Trini Vergara
Trini Vergara

La crisis económica ha tocado con particularidad gravísima a la industria editorial. Editores de grandes editoriales indican que es la peor situación desde 2001 para el libro. Sin embargo, existe un impulso de pequeñas editoriales independientes que siguen apostando a la literatura y al libro. En estas semanas se realizó en el CCK un encuentro editorial con invitados de varios países, llevado adelante por Trinidad Vergara, que intentó indagar en las posibilidades de la edición de libros hoy. El libro contemporáneo, que convive con la web, el pdf, la piratería y que tiene de su lado al público lector, que nutre su vida de las letras, en todos los géneros que la realizan. Infobae Cultura conversó con Trinidad Vergara, quien además es parte de una estirpe de editores, cuyo padre, Javier Vergara, fue una figura en el boom latinoamericano desde su editorial. Un terreno en disputa en el momento actual de este mundo que vivimos.

-¿Qué evaluación tiene sobre este segundo encuentro de editores que usted organizó?
-Fue un éxito aún más grande que el primero en cantidad de público: 296 personas asistieron, hubo doce presentadores, fue muy intenso y con mucha información. Todas las presentaciones eran un panorama: el eje temático era el momento que vive la edición desde el punto de vista de la distribución de los libros, de la llegada de un libro a un lector. Vino gente de Estados Unidos, una de las distribuidoras digitales más grandes, originariamente de Alemania pero que actúa mucho en español y portugués que es Bookwire y además editores de España, México, Chile. La coincidencia es esta: que la revolución digital de hoy pasa por la forma en que los libros llegan a los lectores, desde el punto de vista del editor.

-En el sentido que hoy tiene una primacía el libro digital, ¿el ebook?
-No, ahí te empiezo a aclarar, cuando vos me decís el ebook estás hablando del formato que puede ser impreso o digital, no de la forma de venta, de llegada o de encontrarlo. Hasta hace poco todos hemos vivido que la forma más normal de encontrar un libro era ir a una librería, o recibirlo de alguien que lo compró en una librería. Hoy la comercialización del libro, la distribución, la organización de esta llegada, esta red logística de llegada a los lectores de alguna forma agrega a la librería. No estoy decretando la muerte de la librería, pero agrega unas posibilidades nuevas que están cada vez creciendo más y siendo la forma que las personas eligen. Por ejemplo, Mercado Libre en Latinoamérica, para no hablar de Amazon, que sabemos lo que es Amazon y en Argentina no tenemos Amazon, pero tenemos uno de los servicios que da Amazon que es el Amazon Marketplace. Bueno, un canal es Mercado Libre, las librerías cada vez más están poniendo un sitio en Mercado Libre, las editoriales están poniendo un sitio allí. Mercado Libre está haciendo todo tipo de acuerdos con gestión logística: hoy los kioscos de la argentina pueden entregar un paquete que no sea necesariamente un diario o una revista. Todas estas cosas que te digo solamente pasan en la Argentina. Esto, escuchado de versiones de distintas novedades que están surgiendo en Brasil, en Chile, en España, en Alemania, en Estados Unidos es muy enriquecedor. El mensaje fue, y no es un slogan, que el futuro lo estamos viviendo hoy.

Imagen del encuentro de editores organizado por Trini Vergara
Imagen del encuentro de editores organizado por Trini Vergara

– Eso es curioso porque en Argentina Mercado Libre fue empezado a usar por los libreros de viejo, con libros usados, y después empezaron a aparecer libros nuevos y ahora las editoriales son las que ponen sus propios sitios en ML. ¿Esto atenta contra la librería?
-Cuando digo nosotros hablo de los editores, también hoy hay que aclarar bien porque ahora hay editores que son autores-editores, ayer se habló mucho sobre cómo los contornos de los roles están un poquito borroneados. Creo que atenta contra una librería que no se modernizó cien por cien. Ayer estuvo José Manuel Anta, que es el presidente de la asociación de distribuidores de España, y tienen todo el tiempo esta discusión de la librería para adelante, para el futuro, qué va a pasar, y ahí hay unas condiciones, cuando la librería se inserta en su comunidad es más potente que otros medios. Cuando ejerce una selección de los libros que ofrece como una curaduría de su oferta, no cualquier cosa, no lo que todos tienen, como una especie de trabajo personal de un librero. Inserta en una comunidad a la que puede empezar a conocer de una manera más directa, por barrio, por ciudades mas chicas, es interesante. En Estados Unidos se está renovando el parque de librerías, la cadena Barnes & Noble cerró 800 puntos de venta y le quedaron 600.

-Barnes & Noble tiene su propia línea de ereaders, ¿no?
-El Nook es un fracaso, lo están por cerrar. Cambiaron al director del Nook varias veces y no dan contra el Kindle, ellos hacen mucha autocrítica, hay literatura sobre eso: no funcionó.

