Giuliano Carmignola
Giuliano Carmignola

Hubo un tiempo en que Las cuatro estaciones de Vivaldi no existían. O, mejor dicho, en que aún no se habían convertido en la música más famosa, en el acompañamiento de infinidad de películas, cortos publicitarios y programas televisivos. La primera grabación en disco –en rigor, un álbum con seis discos de 78 rpm grabados en ambas caras que contenían una adaptación para gran orquesta– fue realizada en 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, por Bernardino Molinari, el músico oficial de Mussolini. Unos 25 años después, el compositor argentino Juan Carlos Paz anotaba, en su cuaderno de memorias: "Concierto del Mozarteum. I Musici. 4 Estaciones. He perdido la cuenta pero ya deben ser más de doscientas". El exceso había logrado lo imposible: que se perdiera de vista que se trataba de uno de los conjuntos de obras más originales, atípicos y dramáticamente expresivos de la historia.

CARMIGNOLA Y LOS VIENTOS FURIOSOS DE EL VERANO, DE VIVALDI

El lunes 22 y el martes 23 de abril el Mozarteum de Buenos Aires vuelve a programar este ciclo de cuatro conciertos para violín, cuerdas y bajo que refieren a su vez a cuatro sonetos. Las circunstancias, la orquesta y el solista de violín que la dirige convierten a esta ocasión, sin embargo, en única. La Orquesta Barroca de Venecia es uno de los ensambles más importantes de la actualidad y Giuliano Carmignola, cuya reciente grabación de las Sonatas y Partitas para violín solo de Johann Sebastian Bach acaba de ser elegida como disco del mes por la revista especializada Gramophon, en Inglaterra, más allá de su impactante virtuosismo, es uno de los pocos que ha logrado unir, en este repertorio, el rigor conceptual, el respeto por lo que se conoce acerca de los estilos interpretativos de la época en que estas obras fueron compuestas y la creatividad y la energía que son fundamentales en cualquier interpretación pero que, además, suelen identificarse con el espíritu italiano.

La Orquesta Barroca de Venecia
La Orquesta Barroca de Venecia

Tanto Carmignola como los músicos de su ensamble, por otra parte, tocan instrumentos del siglo XVIII o réplicas fieles, con cuerdas de tripa y arcos barrocos, que difieren de los actuales y facilitan la clase de fraseo que los tratados de esa época recomendaban. Si se tratara de una antigua fonda, bien podría anunciarse a estos conciertos como "Venecia y el barroco atendidos por sus propios dueños".

"La primera vez que vine a Buenos Aires fue con el grupo I Virtuosi di Roma, a comienzos de los '80, y luego, hace unos diez años, con la Orquesta Barroca de Venecia", dice Carmignola a Infobae Cultura. "Pero esta es una ocasión especial porque tendremos el gran honor de tocar en el Teatro Colón". Allí, esta noche y mañana, a las 20, presentarán un programa que, además del broche final de Las cuatro Estaciones incluirá otras composiciones de Vivaldi –su Concerto per la Solemnità di San Lorenzo, el Concierto para violín en Mi Menor, RV 281 y la Sinfonía en Do mayor, de la ópera L'Olimpiade (en ese período la palabra "sinfonía" se utilizaba frecuentemente para las oberturas)–, sumadas al Concierto a cuatro Nº 3 en Re mayor de Baldassare Galuppi y la Sinfonía en Sol mayor, C 779 de Benedetto Marcello –otros dos venecianos–. Carmignola confiesa, por otra parte, que uno de sus deseos, en esta nueva visita porteña, es "asistir a los oficios religiosos en la Catedral, con el Papa Francisco en mi corazón".

Los cuatro conciertos dedicados a las estaciones fueron escritos por Antonio Vivaldi entre 1716 y 1717 y publicados como Opus 8 en Amsterdam casi diez años después, en 1725, junto con otros ocho conciertos y con el título general de Il cimento dell'armonia e dell'inventione. Los poemas que los acompañan, y que a falta de otra firma se atribuyen al propio Vivaldi, ilustran, según Carmignola, "el lenguaje de la naturaleza y están estrechamente ligados a los afectos y a los efectos musicales".

