Para los niños, los padres son esos seres gigantes que albergan no sólo estatura, fortaleza física, las reservas de cariño que correspondan, sino también la experiencia y la formación. Alcanzan a conformar un horizonte en la existencia. Que se quiebra, claro, con la muerte. Para la que nadie está preparado y cuya idea a veces se cristaliza cuando un médico pronuncia las palabras: "Tu mamá se va a morir".

Eso le ocurre al protagonista de Alicia, la segunda película del director Alejandro Rath, que da cuenta de ese vínculo y la crisis que produce en la conciencia del personaje, un joven atravesado por la militancia de izquierda. La Alicia que da título al film es interpretada por Leonor Manso; el padre de Jota (Martín Vega), separado de Alicia, es personificado por Patricio Contreras (ex pareja de Manso) y la enfermera que la cuida es la hija de ambos, Paloma Contreras. Una familia interpreta una película sobre una familia y la muerte, con lo que la densidad emotiva que tiene el film se potencia.

Martín Vega es “Jota”, un joven que busca respuestas
Martín Vega es “Jota”, un joven que busca respuestas

"A mí el médico me lo dijo con las mismas palabras que en la película: 'Tu mamá se va a morir'. Ahí tomé conciencia de lo que estaba ocurriendo con mi madre, Griselda –dice a Infobae Cultura Rath, que cuenta también, entonces, su propia historia–. 'Puta madre, se va a morir de verdad', me dije entonces. Ella murió en 2006, yo era un joven que se estaba emancipando, que atravesaba ese despegue, justamente, de mi madre. Griselda había tenido un cáncer durante nueve años pero la constatación de la cercanía de su muerte ocurrió poco tiempo antes de su muerte. Me quedó una sensación fuerte de vacío por no haber podido atajar antes esa situación. Entonces empecé a escribir esas sensaciones como una necesidad del duelo. Eso se fue desarrollando hasta la película".

Jota, el protagonista, es también un militante que, ante la proximidad de la muerte de su madre, busca respuestas sobre dios. ¿Usted también militaba?

–Mi vida está atravesada por el Partido Obrero, mi papá Christian Rath era un dirigente del partido en el que se basa el personaje interpretado por Patricio Contreras. Mi mamá militó desde muy chica, cuando estaba en la escuela secundaria, hasta llegada la democracia. Entonces fui criado en ese ambiente de izquierda, que también supone el ateísmo. Un ateo, marxista, de izquierda, ¿cómo enfrenta la muerte y el vacío de la muerte de un ser querido, que es algo tan fuerte? Entonces se produce esta búsqueda de Jota que trata de indagar en las religiones acerca de ese vacío. Es algo que yo también atravesé.

 
Patricio Contreras, Leonor Manso y Matías Vega
Patricio Contreras, Leonor Manso y Matías Vega

Ahí busca respuestas en el catolicismo, el evangelismo y el judaísmo, con intervenciones interesantes de personajes de otras disciplinas.

–Jota va a la peregrinación a Luján y recorre todos los ritos de ese evento. También asiste a una reunión, de esas masivas, en el templo del Pastor Giménez, que accedió a que filmemos en su espacio pastoral. Y el artista plástico Pedro Roth forma parte del episodio del judaísmo. En ese momento, un amigo suyo que había emigrado a Estados Unidos había regresado al país a morir, pero no le quedaban entonces muchas relaciones. Su familia accedió a que filmemos el entierro. Un sobrino suyo da cuenta de una posición emocional ante esa muerte.

¿Y cómo lograron filmar dentro del templo del pastor Giménez?

–Yo había escrito esa escena pero era una incógnita cómo hacerla porque contratar 150 extras excedía largamente nuestro presupuesto. El templo de Giménez está en un ex cine, el cine Roca, y me parecía ideal. Decidimos ir a probar. Nos dijo que tuviéramos una reunión, le conté más o menos el proyecto y le dije que queríamos filmar en su igleisa. Aceptó. 'Conviene que vengan un sábado, yo hablo con toda la congregación'. Fuimos un sábado antes y él dijo en el púlpito: 'Este es el equipo que va a venir a filmar el próximo sábado. Tienen que venir bien vestidos, traiganse las dentaduras', le decía a las viejas. Y así pudimos filmar.

“Alicia” o la búsqueda de respuestas ante la inevitable
“Alicia” o la búsqueda de respuestas ante la inevitable

La relación con el cine también se plantea en la película. Alicia va al cine con Jota para mirar Caro diario, de Nani Moretti.

Nani Moretti era uno de los directores preferidos de mi mamá y mío también. Elegí que vieran la escena de Caro diario en la que el protagonista decide ir al lugar donde habían asesinado a (Pier Paolo) Pasolini. En esa escena va en una larga secuencia con su Vespa y el casco hacia ese lugar. Es una escena hermosa. Pasolini es una de mis referencias más intensas. Una parte muy importante de este proyecto fue inspirada por el Discurso sobre el plano secuencia, que es una clase que Pasolini dio en la universidad. Allí empieza a hablar de la filmación del asesinato de John Kennedy, hace una comparación entre el cine y la vida. Y dice que la vida sería como un eterno plano secuencia que uno va viendo y que la muerte sería el montaje de las películas. La muerte no permite seguir agregando material a esa vida, pero la muerte también selecciona los momentos trascendentales de esa vida y cierra uno de sus sentidos. Como en el cine, donde el montaje da un sentido a lo que se filmó. La muerte da un sentido a lo que pasó en la vida.

Alicia da cuenta de unas preguntas que atraviesan todas las existencias cuando la muerte llega, de una u otra manera. Como en la película, tal vez no se encuentren las respuestas a esas preguntas, pero el acto de preguntar se convierte en una referencia misma de esos episodios de la vida.

 

*Alicia, de Aljadnr Rath
Cine Gaumont, Av. Rivadavia 1635

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