La salida de Andrea Moalla del hospital de Choele Choel después de recibir el alta

“No se si me escuchás bien, tengo puesto el barbijo”, ataja Andrea Moalla, policía, 31 años, recién recuperada de Covid-19. Es su primer dia de trabajo en la Cárcel de Encausados desde que salió del hospital de Choele Choel, Río Negro, donde estuvo internada desde el 4 hasta el 14 de abril. Allí, donde hay 32 reclusos, también trabajaba el enfermero Tato Muñiz, el muerto por coronavirus más joven hasta el momento: tenía 40 años

“No sé cómo me contagié. Ni me dediqué a eso. De la red de contactos míos se encargó el hospital, pero no me dieron los datos de hasta donde llegaron”, cuenta. “El 4 de abril por la tarde levanté temperatura, llegué a 39 grados. Y empecé con dolor de espaldas. Enseguida fui al hospital, me hicieron todo el protocolo, el hisopado, me inyectaron y medicaron. Ni idea qué me dieron, estaba muy nerviosa, tenía miedo”, continúa.

Una vez allí la aislaron en una habitación común. “Los únicos que entraban eran los enfermeros y los médicos. Ellos veían cómo avanzaba la neumonía, y me dieron el resultado positivo de Covid-19. Pasé una semana con mucho dolor de todo: de cabeza, de cuerpo, de estómago. Me inyectaron antibióticos por vena y me daban pastillas. Pero sólo una vez me tuvieron que dar oxígeno por prevención, porque me había bajado el circuito de aire, me costaba respirar”.

Andrea y su hija Cesia
Andrea y su hija Cesia

Andrea es cristiana, y cuenta que durante esos días se aferró “a Dios. Hubo Iglesias que oraron por mí. La familia de la Fe me contuvo mucho”.

La recuperación fue rápida. Empezó a sentarse en la cama, a caminar. Cuando no tuvo más fiebre le practicaron un hisopado, que dió negativo. “Luego me hicieron otro que también dio negativo -cuenta- y el 14 me dieron el alta, aunque seguí con la cuarentena, recobrando fuerzas”.

La mejor noticia se la dio su neumonóloga. “Ella me dijo que generé anticuerpos para el antivirus. Que ya no lo puedo contraer ni transmitir tampoco. Puedo hacer vida normal, así que hoy volví a trabajar”, explica.

Lo que no podrá, señala, es donar plasma para pruebas que puedan ayudar a conseguir un tratamiento. “Los que somos curados de Covid-19 tenemos que hacer esa prueba, pero yo no puedo dar sangre porque tuve hepatitis de chica”.

Andrea, que es madre soltera, cuenta que todavía no pudo volver a ver a su hija, Cesia, de un año y medio. “Ella se fue con los abuelos a pasar un fin de semana, y fue justo cuando comenzó la cuarentena. Así que se quedó en Viedma”.

Andrea junto a su hija Cesia
Andrea junto a su hija Cesia

Su mayor preocupación, además de esa, es no sufrir estigmatización por haber estado contagiada de coronavirus. “Es importante que la sociedad sepa que cuando uno está recuperado no lleva el virus a ningún lado. No porto el virus, estoy curada. No digo discriminar, pero la ignorancia lleva a que la gente se altere. A nosotros no nos tienen que tener miedo, yo puedo estar en cualquier lado, no voy a contagiar.

-¿Te pasó?

-Yo no recibo visitas en mi casa. Pero afuera y con compañeros de trabajo sí me pasó, algunos tienen miedo. Yo soy fuerte, pero si le pasa a una persona que está sensible o débil, le llega… No tenemos que perder la empatía.

La susceptibilidad, según cuenta, se palpa en el aire en Choele Choel. Y más precisamente en la cárcel, donde también trabajaba Bernardo “Tato” Muñiz, el fallecido más joven. “No se cómo fue su contagio. Dijeron que tenía una enfermedad. Pero mucho de esas cosas no se. Yo soy policía desde hace 14 años, y hace cinco que llegué a Choele Choel, y él ya estaba Es un tema sensible para todos, lo recordamos”.

“Por lo que se, en la ciudad hay muchos infectados. Yo trato de desconectarme de eso, porque después de lo que pasé quedé mal. Lo que pido es que se pare con los escraches, no está bien eso”, finaliza.

Choele Choel tiene unos 11 mil habitantes. No rankea entre las diez ciudades más pobladas de Río Negro. Y sin embargo, está segunda en el número de casos positivos de Covid-19. Hasta hoy, son 20 las personas contagiadas allí, sobre 112 en toda la provincia. Esa realidad hizo sonar la alarma.

Bernardo
Bernardo "Tato" Muñiz, fallecido por Covid-19 a los 40 años. La muerte más joven por esa enfermedad.

Por indicación del ministerio de salud rionegrino, se endureció la cuarentena, e implementó “por razones epidemiológicas y de protección de la salud colectiva”, un cordón sanitario desde este martes 21 hasta el próximo martes 28 de abril. Los accesos a la ciudad por las rutas 22 y 205 serán cerrados, así como plazas y parques. El abastecimiento se hará a través de retenes municipales en los ingresos, desde donde la mercadería será distribuida a los comercios.

Estos también tendrán normas. Los que tengan hasta 50 metros cuadrados no podrán tener más de dos personas en su interior. Los que tengan una superficie superior, hasta el 50 por ciento de su capacidad.

Sólo una persona por grupo familiar podrá circular, de 9 a 15, para hacer las compras. Y no en cualquier momento: los lunes, miércoles y viernes lo harán quienes tenga documento finalizado en número impar. Los martes, jueves y sábados, los que tengan número par. Y los domingos, nadie. Ni personas, ni vehículos.

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