importante en el club de La Ribera. Llevaba marcados 23 goles en 64 partidos pero llegó esa noche de la revancha de la semifinal de la Copa Sudamericana entre River y Boca en el Monumental que le pondría fecha de vencimiento a su estadía en el club. Tras el famoso parapam Gigliotti sólo jugó dos partidos más en Boca (contra Lanús y Gimnasia, por el torneo local) y le tocó el exilio. Aquello había sido imperdonable y se fue al Chongqing Lifan. Pareció irse del mundo, en realidad.

Desde entonces su nombre había quedado ligado a la burla, al chiste, a las cargadas. Pero dicen todos que el fútbol siempre da revancha y él la tuvo. En China jugó 56 partidos y marcó 24 goles. En un receso brindó una nota en la Argentina y manifestó sus ganas de volver. Lo fue a buscar Independiente y el delantero dijo que sí. No sabía que a partir de esa respuesta su vida volvería a cambiar, esta vez para bien.

Emmanuel Gigliotti, durante la final de la Copa Sudamericana 2017 entre Independiente y Flamengo en el Maracaná (REUTERS/Pilar Olivares)
Emmanuel Gigliotti, durante la final de la Copa Sudamericana 2017 entre Independiente y Flamengo en el Maracaná (REUTERS/Pilar Olivares)

Fue presentado en el Rojo allá por febrero de 2004. "El jugador argentino está acostumbrado a la presión. Sabemos que hace bastante que no se logra un campeonato, pero es necesario el apoyo de la gente y nosotros tenemos que demostrarlo en la cancha", decía.

(EFE)
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En el club de Avellaneda tampoco parecía encontrar su mejor nivel pero Ariel Holan lo respaldó, lo sostuvo y lo transformó en campeón como figura. Anoche, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Emmanuel Gigliotti encontró la revancha en el torneo que le había quitado casi todo su prestigio tres años antes. Ahora sí, por fin, el parapam quedó atrás.

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