La transformación de la finca La Manuela, propiedad de Pablo Escobar, generó un intenso debate treinta años después de la muerte del excapo del Cartel de Medellín. En enero de 2024, la Sociedad de Activos Especiales (SAE) dio a la empresa de entretenimiento D´Groupe los derechos para la explotación comercial de la finca, ubicada en Guatapé, Antioquia, por 25 años.
A pesar de las consultas, ni la SAE ni D´Group revelaron el valor del contrato de arrendamiento del terreno de 80.000 metros cuadrados. En la región, un lote de 1.000 metros cuadrados a la orilla del embalse se ofrece por $500 millones.
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Desde entonces, D’Group tomó posesión de la narrativa sobre La Manuela. La empresa, que ya opera en La Macarena en Medellín, hasta el 2038, planea convertir la finca en un parque de diversiones, con permiso para intervenir la infraestructura deteriorada. “Más que su antiguo propietario es el predio como tal lo que nos interesa; ubicación, potencial desarrollo hotelero”, afirma Ricardo Peláez, el presidente de la empresa.
Desde que se hicieron cargo, renovaron la piscina, reactivaron el helipuerto, construyeron una cancha de paintball y un recorrido en cuatrimotos. La próxima incorporación planeada es un paseo en globo.
El conjunto de atracciones incluye un recorrido guiado, disponible por $35.000, conducido por Luz Estela, una vecina de toda la vida que, con su conocimiento, se erige como narradora principal de la historia de Escobar ante los turistas. El recorrido, que empieza y termina en la zona náutica, incluye visitas a las ruinas de la casa principal y la piscina con azulejos individuales, obras que Estela atribuye al gusto artesanal de Escobar.
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Sin embargo, no se encuentran vestigios directos de Escobar en la finca. No hay fotos, cuadros, camisetas ni llaveros con su imagen.
En solo seis meses, la finca fue transformada. Los turistas pueden disfrutar de la “zona de spa” que incluye sauna, jacuzzi, baños y asador, y recorrer el camino que conecta la casa principal con las caballerizas, a cielo abierto, pensado originalmente por Escobar para ser cubierto por enredaderas.
El recorrido culmina con una parada en la cancha de fútbol y una caminata de regreso al puerto, finalizando con un mensaje contundente de los guías: “el narcotráfico y la violencia no llevan a nada, como lo demuestra la casa en ruinas del notorio capo”.
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Otras propiedades de la mafia
La Sociedad de Activos Especiales (SAE) realizó a finales de mayo la entrega de 548 hectáreas de tierra en Antioquia, previamente confiscadas a la mafia.
En el corregimiento de El Totumo, municipio de Necoclí, se otorgó la Finca La Atoyosa a 100 familias desplazadas del predio Bellavista, un terreno de 40 hectáreas. La nueva finca tiene una extensión de 46,4 hectáreas y busca compensar a estas familias, víctimas del conflicto armado.
Otro inmueble, una casa de 117 metros cuadrados en Necoclí, fue cedido al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) y a Migración Colombia. Según la SAE, este espacio se destinará a la atención de poblaciones migrantes, especialmente niños, adolescentes y mujeres embarazadas, ofreciendo servicios de defensoría de familia, orientación legal y asistencia educativa y de refugio.
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Con esta entrega, la entidad busca disminuir las violaciones de derechos humanos entre los migrantes y aumentar la presencia institucional para proteger a la niñez vulnerable que atraviesa diariamente esta zona fronteriza.
Además, en Carepa, una casa de tres pisos y 210 metros cuadrados fue entregada al Consejo Comunitario Martin Luther King Esperanza 2000. Esta organización, que promueve el desarrollo de la comunidad afrodescendiente, planea utilizar el inmueble para proyectos agropecuarios productivos y la creación de una emisora y una biblioteca afrodescendiente. El inmueble había sido confiscado a la madre de alias “Otoniel”.