Ese canto a lo natural tuvo que ver, seguramente, con que el filósofo Jean-Jacques Rousseau, que también era músico y que fue uno de los adalides de la teoría económica de la fisiocracia (precisamente la "vuelta a la naturaleza" y la explotación de las materias primas propias de cada región) realizara una adaptación para flauta del primero de ellos, La primavera.

LA PRIMAVERA, DE VIVALDI, EN LAS MANOS DE BACH

Pero los préstamos y transcripciones no comenzaron –ni terminaron– allí. El propio Vivaldi adaptó el Allegro de La primavera como Sinfonía y como música coral en su ópera Dorilla in Tempe, y utilizó parte del concierto El Invierno en arias de las óperas Siroe, re di Persia y Farnace. Y Johann Sebastian Bach, que habitualmente transcribía conciertos de Vivaldi para tocarlos con su grupo del Café Zimmermann, utilizó el tema del primer movimiento de La primavera en un aria de la cantata BWV 27 "Wer weiss, wie nahe mir mein Ende?" (¿Quién sabe cuán cerca está mi fin?).

"A fines de la década de 1980, después de muchísima actividad concertística, sentí el deseo y la curiosidad de de afrontar este repertorio que me resultaba tan cercano y, al mismo tiempo, hacerlo con una consciencia estética y estilística", cuenta Carmignola. "Mi primera experiencia fue con el grupo Suonatori della Gioiosa Marca y con ellos realicé mi primera grabación de la obra, en 1992. La aproximación a las Cuatro Estaciones me ha abierto horizontes nuevos y en la actualidad esa continua búsqueda de nuevas emociones musicales está lejos de estar agotada. Esa colaboración con los Suonatori fue fundamental para mí. En todo caso, no tengo el hábito de escuchar mucho en discos la música que decido tocar. Más bien parto de mis propias experiencias y prefiero hacerme una idea personal sin influencias externas."

Giuliano Carmignola y su orquesta se presentan hoy y mañana
Giuliano Carmignola y su orquesta se presentan hoy y mañana

El violinista cita una frase atribuida a Albert Einstein (aunque algunos consideran al musicólogo Alfred Einstein como su autor) en que se hace referencia a la música de Johann Sebastian Bach: "Escucharla, amarla, reverenciarla y mantener la boca cerrada". Esa idea de que la música es más para escucharla que para hablar de ella la hace extensiva a toda su carrera, respecto de la cual es excepcionalmente parco. No deja de señalar, no obstante, su extraordinaria grabación del Triple Concierto de Beethoven, donde comparte el trío solista con la cellista argentina Sol Gabetta y el pianista croata Dejan Lazić.

Con dirección de Giovanni Antonini y junto con la Orquesta de Cámara de Basilea, allí se logra una interacción notable (y muy poco frecuente entre grandes estrellas). Estudiamos en conjunto y realizamos varios conciertos antes de registrar la grabación –cuenta el violinista–; hubo una fusión de ideas musicales y de aproximaciones a esta obra maestra beethoveniana, muy difícil de encontrar." Estos dos conciertos de Carmignola y la Orquesta Barroca de Venecia abren la temporada 2019 del Mozarteum, la número 67 de una historia sin la cual la actividad musical de Buenos Aires es inimaginable.

Pero además, este miércoles 24, a las 13 y en el CCK, comenzará la temporada 60 de sus Conciertos al mediodía, un ciclo que ha contado, a lo largo de su extensa trayectoria, con la participación de los principales intérpretes locales y muchos de los extranjeros que han visitado el país. Esta apertura tendrá como protagonista al notable Cuarteto Petrus, que integran Pablo Saraví y Hernán Briático en primer y segundo violín, Adrián Felizia en viola y Gloria Pankáeva en cello.

*Las cuatro estaciones, de Antonio Vivaldi. Por la Orquesta Barroca de Venecia, con Giuliano Carmignola en violín. Ciclo del Mozarteum Argentino. Lunes 22 y martes 23 de abril a las 20 en el Teatro Colón de Buenos Aires.  

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