"Dame un versito": la mirada de niño eterno de Juan Carlos Mesa reflejada en poemas para chicos

Se trata de un libro de treinta poemas para chicos, ilustrados por notables artistas argentinos
Se trata de un libro de treinta poemas para chicos, ilustrados por notables artistas argentinos

Por Gabriel Mesa

"Y por eso mismo, gracias a Dios,
Para divertirnos se precisan dos
Dicho de otro modo: no hay vuelta que darle…
Para hacer un todo, tiene que haber alguien.
Unos y otros".
Dame un Versito. de Juan Carlos Mesa

A principios de los años setenta, mi padre me comenzó a llevar a estudios de radio y televisión y esa dupla que conformábamos que combinaba lo grande (en todo sentido) que era mi viejo y mis diez años de aquel momento, hicieron que durante un tiempo largo a mí me conocieran como "Mesa Chico".

Sería una obviedad aclarar que hace tiempo dejé de ser chico, pero tal vez pueda encontrar ciertos argumentos para refutarlo; y como en tantas otras cosas se los debo a él, el inolvidable Juan Carlos Mesa, mi viejo.

Por las razones más diversas, siempre que mi padre me hablaba creía que su mirada era la de un niño y a través de esa particular forma de ver la vida, se la pasó imaginando mundos propios y ajenos.

“Dame un Versito” contiene ilustraciones en blanco y negro para que sus jóvenes lectores puedan colorearlas y darle vida a cada una de sus páginas
“Dame un Versito” contiene ilustraciones en blanco y negro para que sus jóvenes lectores puedan colorearlas y darle vida a cada una de sus páginas

Él siempre mantuvo intacta esa mirada infantil, y quizás esa fue la llave que le permitió adentrarse en universos dispares y crear desde allí cientos de personajes con distintos idiomas y colores.

El prólogo y el epílogo de su vida no casualmente tuvieron como protagonista a la poesía. Aquellos comienzos artísticos en su Córdoba natal lo encontraron escribiendo sonetos, valses, zambas y glosas para presentar a las grandes orquestas que visitaban "La Docta". Y en el tercer acto de su vida volvió a despertar a aquel poeta adolescente y decidió, en su incansable deseo de crear, una genial despedida: hacer poesía y dedicársela a los chicos, como una última travesura en forma de libro titulada: Dame un versito.

Si bien su paso por el mundo artístico estuvo relacionado con muchos géneros, sus orígenes teatrales y radiales le dieron una impronta muy personal que marcaron un sello distintivo a la hora de actuar, escribir, y producir.

Una de las mejores características de Juan Carlos Mesa era su alegría y empatía con su círculo laboral y personal
Una de las mejores características de Juan Carlos Mesa era su alegría y empatía con su círculo laboral y personal

Lo escuché varias veces redefinir esa magia tan particular de la radio al sostener que ese medio era el único que convertía al oyente en un socio creativo, ya que si él contaba determinada historia con humor, la pincelada final la daba el oyente con su imaginación, convirtiéndose durante esos minutos, en escenógrafo, director y espectador al mismo tiempo.

La clave de su trabajo estaba en un talento construido en base a prepotencia de trabajo, rodearse de grandes equipos y generar buenos climas para que el producto pensado tuviera por resultado no solo un final feliz, sino todo su desarrollo. Y en esa sociedad creativa además de actores, técnicos y colegas autores, estuvo y estará siempre su público. Lo repetía una y mil veces cuando que le preguntaban por su gran éxito en televisión Mesa de Noticias. "Quisimos hacer un vino y nos salió una gaseosa".

Ese eterno niño estaba siempre presente, por más que algunas veces intentara esquivarlo ya sea solo o acompañando como autor o actor, siempre llevó por ese camino a otros grandes que confiaban en su talento y los hacía cómplices y socios de sus delirios.

Mesa con otro grande: Gianni Lunadei
Mesa con otro grande: Gianni Lunadei

El verdadero "Mesa Chico" era mi viejo. Siempre estuvo en su ADN creativo, su mirada de niño, y se puede hacer un breve repaso por décadas, en los setenta, junto a Alberto Olmedo en un programa llamado precisamente El Chupete a un mago ucraniano, primo hermano de Rucucu, cuando le hizo poner una especie de Dragona mecánica que largaba humo por su nariz, llamada "Abelarda", para que los chicos subieran en ella. (Sí, debo confesar que fui uno de ellos). Diez años más tarde de la mano de Mesa de Noticias, se daba el lujo de inventar un Ascensor Mágico con Cris Morena, anunciando que llegabas al Segundo piso o al Coliseo Romano. Finalmente en los 90, logró que el perro "Tronco" de Brigada Cola, hablara con la voz de su hermano Edgardo.

Y fue así que haciendo honor a esa niñez intrínseca quiso de alguna manera despedirse con la mejor de las travesuras que fue reunir todos esos sueños en uno solo, y gracias a su editor Leopoldo Kulesz, idearon un Dame un versito, un imaginativo y apasionante viaje con poemas para colorear. Son precisamente treinta, acompañados con dibujos de renombradas figuras de la ilustración como Garaycochea, Tute, Tabaré, Bernasconi, Mutuverría y Aleta Vidal, entre otros. En el libro conviven poemas dedicados a El Quijote, Messi, las Gaseosas, Un Peluche o la Mochila, diversidad y entretenimiento extremo, como toda su obra.

Dame un versito es sólo la confirmación de algo que todos sospechamos y yo, como uno de sus hijos, me animo a asegurarles: en la cabeza y el corazón de Juan Carlos Mesa siempre habitó un niño, tal vez uno muy parecido al que ahora está pintando uno de sus versitos.

Dame un versito y bajo mi almohada,
Guárdame alguno para mañana.

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