"Pensar en abstracto", una muestra más allá del espacio y el tiempo

(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)

Cuando en 1872 apareció Nocturno en negro y oro: el cohete que cae, de James McNeill Whistler, todos se sorprendieron. La intención estaba puesta en la sensación visual más que en la representación de los objetos. Para muchos se trata de un antecedente claro de lo que más tarde, a principios del Siglo XX, dio origen al arte abstracto.

Esa bisagra fue clave: apareció el fovismo, el cubismo, el suprematismo, el neoplasticismo, el futurismo y la abstracción geométrica. El interés comenzó a situarse en construir un lenguaje fuera de lo real, esquivando el subjetivismo emocional predominante, que evitara la copia de la realidad y saliera a buscar una nueva lógica pictórica. Nacía el arte abstracto como una vuelta a lo primitivo, más allá del espacio y el tiempo.

Exploraciones llenas de vitalidad

Algo de esto se puede apreciar en la muestra Pensar en abstracto, que estará en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA) hasta el 15 de octubre. Las obras que allí se ven fueron definidas por curador, Rodrigo Alonso, como "exploraciones que no se encuentran clausuradas aún, y que contribuyen a la vitalidad que manifiesta la abstracción hoy". Como una fuente inagotable de construcción de sentido, el arte abstracto está presente en nuestra época de una manera más solapada, pero no por eso menos influyente.

(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)

Entrar al museo, recorrer sus pisos, caminar entre cuadros e instalaciones es una experiencia que deja huellas. No se trata de obras cerradas con una intención clara y específica, sino que parecen buscar que el espectador las complete con su interpretación. Pinturas, fotografías, instalaciones, obras cinéticas y lumínicas, esculturas, videos e intervenciones site-specific dan cuenta de la pluralidad de estos trabajos. No se trata de un caos de formas, sino que hay una organización museística que conduce a una mejor visualización.

Ya desde la planta baja se articulan nociones de construcción, sistema y deconstrucción con las piezas de Juan Melé, Alejandro Puente, Sergio Avello, Rogelio Polesello, Luis Wells, Julia Masvernat y Andrés Sobrino, además de una intervención sobre la fachada del edificio de Diego Mur. Luego, en el primer piso, el concepto es la combinatoria. Amalia Pica, Manuel Álvarez, Germaine Derbeq, Graciela Hasper, Carola Zech, Marcolina Dipierro y Juane Odriozola son los artistas que allí intervienen a través de sus obras.

(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)

La construcción espacial es el leitmotiv del primer subsuelo con las obras de Inés Raiteri, Martín Pelenur, Mariano Vilela, César Paternosto, Ary Brizzi, Mariano dal Verme, Daniel Joglar y Christian Wloch. Y por último, el segundo subsuelo, que está dedicado a la expansión de la geometría a través de los nuevos medios tecnológicos. Allí hay obras de Marta Minujin, Karina Peisajovich, Arturo Aguiar, Marcolina Dipierro y Benjamín Ossa.

Seis años del MACBA

Un edificio angosto y vistoso llama la atención de todo aquel que pasa por la Avenida San Juan. El estudio de arquitectos Vila-Sebastián-Vila lo construyó y se inauguró hace cinco años. El Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, conocido como MACBA, expone obras de vanguardia dentro del denominado Polo Sur Cultural, proyectado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)

En este lustro de vida, la actitud es profundizar el objetivo de hacer de un museo un establecimiento que sepa dialogar con el afuera. Que no sea un anquilosado y vetusto lugar donde se alojan obras de arte, sino que interpele al espectador en un juego de idas y vueltas para que su interpretación se parte, además de la producción del proceso artístico.

Si visitar un museo es siempre un episodio que trasciende lo cotidiano, cabe decir que con Pensar en abstracto el MACBA y la Fundación Aldo Rubino apuestan a hacer del museo una experiencia diferente, ofreciendo obras que interpelan desde el enigma. Una oportunidad para dejarse atrapar por la vitalidad de la abstracción, más allá del espacio y el tiempo.

(Foto: Josefina Tommasi)
(Foto: Josefina Tommasi)

* Pensar en abstracto
Lunes a viernes de 11 a 19 horas; sábados y domingo de 11 a 19:30; martes cerrado
Hasta el 15 de octubre
Av. San Juan 328 – CABA
Entrada general: $60 (miércoles $40)

 

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