La enfermedad del dengue se retira ante las bajas temperaturas, pero las larvas y huevos del mosquito transmisor persistirán en el invierno si no son eliminados
La enfermedad del dengue se retira ante las bajas temperaturas, pero las larvas y huevos del mosquito transmisor persistirán en el invierno si no son eliminados

El dengue se retira de la Ciudad de Buenos Aires después de una temporada en la que la enfermedad del mosquito volvió a causar preocupación entre los porteños. En la última semana, las autoridades sanitarias relevaron apenas 10 casos positivos, lo que consolida la baja estacional a raíz del clima otoñal.

Los contagios venían en declive en los últimos reportes epidemiológicos de la Capital Federal. En los partes anteriores se contabilizaron unos 93 pacientes confirmados, en una franca tendencia descendente que se estuvo corroborando desde hace siete semanas.

Sin embargo, el último dato con solo 10 nuevos contagios resulta auspicioso, ya que el gobierno porteño había declarado desde marzo el ingreso al “escenario 3”, considerado de “alto riesgo" para la población. A diferencia de otras fases, esa condición incluye la presencia de distintas patologías como la fiebre amarilla, chikungunya y zika.

Mientras se inicia la fase de declive hasta la próxima temporada, la Ciudad registró desde el 1 de enero unos 7.241 casos. De ese conjunto unos 6.890 fueron autóctonos, ya que no viajaron a una zona con circulación viral. El parte oficial detalló que el 51% de las personas enfermas fueron mujeres.

La zona sur de la Capital Federal fue la más afectada. El barrio con más casos en relación a su población fue Flores, seguido por Barracas, Vélez Sarsfield, Villa Soldati, Villa Lugano y Parque Avellaneda, que concentran el 55% del total del distrito.

Con respecto a los barrios vulnerables, los que registraron más infectados fueron el Barrio 21-24 de Barracas, con 437 casos; lo sigue el Barrio 20, de Villa Lugano, con 406 casos y el barrio Padre Ricciardelli (ex villa 1.11.14) de Flores, con 374, los que acumulan el 67% de los casos en estos conglomerados.

Los serotipos del virus que circularon en la jurisdicción porteña son el DEN 1 y el DEN 4, que representan el 56% y el 40% respectivamente. En el presente año, entre las Semanas Epidemiológicas (SE) 1 a 22, fueron registradas 498 internaciones en residentes con diagnóstico de dengue probable o confirmado. “La notificación de casos da cuenta de la sensibilidad del sistema de vigilancia para captar pacientes sospechosos/as de manera oportuna”, indicaron desde el Gobierno porteño.

A nivel nacional, el acumulado de notificaciones de dengue es entre 7,5 y 9 veces más que lo notificado en las temporadas de 2018, 2017 y 2015, por lo que alcanzó un registro histórico. Los casos confirmados durante esta temporada fueron hasta el 1 de junio de 43.815.

El invierno, temporada ideal para descacharrizar

Ante la situación epidemiológica descendente, los especialistas recuerdan que la enfermedad aún continuará presente en el país. El Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación de Endemoepidemias precisó esta semana que los huevos depositados por el mosquito vector sobreviven al frío invernal en el agua y que, por ello, es necesario descacharrizar para evitar que esas larvas se reactiven con el calor de la primavera.

“Hay una percepción de que sólo tenemos Aedes en tiempos cálidos. La semana pasada hizo calor y tenemos cría activa de estos mosquitos, pero en los momentos fríos convivimos con ejemplares en estadio de huevo y sería muy interesante, aprovechando el confinamiento por el coronavirus, que identifiquemos estos lugares para limpiarlos y quitarlos de los lugares donde puedan volver a acumular el agua”, puntualizó la directora de ese centro de investigación dependiente del ANLIS-Malbrán, Soledad Santini.

De acuerdo a los mosquitólogos, evitar que esas larvas se conviertan en mosquitos adultos con el retorno del calor supondrá una menor circulación del insecto y una necesidad menor de usar insecticidas. Es que la eficacia de este tipo de venenos está en duda: al igual que sucede con los medicamentos, generan “resistencia" y además afectan a otras especies.

Con la despedida del insecto por las bajas temperaturas, la vigilancia sanitaria ya puede focalizar sus mayores esfuerzos ante el crecimiento de positivos de COVID-19. En la Ciudad de Buenos Aires, unas 474 personas se vieron afectadas por la pandemia en las últimas 24 horas, lo que totalizó unos 10.649 casos.

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