Fernando Juan Lima, vicepresidente del INCAA
Fernando Juan Lima, vicepresidente del INCAA

El presente del cine argentino es para analizar. La presencia en festivales internacionales crece cada vez más, se reabrieron la emblemática Sala Lugones y el Cine Cosmos, pronto se realizará el "festín cinéfilo" en Mar del Plata y la Semana del Cine Argentino fue realmente un éxito. Pese a eso, y con la polémica Resolución 942 —regulación sobre el otorgamiento de los créditos— que generó el rechazo de muchos trabajadores audiovisuales ya que muchos tildaron esta iniciativa como un ajuste encubierto, surge la pregunta si hay una crisis en el INCAA. Fernando Juan Lima, el vice del organismo, habló con Infobae y no esquivó ninguna pregunta.

—Acaba de terminar con gran éxito la Semana del Cine Argentino, ¿qué balance hace de esta iniciativa y cómo se hace para que el suceso de películas argentinas pueda sostenerse en el tiempo?

—Estamos muy conformes con la enorme convocatoria del cine argentino: casi 300.000 personas concurrieron masivamente en todo el país a ver películas nacionales. Iniciativas como esta demuestran que el público quiere ver nuestro cine cuando lo tiene a su alcance. Es por eso que creemos que tenemos razón cuando pensamos que, más allá de la producción (rica, múltiple, heterogénea), hay que poner atención a la distribución y a la exhibición. Debemos encontrar caminos para que cada película argentina pueda encontrar su público.

—En poco tiempo reabrió la Sala Lugones y ahora el Cine Cosmos, ¿qué significa la reapertura de estos míticos lugares cinéfilos para usted personalmente?

—Se trata de lugares esenciales de nuestra cinefilia. La alegría de volver a encontrarse con los sitios donde uno se formó, donde pasó tantos hermosos momentos, es enorme. Mi viejo vivía en el Once, mis abuelos en Riobamba y Corrientes, así que puedo casi decir que pasaba más tiempo allí que en la casa. Pero, luego, cuando nos mudamos a la provincia, no eran pocos los fines de semana en que hacíamos dos horas de colectivo (ida y vuelta) para ver alguna película… En su momento participé mucho de la movida tendiente a la reapertura de la Lugones. Ahora se suma el Cosmos al histórico circuito de la Avenida Corrientes; se trata de un hito para festejar y una prueba más de la continuidad de la política de los Espacios INCAA. Nuestro objetivo es consolidar una red en todo el país, que se convierta en una ventana para la diversa producción de cine nacional.

Ricardo Darín en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (EFE/Javier Etxezarreta)
Ricardo Darín en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián (EFE/Javier Etxezarreta)

—Hace poco más de un mes que es el vicepresidente del INCAA pero ya debe enfrentar una crisis, el rechazo de los realizadores, productores y otros trabajadores audiovisuales a la Resolución 942. ¿Qué lectura hace de esta protesta? ¿Está justificada?

—Sabemos que se trata de un sector comprometido que lucha y defiende la cultura nacional. Y eso está muy bien. En el caso de esta resolución creo que hay una serie de malos entendidos que puede deberse a múltiples razones (desde la respetable defensa de intereses propios o de sector, hasta los prejuicios o miradas partidarias). Se trata de una regulación de aspectos técnicos que hacen al financiamiento del cine. Y uso esta palabra (financiamiento) porque el reglamento se refiere sólo al crédito, no al fomento, no a los subsidios. Pero que no se refiera a ésto último no quiere decir que lo anule, lo afecte o lo modifique. Para que quede claro: el INCAA no quiere (tampoco podría) terminar con el fondo de fomento. El deber de fomentar surge de la Constitución y de la Ley: es indiscutible. La intención es la de, a través de la reglamentación, agilizar y transparentar, dar la posibilidad de que los productores y cineastas no se pierdan en los meandros burocráticos del Instituto. Que no se pierda tiempo en trámites, pero que éstos cumplan con recaudos mínimos de control y transparencia, esenciales cuando se está haciendo uso de fondos públicos.

—¿Cómo se sale de esta crisis? ¿Hay diálogo entre las partes?

—El número de rodajes en marcha, la cantidad de estrenos, la semana del cine argentino, la apertura de espacios INCAA, el éxito de las producciones nacionales en los festivales internacionales de todo el mundo creo que ponen en duda la referencia a esta supuesta crisis. Es claro que el cambio es una constante en la cultura en general y en el cine en particular. Por supuesto que hay que estar atentos para que el cine argentino siga creciendo, para que se respete la diversidad, para que pueda llegar a cada vez más público. Y eso requiere de acompañamiento por parte del Estado, claro está. En esa dinámica, el diálogo es fundamental. Y nunca ha sido interrumpido. La protección del cine nacional y la diversidad, la creación de medidas que amplíen y faciliten el acceso a la cultura, la limitación de una peligrosa concentración en las distintas etapas del fenómeno cinematográfico son objetivos que nos aúnan. En lo que tiene que ver con medidas concretas, soluciones específicas, estamos dispuestos a debatir en torno a cuál es el mejor camino para llegar a esas metas.

Sofía Gala en San Sebastián (AP)
Sofía Gala en San Sebastián (AP)

—Recién estuvo en el Festival de San Sebastián, donde la Argentina tuvo una actuación más que destacada. Más allá de los premios a Sofía Gala y a Darín, ampliamente cubiertos en la prensa, ¿qué nos puede decir de lo que fue la presencia argentina?

—El reconocimiento al cine argentino tiene que llenarnos de orgullo: el éxito de la Argentina en San Sebastián tiene una razón de peso que es el talento y la diversidad de lo que mostramos. Pero más allá de eso, de los valores de cada una de las películas y de todos los artistas, de todos los trabajadores involucrados en ellas, también se relaciona con la continuidad de una política de Estado. Triunfos como este (que por lo demás, son moneda corriente: la presencia argentina en todos los festivales suele llamar la atención en todo el mundo) nos dan la razón de que debemos seguir apoyando a nuestro cine en toda su extensa y sana diversidad.

—Por último, y hablando de festivales, dentro de poco arranca el Festival de Cine de Mar del Plata, con nuevo director, ¿nos puede adelantar algo sobre qué veremos en esta edición?

—El Festival de Mar del Plata es una bella fiesta que hemos sabido mantener y hacerla crecer desde su recuperación en 1996. Aún con momentos difíciles, con verdaderas crisis en las que se puso en duda su realización, el festival siguió su marcha. Continuidad y cambio, clasicismo y modernidad son parte de la esencia de Mar del Plata. El placer de perderse en un mar de películas, en las propuestas más disímiles, hacen que cada uno construya su propio festival. Respeto y admiro a los directores artísticos que pasaron por él y que han dejado una elevada vara al amigo Peter Scarlet; que descarto estará a la altura. La presidencia del gran José Martínez Suárez y un grupo de programadores consolidado, que se mantiene desde hace años permite el diálogo entre las distintas visiones y perspectivas. Anuncios no puedo hacer; ellos tendrán lugar en la primera semana de noviembre. Pero de lo que no tengo dudas es de que noviembre, una vez más, será una hermoso festín cinéfilo en Mar del Plata.

 

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