Fueron 12 toques los que cambiaron la historia futbolística de Chile contra la Argentina el 15 de octubre de 2008. Ponce, Pablo Contreras, Medel, Mark González, Marco Estrada, Matías Fernández, Marco Estrada, Beausejour, Medel, Carmona, Medel, Orellana. Gol. Fue un derechazo cruzado ante el que Juan Pablo Carrizo nada pudo hacer. Fue el 1-0 definitivo con el que los trasandinos vencieron a la Selección por primera vez en muchos años. Aquella noche en Santiago, los dirigidos por Marcelo Bielsa pasaron de ser los eternos derrotados a temidos. David frente a Goliat.

Y vaya descalabro que se armó entonces. Argentina perdió aquel partido en Santiago. Tras la derrota, Lionel Messi declaró que el equipo no sabía a lo que estaba jugando. La interna de la Selección había explotado. Durante las primeras horas del día siguiente, 16 de octubre, trascendió que Alfio Coco Basile no seguiría como entrenador del equipo nacional. Pasadas las 21, su salida se hizo oficial en la voz de Ernesto Cherquis Bialo. El DT había presentado su renuncia en medio de rumores de poco (acaso nulo) apoyo de sus dirigidos.

En Chile todo era fiesta. El primer enfrentamiento por Eliminatorias entre ambos había sido en 1958 con triunfo de Argentina por 2 a 0. Luego vinieron otros ocho: Argentina 4 – Chile 0 (1958), Argentina 1 – Chile 1 (1998), Chile 1 – Argentina 2 (1998), Argentina 4 – Chile 1 (2002),  Chile 0 – Argentina 2 (2002), Argentina 2 – Chile 2 (2006), Chile 0 – Argentina 0 (2006), Argentina 2 – Chile 0 (2010). 52 años pasaron. Pesados, frustrantes. Hasta que llegó el inolvidable 15 de octubre de 2008. Solo para entender qué significo aquello vale un apodo. A Fabián Orellana, autor del gol del triunfo, le llaman desde entonces El Histórico.

"Aquel fue el gol más importante de mi vida. Toda mi familia y todo Chile estaba contento. Salió en todos lados, ya que nunca le habíamos ganado a Argentina y fue bastante bonito", comentó al respecto el jugador que hoy milita en el Valencia de España. "Fue lindo ver a todo Chile celebrando", añadió.

Se habían jugado hasta entonces 81 partidos entre Argentina y Chile de los cuales 54 terminaron con triunfo albiceleste, 22 fueron empate y en apenas 5 hubo victoria de los trasandinos. Así, la celebración del triunfo fue proporcional al sufrimiento por una espera desesperada.

A partir de entonces todo cambió. Los seleccionados volvieron a enfrentarse en seis oportunidades más, dos de las cuales fueron nada más y nada menos que en finales de Copa América. La primera, el 4 de julio de 2015, cuando los de Jorge Sampaoli vencieron a los Gerardo Martino por 4-1 en la tanda de penales tras igualar 0 a 0 en tiempo reglamentario y luego extra.

Un año después, la debacle. La confirmación de que Chile ya no se sentía menos sino todo lo contrario. El partido por el título de la Copa América Centenario disputado el 26 de junio de 2016 también se definió por la pena máxima y allí los transandinos ganaron 4 a 2, ya con Juan Antonio Pizzi como DT.

(AP)
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Luego, la debacle. Ahora el turno de la renuncia, como en 2008 con Basile, fue de Lionel Messi con su recordado "se terminó para mí la Selección". El estupor volvía denso el aire en la Argentina. El rosarino, envuelto en los demonios de la derrota (una más) con el equipo argentino, agregaba: "Ya lo intenté mucho, me duele más que a ninguno no poder ser campeón con Argentina, pero es así, no se dio y lamentablemente me voy sin poder conseguirlo".

La decepción de Messi tras haber perdido una nueva final (AFP)
La decepción de Messi tras haber perdido una nueva final (AFP)

La de hoy será una historia nueva (desde las 20:30) pero acaso tan importante como aquel partido de 2008 o incluso como los de las finales. Argentina recibirá a Chile en el estadio Monumental sin mucho más margen que ganar. Está 5° en la tabla de clasificación al Mundial de Rusia 2018, con 19 puntos. Si así terminaran las Eliminatorias, los de Edgardo Patón Bauza deberían jugar un repechaje. Un escalón arriba aparece Chile, con un lugar asegurado en la máxima competencia, con 20 unidades. El triunfo significará gran parte del pasaje a la cita ecuménica para aquel que lo logre. Cierto es que ahora Argentina juega con Chile con otro carácter, con el orgullo herido (tal vez con bronca) y eso, claro, puede ser un arma de doble filo.