Un productor, como tantos otros, fue invitado a un remate de la raza Angus organizado por una estancia en Santo Tomás de la Sierra, en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Lo prometido: variedad de toros, 1000 reproductores, 625 vaquillonas preñadas, entre otros.

La respuesta que dio sorprendió a los que la leyeron: "Por el momento mis convicciones morales me impiden hacer negocios con ustedes, en un futuro si se aclaran las circunstancias de público conocimiento revisaré mi postura, desde ya muchísimas gracias".

El rechazo tiene una razón, la cabaña que organizó para el jueves 13 el remate es propiedad de uno de los empresarios que admitió ante la Justicia el pago de sobornos al ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi.

El empresario arrepentido número 11, Gabriel Romero, es propietario de la estancia Don Benjamín y declaró en el marco de la causa de los cuadernos de Centeno en la que también involucró a Ricardo Jaime y Roberto Baratta. Entre otras cosas dijo que había pagado por la firma de un decreto de Cristina Kirchner.