-¿Entonces en Estados Unidos que está pasando con las librerías?
-Resurge en un estilo que al librero le gusta: un poco esto, un poco de lo otro pero estoy yo que decido de toda esa oferta que te ofrezco acá, y te ofrezco esto porque conozco mi barrio, conozco mi comunidad y sé qué es una comunidad, joven por ejemplo, o de muchas familias con niños chicos. Entonces lo prefiero hacia ese lado. Es un trabajo muy distinto al que se hacía hasta hace muy poco, porque si uno miraba decía: todas las librerías tienen lo mismo.

-Hace poco vinieron editores españoles y el de Cataluña decía que ahí había librerías en cada barrio y algo de eso sucede acá en Buenos Aires, ¿no?
-Esas son las que están en mejor chance de continuar y de recrearse. Hay una librería en Quilmes, la librería Ramos, que es un ejemplo, no paran de hacer cosas. Hacen actividades para chicos, grandes, jóvenes, mayores, no solo de niños. Hay una tendencia a pensar en librería especializada, infantil.  Manual Anta hablaba de las tres C, la importancia de una librería inserta en la comunidad, con curaduría y con conexión o conectividad, que eso último no tenemos aquí. Vos llegas a una librería de barrio nueva, moderna y deberías sentirte en tu casa porque te interpretan tus gustos pero además si querés un libro que ellos no tienen, lo encuentran y te lo tienen realmente muy rápido. Eso es imposible hoy en la Argentina porque nos falta una cosa muy importante, y es una herramienta te diría a nivel nacional, yo creo que si esta charla la tenemos dentro de un año esto se ha resuelto: se necesita un sistema, una red que una todas las ofertas de las editoriales a la que las librerías accedan desde cualquier lugar. Como un catálogo único, moderno, muy rápido, esto es una tecnología. La Argentina está desarrollando una pero también tiene opción de aliarse con algún desarrollo que hay en España, el Tilde, o uno en Alemania que se llama Metabooks. Esta red permite que cualquier librero, el más chiquito,tenga la información a día de todo lo que está disponible, el precio, de qué se trata, esto es algo más técnico pero los editores estamos ya mareados de escuchar que tenemos que tener los metadatos, que es simplemente una buena ficha del libro pero estandarizada, una sola manera de hacerla, cada libro tendrá la propia pero más pensado a la informática. Los editores a la tecnología la compramos, la contratamos, la asociamos, la buscamos, pagamos por ella pero no somos una industria tecnológica, pero sí sabemos ya: las 300 personas que estuvimos en el encuentro, si había como una idea que fue quedando y vimos todos a nivel bastante global es que la discusión ebook/ libro impreso es una discusión bastante obsoleta. Porque el libro impreso sobrevive y sobrevivirá, la revolución hoy pasa por la distribución, por cómo llegan los libros a los lectores, ahí está el gran cambio.

Hay algunas paradojas, por ejemplo en Brasil Sonia Machado, la presidenta del grupo Record, que es una de las grandes editoras brasileñas, aún independiente en el sentido de que no es un grupo global, pero es muy grande, ella me explicaba la paradoja de que la venta online se pensaba que sobre todo en un territorio como Brasil iba a solucionar el tema en los territorios lejanos o de menos poder adquisitivo, más rurales, menos urbanizados y no, donde mas venta online hay es en las grandes ciudades, Río y San Pablo que son más ricas, más urbanas. Tienen más internet, es como que ahí hay otro paso para dar. En Comodoro Rivadavia esta Yenny que cuando abrió hace como 15 años fue impresionante el éxito que tuvo, se transformó en la que más vendió de todo el país incluido Buenos Aires. Esos datos a los editores siempre nos dicen que hay actores desatendidos. ¿Y la tecnología qué trae? la posibilidad de atenderlos.

Trini Vergara
Trini Vergara

-Un amigo de Corrientes, Martín Quintana, me contaba de una librería que tuvo éxito basándose en la cuestión literaria
– Ese ejemplo es buenísimo, voy a una librería a comprar literatura, voy entro y encuentro literatura, voy a volver. En cambio si voy a comprar literatura, entro y encuentro lo mismo que está en todos lados, el libro del momento, si soy lector de literatura quiero mucha literatura, variada, nueva. Entonces si me lo dan, me lo renuevan y me atienden bien y el tipo que me atiende sabe yo voy a volver y la voy a recomendar.

-Estamos hablando de esto en un momento muy difícil para los libros, donde los libros se encarecieron de un modo astronómico, cualquier asalariado que antes podía comprar un libro hoy lo piensa dos veces porque se triplicó el precio de los libros, ¿como afecta esto a la industria editorial?
-Mira, el precio de los libros yo también vaticino que de acá a un tiempo va a volver a equilibrarse hacia abajo, tienen que bajar en relación a otras cosas. Yo recuerdo hace muchos años, más de 20 años, cuando los editores tratábamos de que una novela común, en el sentido de una novela estandar como objeto, porque el costo de los libros tiene que ver con el objeto físico, no debía costar mucho más que una entrada de cine.

