Buscan reabrir la antigua Confitería Del Molino, una de las más antiguas de Buenos Aires (Guille Llamos)
Buscan reabrir la antigua Confitería Del Molino, una de las más antiguas de Buenos Aires (Guille Llamos)

Inaugurado en 1916 frente al Congreso de la Nación, el Edificio El Molino -que fue por décadas una de las confiterías más emblemática del país- tendrá su propia fiesta artística, ya que durante el jueves y el viernes se realizará una Jam de Dibujo, que recrearan los aspectos arquitectónicos del espacio.

La cita, de 15 a 18, reunirá a dibujantes, ilustradores y artistas, a razón de 25 participantes por día, quienes de esta manera se unirán a la celebración de su 103° aniversario. La convocatoria fue realizada por Josefina Jolly y entre los artistas que ya confirmaron su presencia se encuentran Fede Tessa, Ana Laura Perez, Eliana Iñiguez, Sofia Wiñazki y Gonzalo Trejo.

La actividad se llevará a cabo dentro de la confitería ubicada en planta baja y el salón de fiestas del primer piso. Los dibujos que se realicen ese día serán exhibidos durante el evento aniversario a organizarse durante el mes de julio.

Inaugurada en 1916, la confitería contaba con vitrales, mármoles y detalles únicos en bronce y cristalería (Guille Llamos)
Inaugurada en 1916, la confitería contaba con vitrales, mármoles y detalles únicos en bronce y cristalería (Guille Llamos)

Los materiales de dibujo permitidos son libreta/bloc de papel/cuaderno, lápices de madera o mecánicos, marcadores/fibras con tapa, crayones, biromes y tabletas para dibujo digital.

No está permitido el uso de pinturas líquidas en todas sus formas, óleos, acuarelas, acrílicos, tintas, témperas, médiums, pinceles, pigmentos, tinta china, sacapuntas (excepto que cuenten con un contenedor para alojar los residuos) y adhesivos.

Durante la visita se podrán tomar fotografías libremente, si bien se recomienda evitar el uso de flash. En las redes sociales se utilizará el hashtag #DibujosDelMolino con el fin de que los visitantes compartan su experiencia a través de sus ilustraciones y fotos.

Un poco de historia

La emblemática Confitería del Molino había comenzado a funcionar en el edificio ubicado en la esquina de las avenidas Rivadavia y Callao en el año 1916 y su cierre definitivo se produjo en 1997.

La historia comienza a fines de 1800, cuando dos pasteleros de origen italiano, Constantino Rossi y Cayetano Brenna, abrieron en Rodríguez Peña y Rivadavia la Confitería del Centro, que en 1866 pasó a llamarse Antigua Confitería del Molino, como un homenaje al Lorea, el primer molino harinero a vapor en la ciudad.

La cocina de la Confitería del Molino funcionaba en el subsuelo (Archivo General de la Nación)
La cocina de la Confitería del Molino funcionaba en el subsuelo (Archivo General de la Nación)

Los italianos, entonces, decidieron salir a buscar inmuebles por la zona y en 1904 compraron uno ubicado en la esquina de Rivadavia y Callao. Su creación incluyó muebles especialmente traídos desde Italia, con cristalería de primera línea, detalles de mármol colosales, vitrales, manijas y terminaciones de bronce.

El 9 de julio de 1916 abrió finalmente sus puertas, con bar, salón de ventas y dos salones de fiestas para eventos especiales. En 1930 la Confitería del Molino vivió uno de los momentos más duros de su historia: durante los días del golpe de Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, el lugar sufrió un incendio.

Además de una gran cantidad de figuras de la política, por el espacio circularon Niní Marshall y Libertad Lamarque concurrían a los fastuosos salones del establecimiento y también los autores Oliverio Girondo y Roberto Arlt, quienes además escribieron sobre el lugar. Carlos Gardel,   el jockey Irineo Leguisamo y poco antes del cierre de la confitería, que ocurrió en febrero de 1997, la cantante Madonna, de visita por el país, grabó un videoclip en sus instalaciones.

Tras el cumplimiento del procedimiento expropiatorio mediante la Ley 27.009, aprobada en el año 2014, se transfirió el tradicional edificio porteño al Congreso de la Nación. La Comisión Administradora del Edificio del Molino, creada por dicha ley, tomó posesión en julio del año pasado y comenzó una serie de tareas de recuperación de este ícono del estilo Art Nouveau, que fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1997.

La ejecución del Plan de Restauración Integral del Edificio del Molino –RIEM- incursiona en un abordaje poco habitual de la gestión patrimonial, que contempla la dimensión material e inmaterial de los bienes culturales, desde la multidisciplina y la pluralidad política, con el compromiso de involucrar la participación de la comunidad.

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