Murió Juan José Stagnaro, el fotógrafo de las películas de Favio

El 8 de febrero falleció Juan José Stagnaro, histórico director fotográfico argentino
El 8 de febrero falleció Juan José Stagnaro, histórico director fotográfico argentino

Fue uno de los grandes maestros de la luz en el cine nacional y en el ambiente todos los conocían como Buby. Su nombre era Juan José Stagnaro y entre los grandes lugares que ocupó en diferentes espacios, se hizo muy conocido por acompañar al gran Leonardo Favio en varias de sus películas memorables. Murió esta semana, a los 79 años, luego de una enfermedad que lo acosó durante largos años. Sus restos fueron depositados en el Cementerio de Boulogne, en una ceremonia privada.

Nacido en 1938, Stagnaro comenzó sus estudios en las carreras de Ingeniería y Letras y al mismo al mismo tiempo nacía su inquietud por la realización cinematográfica y la fotografía, que marcarían una larga trayectoria. Fue uno de los pioneros y referentes en la materia y no dejó de realizar grandes esfuerzos para posicionar el desarrollo cinematográfico en el país.

Imágenes de “Favio, crónica de un director”, uno de los documentales recientes que contó con su testimonio
Imágenes de “Favio, crónica de un director”, uno de los documentales recientes que contó con su testimonio

Según contaba, su primer acercamiento al cine fue a través de cineclubes, como el Argentino y Núcleo, y un curso en la Asociación Argentina de Cortometrajes, con docentes como Simón Feldman y Mabel Itzcovich.

También estudió Psicología Social con Enrique Pichon Riviere, trabajó en cine publicitario y luego fue convocado por cortometrajistas de entonces para hacerse cargo de la dirección de fotografía.

Buby Stagnaro comenzó su carrera como técnico en el cine nacional en los 60, junto al también principiante Eliseo Subiela, con quien colaboró en el cortometraje El largo silencio (1963). Casi de inmediato, él mismo dirigió su única obra en ese formato, Berni 1962-1965 (1965), documental acerca del pintor, grabador y muralista argentino.

Se especializó en el campo del cine publicitario en los Estados Unidos, y aquí mismo se dedicó, con particular atención, a spots con automóviles, trabajando para distintas agencias.

Imagen de “El romance del Aniceto y la Francisca” (1966), uno de los clásicos de Leonardo Favio
Imagen de “El romance del Aniceto y la Francisca” (1966), uno de los clásicos de Leonardo Favio

La crisis que comenzó con el golpe militar de 1966 frenó las posibilidades de muchos realizadores que crecieron o surgieron a principios de esa década con ideas renovadoras. De allí que la que podría haber sido su ópera prima, El proyecto (1968), con Julia von Grolman, Héctor Pellegrini y Federico Luppi, se frustró.

Sin embargo y en todos esos años, su tarea como director de fotografía no cesó, y acredita algunas labores memorables, en especial en El romance del Aniceto y la Francisca (1966), el clásico de Leonardo Favio.

También de aquellos tiempos fue el del episodio "Noche terrible" (1967), del mediometraje El pacto, dirigido por Rodolfo Kuhn sobre un texto de Roberto Arlt.

Con Kuhn volvería a trabajar detrás de la cámara en Turismo de carretera (1968), con Raúl de la Torre en su clásico Juan Lamaglia y Sra. (1970), y nuevamente con Favio en Nazareno Cruz y el lobo (1975). Codirigió con Alberto Fisherman The Players vs. Angeles Caídos (1969).

En 1975 se estrenó su primer y único largometraje que llegó a estrenarse, Una mujer, según un guión que compartieron Aida Bortnik y Osvaldo Soriano, protagonizado por Cipe Lincovsky, Federico Luppi y Luisa Vehil. Su asistente fue Adolfo Aristarain y su asesor como director de actores, Carlos Gandolfo. La historia era simple pero muy contundente y de avanzada, para esos tiempos: la de una mujer que trata de reinsertarse en una sociedad muy prejuiciosa después de estar siete años presa.

Stagnaro hizo la fotografía de “Nazareno Cruz y el lobo”, de Favio (1975)
Stagnaro hizo la fotografía de “Nazareno Cruz y el lobo”, de Favio (1975)

Su último trabajo como director de fotografía fue en Peperina (1995), también de Raúl de la Torre, tras lo cual, y con el advenimiento de las nuevas tecnologías de la imagen, se dedicó al trabajo de transcripción de material fílmico a video y viceversa.

Desde aquellos tiempos estuvo al frente del laboratorio R+T Stagnaro, que por ejemplo restauró Sinfonía de un sentimiento, el extenso documental de Leonardo Favio sobre Juan Domingo Perón.

Sin embargo, por problemas económicos lo cerró y desde entonces se retiró de la actividad profesional.

"Me gusta parar en cualquier lado y tomarme un cafecito. Me siento cerca de las ventanas, que es como estar encuadrando la realidad que pasa", dijo al portal web de Autores de Fotografía Cinematográfica Argentina (ADF), de la que era socio honorario.

"La ventana te muestra la vida y a su vez te entrega una comprensión del momento que estamos viviendo, de tu vínculo con la realidad, con el espíritu del tiempo. Observar la vida, encuadrarla, recortarla, expresarla, es algo que el director de fotografía está obligado a hacer; y eso fue y es fascinante para mí", concluyó.

*Con información de Télam

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