Un atisbo a la televisión del futuro

El experto en comunicación de la Universidad Camilo José Cela plantea que, si bien el ascenso de las plataformas de streaming es indudable, la televisión lineal mantiene su poder, como demostraron los 17,1 millones de espectadores que vieron la entrevista de Oprah Winfrey con los duques de Sussex

La televisión atraviesa cambios: tres de cada cuatro internautas están suscritos a plataformas de streaming como Netflix, Amazon o HBO. (EFE/Sedat Suna)
La televisión atraviesa cambios: tres de cada cuatro internautas están suscritos a plataformas de streaming como Netflix, Amazon o HBO. (EFE/Sedat Suna)

La televisión situada frente al sofá de la sala sigue gobernando nuestras horas de ocio frente al resto de pantallas. Sin embargo, algo ha cambiado —y seguirá cambiando—: qué consumimos a través de esa pantalla.

Antes la televisión tradicional —la conocida como emisión lineal, la de toda la vida— tuvo hegemonía plena. Pero la pandemia de COVID-19 ha impulsado el cambio de lo que hacemos ante el televisor. Según un estudio de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación de España, tres de cada cuatro internautas están suscritos a alguna plataforma de streaming (Netflix, Amazon, HBO, etc.), uno de cada tres utiliza la televisión para conectarse a internet y usa más programas o aplicaciones que antes del confinamiento.

Netflix es el rey, por ahora, entre los servicios de streaming aunque nunca nadie imaginó el éxito que tendrían otras plataformas como Disney+, que en poco más de un año ha conseguido más de 100 millones de suscriptores. A la larga lista de plataformas de video se sumarán en breve otras, como HBO Max. ¿Hay hueco para todas?

De la “contraprogramación” a la “superprogramación”

La variedad de competidores es tan enorme que una de las preguntas es si existe un mercado para todos.
La variedad de competidores es tan enorme que una de las preguntas es si existe un mercado para todos.

Las cadenas de televisión tradicionales antes se “contraprogramaban” unas a otras en su emisión lineal. Pero Elena Neira, profesora de Comunicación, asegura que hemos pasado de la “contraprogramación” de contenidos a una “superprogramación”, donde cada plataforma ofrece programas tan variados y numerosos que es imposible verlos todos. Es la estrategia para conseguir nuevos suscriptores y mantener a los que ya tienen.

Tanto las plataformas de video como la televisión tradicional comparten algo relevante. El usuario busca un contenido para convertirse en un receptor pasivo durante la duración del programa. Bruce Owen, especialista en políticas públicas estadounidense, ya advirtió en The Internet Challenge of Television que el telespectador de internet no busca interactividad, porque es placentero ser un simple receptor pasivo: traducido, eso alude al lujo de ver la tele tumbados en el sofá.

Lo que sí está cambiando es la forma de buscar esos nuevos contenidos. El primer mando a distancia sin cables surgió en 1955 y se llamaba Flash-matic.

Actualmente, los mandos han evolucionado en diseño pero ahora en lugar de números también nos encontramos con los logotipos de las plataformas de streaming. Es posible que la evolución lógica y natural en la relación entre el espectador y la televisión se encuentre en los teléfonos inteligentes o en la voz, aunque por el momento nos resulta más cómodo recurrir al mando con teclas físicas.

Mientras tanto, las plataformas de televisión de pago tradicionales también integran todo el catálogo de las apps contratadas en el dispositivo que tienen los usuarios en casa para unificar en un lugar toda la oferta.

La televisión tradicional lineal convivirá con los nuevos videoclubs online y seguirá existiendo no solo para mostrarnos eventos o programas en directo. Hay espacio para todos. Y me remito a los 17,1 millones de espectadores que se sentaron delante de sus pantallas a la misma hora para ver en la CBS la entrevista grabada de Oprah Winfrey a Meghan Markle y el Príncipe Harry: eso demuestra que la televisión lineal sigue teniendo poder de convocatoria.

The Conversation

Publicado originalmente en The Conversation.

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