-Hay libros que cuestan mil pesos, ¿quién va a pagar eso?
-Pero eso tiene otra razón, no es solamente la suba del papel o la crisis de turno de la Argentina, tiene otra razón y es más estructural de la industria y pasa también en otros países y es que las tiradas han bajado. Estamos en el mundo del papel todavía, el mundo digital es más barato porque no tiene que pagar ese papel, pero en el objeto físico libro la tirada ha bajado en general y eso sube los costos. Y otra cosa importante, para muchas editoriales que tenían dos o tres libros de mucha venta en el año y que sostenían muchas veces las ventas de otros obras más modestas, esas grandes ventas llamados bestsellers han bajado enormemente. Si un bestseller hace 20 años eran 50 mil ejemplares hoy son 12 mil ejemplares. Esto cambia para todos, hay una razón de fondo y es la mayor oferta. Cuando la cantidad de lectores no aumenta igual que la gran cantidad de oferta, que todos los años los editores sacan novedades y descatalogan menos que las nuevas… Sacás las cuentas y con los años esto va generando una enorme oferta siempre creciente, esto es explosivo, por algún lado esto tenía que reordenarse.

-¿Usted dice que más allá de la crisis económica actual, el sector iba a una crisis?
-Una reconversión de la industria que a lo mejor pasa primero por una crisis porque estas cosas son lentas, somos una industria bastante conservadora. Difícil de actualizar, de captar lo nuevo.

-¿Tiene que ver esto con la concentración editorial?
-La concentración en grupos grandes sucede en todos los países, en algunos mas fuerte que en otros. En la Argentina hay dos editoriales, Planeta y Penguin Random, que representan entre un 35 y un 40 por ciento del mercado, eso es mucho. En Brasil, 15 editoriales representan eso. Pero en todas partes el proceso de concentración avanza. Qué quiere decir: que las más grandes compran a las más chicas, esto tiene una explicación económica y baja la tirada, se vende menos. Las editoriales con más espalda buscan mejorar su rentabilidad comprándose otras editoriales, con lo cual la misma oficina, o echan a la mitad pero como que en la misma casa meten a más gente. ¿Viste los departamentos de alquiler de verano, esos que no son muy buenos y que te ponen camas por todos lados? Algo así. Con el mismo costo fijo vos producís más y tratas de vender más. Ese en el fondo es el proceso, data de 30 años atrás. Y hay oleadas, como rachas de compra y venta fuerte, después es como que se calma porque los que han comprado dos o tres editoriales primero las tienen que digerir. Si yo lo miro de afuera tanto como editora, tanto como lectora hay mucha pérdida en el proceso, de talento, de diferenciación o con una personalidad propia. Dentro de un gran grupo al principio tratan de conservar esa personalidad pero tarde o temprano se empieza a perder, porque las editoriales nacen con el sello de quien creó ese catálogo, después se pierde eso. Es como te digo, por distintos lugares hay un reconversión muy grande. Yo he nacido en esta industria, mis padres tuvieron una editorial, yo me formé, después hice mi título académico, yo estudié Economía como para encontrarle un equilibrio a la parte humanística que igual tenía. Empecé a trabajar en el año 85, 86, los que hoy tenemos cincuenta y pico hemos visto un cambio increíble. Si vamos al tema argentino, la Argentina dentro del idioma español tuvo momento mejores y momentos peores. Fue un jugador más grande, más pesado en el español en otro momento. Yo siempre pienso que se puede recuperar. Uno de los ponentes era Fernando Diego García, argentino, reside en Barcelona, fundó El Zorro Rojo, editorial divina de libros ilustrados, con un concepto muy claro, ya tiene los mejores premios de Europa a las mejores editoriales y es un argentino. Ayer vimos varios casos de argentinos exitosos, eso lo tenemos.

Feria del Libro 2018 (Foto: Martín Rosenzveig)
Feria del Libro 2018 (Foto: Martín Rosenzveig)

-Si Javier Vergara asistiera hoy al estado de la cuestión editorial, ¿como cree que vería esto? Luego de haber formado una editorial en América Latina que se expandió, que fue un puntal, que publicó a varios escritores y luego fue parte del boom.
-Es difícil, además falleció hace varios años. El tenía algo de explorador y de correr los riesgos cuando había que correrlos. Por ejemplo: fue uno de los que impulsó el libro de bolsillo en un momento en que en Argentina no se lo trabajaba como se lo debía trabajar, con un precio diferenciado real del libro grande, con un sello distinto, etc. Le gustaba mucho lo que venía para adelante, no era una persona atada al pasado. Yo me lo imagino hoy, si no hubiera vendido la editorial, porque fue parte de este proceso de concentración -la editorial se vendió al grupo Zeta, que a su vez el año pasado se vendió toda al grupo Penguin-. Si el no la hubiera vendido, yo creo que él habría ido sumándose de alguna forma, con algunas dificultades, porque cuando tenés una expansión tan fuerte tenés que invertir bastante en tecnología, por ejemplo el caso de Urano. Urano es una editorial que también tiene sucursales por todos lados, una editorial que nació un poco después que la de mi padre, es más: Urano trabajaba con mi padre primero y ellos con la segunda generación del fundador han hecho enormes esfuerzos tecnológicos, están en eso, están al día, yo lo veo más ahí.

 

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