La ciudad de Buenos Aires, a través de su Registro Público de Administradores de Consorcios, dispuso un protocolo de actuación para favorecer la implementación de medidas de aislamiento e higiene que eviten la propagación del coronavirus. Entre las principales se suspende el envío de expensas en papel y se sugiere el cierre preventivo de espacios comunes que no sean esenciales para el normal funcionamiento del edificio y la vida de los vecinos como por ejemplo, el salón de usos múltiples (SUM), piletas, gimnasio, patios y salas de juego para chicos, centros de trabajo y salas de reunión.

El protocolo además sugiere reforzar la limpieza de espacios comunes y mobiliario de uso intensivo como ascensores, botoneras de ascensores, interruptores de luz, porteros eléctricos, barandas, picaportes y cerraduras comunes. Para la limpieza del mobiliario y superficies de contacto se sugiere el uso de soluciones desinfectantes a base de lavandina o alcohol. También se deberá reforzar la limpieza de pisos y espacios comunes con una solución de agua y lavandina.

“Aproximadamente el 60 por ciento de los porteños viven en edificios, por eso diseñamos este protocolo sugiriendo a los administradores la adopción de medidas que nos permitan cuidar a todos los vecinos.” afirmó Facundo Carrillo, secretario de Atención Ciudadana y Gestión Comunal. Y explicó:”Los administradores de Consorcios son actores importantes en la relación con los vecinos y pueden tener un rol destacado ayudando en la prevención el virus”.

Respecto de las notificaciones se deberán implementar canales digitales o virtuales como el correo electrónico a fin de evitar el uso del papel, ya que el mismo podría ser un posible medio de transmisión del virus. Hay que destacar que la modalidad de pasar un papel bajo la puerta puede ser un vector para la contaminación y propagación de enfermedades; por tanto, se hace imprescindible cambiar esta práctica muy arraigada dentro de los edificios.

Los administradores deberán solicitar a los vecinos restringir las visitas y reuniones en departamentos y espacios comunes, para evitar la circulación frecuente de personas en espacios del edificio. En tal sentido, salvo que existan razones de fuerza mayor, la recomendación será suspender preventivamente las actividades sociales.

También se sugiere al administrador tener un registro de vecinos mayores de 65 años, catalogados como población de riesgo o con necesidades especiales a fin de monitorear su situación y ofrecer ayuda durante el aislamiento y/o cuarentena. A este respecto y como medida solidaria los consorcios podrán designar a vecinos voluntarios, para que puedan colaborar con las personas mayores de 65 años o con aquellas que presenten patologías que los incluyan dentro de la población de riesgo para ayudarlos con tareas básicas como la compra de remedios, agua o comida; De esta manera se favorecerá su aislamiento de con el fin evitar situaciones de contagio.

“Los edificios son un lugar clave para profundizar la prevención del contagio del virus porque hay circulación de gente todo el tiempo. Por eso, implementamos este protocolo de seguridad sanitaria para los consorcios con el fin de disminuir el riesgo de contagio”, afirmó Felipe Miguel, jefe del Gabinete porteño. Y destacó: “Esta es una medida más que sumamos a todas las que ya venimos tomando en la ciudad y que comunicamos a los vecinos. Lo más importante hoy es que todos nos cuidemos y cubramos todos los frentes posibles para contener este virus”.

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